El kiwi es una fruta baja en calorías y alta en fibra, potasio y vitamina C. Expertos en nutrición como Judy Simon y Danielle Davis explican por qué su consumo regular ayuda a fortalecer el sistema inmunitario, mejorar la digestión y mantener el corazón saludable.
El jengibre, conocido científicamente como Zingiber officinale, es una raíz con gran valor nutricional y medicinal. Según la homeópata Ligia Barillas, este alimento posee propiedades antiinflamatorias, antioxidantes, digestivas y antibacterianas, lo que lo convierte en un recurso útil para aliviar náuseas, resfriados, calambres y dolores leves. Su consumo frecuente también puede favorecer la digestión, mejorar la concentración y ayudar a regular los niveles de glucosa en la sangre, por lo que es recomendado en dietas enfocadas en el bienestar general.
El ajo, más allá de ser un condimento esencial en la cocina, es un alimento con amplias propiedades medicinales. Su consumo regular puede mejorar la digestión, favorecer la circulación sanguínea y ayudar a controlar la presión arterial. Además, gracias a compuestos como la alicina, fortalece el sistema inmunológico y protege al hígado y al páncreas. A lo largo de la historia se ha utilizado como remedio natural contra infecciones y problemas respiratorios, y hoy investigaciones confirman que también puede reducir el colesterol, prevenir ciertos tipos de cáncer y actuar como desintoxicante del organismo. Sin embargo, no todas las personas pueden consumirlo sin riesgos: quienes padecen gastritis, úlceras o alergias al ajo deben evitarlo, y en mujeres embarazadas o en lactancia es indispensable consultar con un médico antes de incluirlo en su dieta.
La papaya es mucho más que una fruta tropical: su alto contenido de fibra, antioxidantes y enzimas digestivas como la papaína la convierte en un aliado para la salud intestinal, cardiovascular, inmunológica e incluso cutánea. Consumirla en ayunas potencia sus beneficios, mejora la absorción de nutrientes y favorece el bienestar general.
Consumir hoja de naranja en té puede favorecer la relajación, aliviar síntomas digestivos y aportar vitaminas esenciales como la C y la K, útiles para la salud de los huesos. Nutricionistas como Arlene Carrera y Mónica Cristina Pinto destacan su efecto antioxidante y calmante, aunque advierten no abusar de su consumo en personas con problemas de coagulación.