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			<title>The Conversation Archives - Guatevision</title>
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					<title>¿Son las máquinas más inteligentes o nos engañan mejor?</title>
					<link>https://prensalibre-com-develop.go-vip.co/guatevision/ciencia-y-tecnologia/son-las-maquinas-mas-inteligentes-o-nos-enganan-mejor</link>
										<pubDate>
						Sun, 28 May 2023 18:57:06 +0000					</pubDate>
					<dc:creator><![CDATA[The Conversation/ María Isabel Montserrat Sánchez-Escribano,  Francisco José Perales y Javier Varona]]></dc:creator>
							<category><![CDATA[Ciencia y tecnología]]></category>
		<category><![CDATA[Histórico]]></category>

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							<![CDATA[¿Seremos capaces los humanos de creer a aquella máquina que imite la conducta humana y sentirla como real?]]>
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								<![CDATA[<img fetchpriority="high" decoding="async" width="566" height="320" src="https://prensalibre-com-develop.go-vip.co/guatevision/wp-content/uploads/sites/2/2023/05/Son-las-maquinas-mas-inteligentes-o-nos-enganan-mejor.jpg?quality=82&amp;w=566&amp;h=320&amp;crop=1" class="attachment-featured-medium size-featured-medium" alt="Son las máquinas más inteligentes o nos engañan mejor" srcset="https://prensalibre-com-develop.go-vip.co/guatevision/wp-content/uploads/sites/2/2023/05/Son-las-maquinas-mas-inteligentes-o-nos-enganan-mejor.jpg 566w, https://prensalibre-com-develop.go-vip.co/guatevision/wp-content/uploads/sites/2/2023/05/Son-las-maquinas-mas-inteligentes-o-nos-enganan-mejor.jpg?resize=300,170 300w, https://prensalibre-com-develop.go-vip.co/guatevision/wp-content/uploads/sites/2/2023/05/Son-las-maquinas-mas-inteligentes-o-nos-enganan-mejor.jpg?resize=260,146 260w, https://prensalibre-com-develop.go-vip.co/guatevision/wp-content/uploads/sites/2/2023/05/Son-las-maquinas-mas-inteligentes-o-nos-enganan-mejor.jpg?resize=150,85 150w" sizes="(max-width: 566px) 100vw, 566px" /><p>Alan Turing, uno de los padres de la computación moderna y precursor de la inteligencia artificial, sostenía que en un futuro existirían máquinas lo suficientemente avanzadas como para que sus actos fueran difícilmente distinguibles de los humanos.</p>

<p>Esta idea ha sido tratada ampliamente por la literatura y llevada a la gran pantalla en numerosas ocasiones. Algunos ejemplos son las películas <a href="https://www.filmaffinity.com/es/film984142.html" target="_blank" rel="noopener"><em>Las mujeres perfectas</em></a> (<em>The Stepford Wives</em>), basada en la novela homónima de 1972 de Ira Levin; <a href="https://www.filmaffinity.com/es/film602797.html" target="_blank" rel="noopener"><em>Morgan</em></a>; <a href="https://www.filmaffinity.com/es/film349605.html" target="_blank" rel="noopener"><em>The Machine</em></a> y <a href="https://www.filmaffinity.com/es/film971100.html" target="_blank" rel="noopener"><em>I am Mother</em></a>, y el entrañable Data de <a href="https://www.filmaffinity.com/es/film593733.html" target="_blank" rel="noopener"><em>Star Trek: la nueva Generación</em></a></p>
<p>Son muchos los interrogantes que surgen si reflexionamos un poco al respecto. ¿Seremos capaces los humanos de creer a aquella máquina que imite la conducta humana y sentirla como real? ¿Cuáles pueden ser las consecuencias de esta nueva adaptación a la realidad del mito de Prometeo?</p>
<h2>El test de Turing</h2>
<p>Alan Turing ideó un experimento para evaluar si una máquina –hoy una inteligencia artificial– tiene la capacidad de imitar a la perfección la respuesta de un humano a una pregunta. Inicialmente lo llamó “juego de la imitación” (<a href="https://www.filmaffinity.com/es/film617730.html" target="_blank" rel="noopener"><em>The imitation game</em></a>), aunque luego fue conocido como test de Turing.</p>
<p>En el test de Turing original una persona interactúa con dos interlocutores ocultos, un humano y una máquina. La persona, actuando como juez, hace las mismas preguntas a ambos y, si no es capaz de identificar cuál de los dos es la máquina, se considera que esta ha superado el test y que, por tanto, su “inteligencia” es equiparable a la humana.</p>
<p>Hoy en día, el formato del test ha variado cuantitativamente; usualmente la conversación se desarrolla entre un número de jueces y un chatbot.</p>
<p>A pesar de que este <a href="https://en.wikipedia.org/wiki/Turing_test" target="_blank" rel="noopener">test ha sido criticado por algunos científicos</a> –consideran que tiene importantes limitaciones, como el hecho de que analiza solamente la capacidad de comunicación y no otros aspectos que también forman parte de la inteligencia humana–, lo cierto es que constituye una piedra angular en el campo de la inteligencia artificial y que se han necesitado más de 70 años para que una máquina consiga superarlo.</p>
<p>Hoy, sin embargo, la prueba sería claramente superada por algunos de los recientes grandes modelos de procesamiento del lenguaje natural: lo ha sido ya por LaMDA, de Google e, indudablemente, ahora lo sería (<a href="https://www.techradar.com/opinion/chatgpt-has-passed-the-turing-test-and-if-youre-freaked-out-youre-not-alone" target="_blank" rel="noopener">para algunos lo ha sido</a>) por ChatGPT.</p>
<h2>¿Ser humano o engañar a los humanos?</h2>
<p>Pero si reflexionamos sobre el test, nos daremos cuenta de que está construido sobre un engaño. El objetivo de la máquina no es pensar como un humano, sino engañarlo, haciéndole creer que se encuentra ante otro humano.</p>
<p>Precisamente este planteamiento del test de Turing ha sido llevado al extremo en la película <a href="https://www.filmaffinity.com/es/film132582.html" target="_blank" rel="noopener"><em>ExMachina</em></a> de Alex Garland, donde la máquina –en este caso un robot con forma humana– supera el test gracias a que consigue hacer creer a su interlocutor que incluso ha tomado consciencia.</p>
<p>El engaño es la base del modelo generativo más conocido del <a href="https://theconversation.com/es/topics/deep-learning-86026" target="_blank" rel="noopener"><em>deep learning</em></a>: las redes antagónicas generativas (Generative Adversarial Networks, GAN), de las cuáles son famosos ejemplos MidJourney o Dall-e.</p>
<p>Las GAN son capaces de generar rostros humanos indistinguibles de los reales por los propios humanos. Pero la inteligencia artificial no ha aprendido cómo es un rostro humano, sino cómo debe ser un rostro humano para que no podamos distinguirlo de uno artificial. Por este mismo motivo se discute que, en el año 2014, un <em>chatbot</em> llamado <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Eugene_Goostman" target="_blank" rel="noopener">Eugene Goostman</a> hubiera <a href="https://time.com/2847900/eugene-goostman-turing-test/" target="_blank" rel="noopener">superado el test de Turing en un concurso organizado en la Universidad de Reading</a> (Reino Unido), en el que consiguió convencer al 30 % de los jueces utilizando una programación que tenía únicamente como finalidad hacerles creer que se encontraban delante de un niño ucraniano de 13 años.</p>
<p>Si nos centramos en <a href="https://theconversation.com/es/topics/chatgpt-132409" target="_blank" rel="noopener">ChatGPT</a>, no debemos obviar que está preparado para responder siempre. Otra cosa distinta será el acierto en la respuesta. <a href="https://theconversation.com/elemental-mi-querido-watson-sherlock-holmes-es-inteligente-y-chatgpt-no-204462" target="_blank" rel="noopener">Algunas de ellas, aunque revestidas de una casi incuestionable apariencia de veracidad, son incorrectas</a>.</p>
<p>ChatGPT es capaz de imitar nuestro lenguaje de forma tan perfecta sintáctica y gramaticalmente que <em>a priori</em> nos da una sensación de sabiduría infinita. Al menos <a href="https://openai.com/blog/chatgpt" target="_blank" rel="noopener">sus creadores no engañan</a>: ChatGPT admite que puede fallar. Somos nosotros los que nos engañamos al creer que va a aportarnos la solución a todo aquello que le preguntemos.</p>
<h2>Similitudes con la psicopatía</h2>
<p>Parece que en estos casos la inteligencia artificial actúa de forma similar a como lo haría un psicópata. La <a href="https://psikipedia.com/libro/psicopatologia-2/2193-definicion-de-psicopatia-y-criterios-diagnosticos" target="_blank" rel="noopener">psicopatía</a> suele ser definida como un trastorno de la personalidad que caracteriza a aquellas personas que, faltas de sentimientos y de emociones, son incapaces de crear lazos de afecto o empatía con sus congéneres.</p>
<p>Se ha llegado a calificar al psicópata como la personificación de la maldad sin remordimientos, dado que en su conducta <a href="https://psikipedia.com/libro/psicopatologia-2/2193-definicion-de-psicopatia-y-criterios-diagnosticos" target="_blank" rel="noopener">acude a la manipulación y al engaño sin que nos demos cuenta</a>. Gracias a su sangre fría, los psicópatas resultan extremadamente convincentes.</p>
<p>La principal característica de un psicópata es que <a href="https://www.revistapsicologia.org/index.php/revista/article/view/63" target="_blank" rel="noopener">conoce perfectamente lo que está haciendo y cuáles son las reglas sociales</a>. Dominan la situación y son capaces de distinguir entre el bien y el mal, pero no se sienten culpables por sus actos.</p>
<p>Como si de un psicópata se tratara, la inteligencia artificial será capaz de imitar de una forma tan perfecta determinados comportamientos y características humanas como el diálogo o la expresión de emociones que, sin duda, nos generará sentimientos. Seremos capaces de tomarle afecto, de creerla incondicionalmente o, incluso, de enamorarnos de ella tal y como sucede en <em>Her</em>, padeciendo, como en la película, las devastadoras consecuencias de descubrir la verdad.</p>
<p>Que la inteligencia artificial adopte características propias de un comportamiento psicopático nos puede resultar aterrador, pero no debemos dejar que el futuro nos dé miedo. Hasta ahora los humanos hemos sido capaces de poner límites jurídicos a nuestro progreso para <a href="https://theconversation.com/la-ia-va-a-ser-regulada-en-europa-para-respetar-los-derechos-fundamentales-204946" target="_blank" rel="noopener">evitar o impedir el desarrollo de aquello que no considerábamos ético</a>.</p>
<p>Dos años después de que el primer mamífero clonado, la oveja Dolly, llegara al mundo, el Consejo de Europa prohibió la clonación de seres humanos. Era el 12 de enero de 1998 y el protocolo fue firmado ese mismo día por diecinueve países. Hace días que Italia hizo lo mismo con ChatGPT (aunque ha vuelto a legalizarlo) y, en España, <a href="https://www.aepd.es/es/prensa-y-comunicacion/notas-de-prensa/aepd-inicia-de-oficio-actuaciones-de-investigacion-a-openai" target="_blank" rel="noopener">la Agencia Española de Protección de Datos lo tiene en su punto de mira</a>.</p>
<p>Quizá estemos lejos todavía de la verdadera inteligencia artificial. En cualquier caso, la clave de todo está en que seamos nosotros quienes controlemos a la tecnología y no la tecnología quien nos controle a nosotros. O, en otras palabras, no es el derecho el que debe adaptarse a la tecnología sino que es la tecnología la que debe adaptarse al derecho. Aunque, como cabe recordar, el derecho siempre llega después.</p>
<hr />
<p><em>Este artículo ha sido escrito en colaboración con el experto en informática e inteligencia artificial Melchor Palou Sánchez-Escribano.</em><!-- Below is The Conversation's page counter tag. Please DO NOT REMOVE. --><img decoding="async" style="border: none !important; box-shadow: none !important; margin: 0 !important; max-height: 1px !important; max-width: 1px !important; min-height: 1px !important; min-width: 1px !important; opacity: 0 !important; outline: none !important; padding: 0 !important;" src="https://counter.theconversation.com/content/205512/count.gif?distributor=republish-lightbox-basic" alt="The Conversation" width="1" height="1" /><!-- Fin del código. Si no ve ningún código arriba, por favor, obtenga el nuevo código de la pestaña Avanzado después de hacer clic en el botón de republicar. El contador de páginas no recoge ningún dato personal. Más información: http://theconversation.com/es/republishing-guidelines --></p>
<p><a href="https://theconversation.com/profiles/maria-isabel-montserrat-sanchez-escribano-1284269">María Isabel Montserrat Sánchez-Escribano</a>, Profesora contratada doctora de Derecho Penal, <em><a href="https://theconversation.com/institutions/universitat-de-les-illes-balears-4160">Universitat de les Illes Balears</a></em>; <a href="https://theconversation.com/profiles/francisco-jose-perales-1437722">Francisco José Perales</a>, Catedrático de Ciencias de la Computación e IA, <em><a href="https://theconversation.com/institutions/universitat-de-les-illes-balears-4160">Universitat de les Illes Balears</a></em> y <a href="https://theconversation.com/profiles/javier-varona-1284272">Javier Varona</a>, Profesor Titular de Universidad de Ciencias de la Computación e Inteligencia Artificial, <em><a href="https://theconversation.com/institutions/universitat-de-les-illes-balears-4160">Universitat de les Illes Balears</a></em></p>
<p>Este artículo fue publicado originalmente en <a href="https://theconversation.com">The Conversation</a>. Lea el <a href="https://theconversation.com/son-las-maquinas-mas-inteligentes-o-nos-enganan-mejor-205512">original</a>.</p>
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					<title>¿Dónde y cómo es más probable contagiarse de covid-19?</title>
					<link>https://prensalibre-com-develop.go-vip.co/guatevision/ciencia-y-tecnologia/donde-y-como-es-mas-probable-contagiarse-de-covid-19</link>
										<pubDate>
						Fri, 14 Jan 2022 16:01:16 +0000					</pubDate>
					<dc:creator><![CDATA[The Conversation]]></dc:creator>
							<category><![CDATA[Ciencia y tecnología]]></category>

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							<![CDATA[El avance del coronavirus sigue causando preocupación en el mundo.]]>
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								<![CDATA[<img decoding="async" width="754" height="430" src="https://prensalibre-com-develop.go-vip.co/guatevision/wp-content/uploads/sites/2/2022/01/Coronavirus-Conversation.jpg?quality=82&amp;w=754&amp;h=430&amp;crop=1" class="attachment-featured-medium size-featured-medium" alt="Shutterstock / VGstockstudio
" /><figure><figcaption></figcaption></figure>
<p><a href="https://theconversation.com/profiles/trish-greenhalgh-667086">Trish Greenhalgh</a>, <em><a href="https://theconversation.com/institutions/university-of-oxford-1260">University of Oxford</a></em>; <a href="https://theconversation.com/profiles/jose-luis-jimenez-1304886">Jose-Luis Jimenez</a>, <em><a href="https://theconversation.com/institutions/university-of-colorado-boulder-733">University of Colorado Boulder</a></em>; <a href="https://theconversation.com/profiles/shelly-miller-1037485">Shelly Miller</a>, <em><a href="https://theconversation.com/institutions/university-of-colorado-boulder-733">University of Colorado Boulder</a></em>, and <a href="https://theconversation.com/profiles/zhe-peng-1304878">Zhe Peng</a>, <em><a href="https://theconversation.com/institutions/university-of-colorado-boulder-733">University of Colorado Boulder</a></em></p>

<p>Tras dos años de pandemia, la mayoría estamos hartos. Las cifras de contagio de <a href="https://www.worldometers.info/coronavirus/">covid son más altas que nunca</a>, y en muchos países las tasas de hospitalización vuelven a <a href="https://ourworldindata.org/grapher/current-covid-patients-hospital?country=GBR">crecer rápidamente</a>.</p>
<p>Pero a pesar de este horizonte oscuro, nuestro deseo es volver a la normalidad. Querríamos quedar con amigos en un bar, o invitarles a cenar a casa; querríamos que nuestras maltrechas empresas volvieran a crecer como lo hacían antes de la pandemia; querríamos que nuestros hijos volvieran a las que una vez fueron sus rutinas en los colegios (a los que queremos que acudan de forma presencial) y en las actividades extraescolares. Querríamos montarnos en un autobús, cantar en un coro, volver al gimnasio o bailar en una discoteca sin miedo a contagiarnos de covid.</p>
<p>Pero, ¿cuántas de estas actividades son seguras, y en qué medida lo son? Estas han sido las preguntas a las que hemos tratado de responder en nuestra <a href="https://pubs.acs.org/doi/pdf/10.1021/acs.est.1c06531">última investigación</a>.</p>
<p>El SARS-CoV-2, el virus que causa la covid, se <a href="https://theconversation.com/covid-how-the-disease-moves-through-the-air-173490">transmite fundamentalmente por el aire</a>. De ahí que la clave para evitar contagiarnos esté en entender <a href="https://elpais.com/especiales/coronavirus-covid-19/a-room-a-bar-and-a-class-how-the-coronavirus-is-spread-through-the-air/">cómo es el comportamiento de estas partículas que circulan por el aire</a>, lo que requiere conocimientos tanto de física como de química.</p>
<p>El aire es un fluido compuesto por moléculas invisibles que se mueven de forma rápida y aleatoria. En este mar de moléculas flotan los aerosoles respiratorios, que pueden contener el virus y terminan dispersándose por los espacios interiores, como por ejemplo lo hace el humo de un cigarillo en una habitación o un autobús. Una persona infectada puede exhalar aerosoles que contengan el virus, y cuanto más cerca de ella nos encontremos, mayor posibilidad hay de que los inhalemos. Además, cuanto más tiempo estemos en la misma habitación, más virus inhalaremos. Si nos encontramos en exteriores, el espacio es casi infinito y el virus no se comporta de la misma forma, aunque nos podemos infectar igualmente si hablamos cerca de un contagiado.</p>
<p><a href="https://onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1111/joim.13326">Un infectado puede emitir partículas virales cada vez que respira</a>, pero estas son especialmente abundantes cuando se trata de respiraciones profundas (como cuando se hace ejercicio) o cuando de forma simultánea a la respiración se realiza vocalización (hablar o cantar). <a href="https://theconversation.com/covid-how-the-disease-moves-through-the-air-173490">Una mascarilla bien ajustada</a> reduce la transmisión porque disminuye la cantidad de partículas víricas emitidas. Es mucho menos probable que nos contagie una persona infectada que no lleve mascarilla y que esté tranquilamente sentada en un rincón, que otra que se acerque a nosotros y empiece a discutir acaloradamente.</p>
<p>Todas las variantes de SARS-CoV-2 se transmiten por el aire, pero las posibilidades de contraer el virus dependen de la transmisibilidad o contagiosidad de cada variante (la <a href="https://theconversation.com/how-contagious-is-delta-how-long-are-you-infectious-is-it-more-deadly-a-quick-guide-to-the-latest-science-165538">delta</a> era más contagiosa que las variantes anteriores, pero la <a href="http://dx.doi.org/10.1002/jmv.27560">ómicron lo es aún más</a>) así como del número de personas que estén infectadas en un momento dado (la prevalencia de la enfermedad). En el momento en que escribimos este artículo, <a href="https://www.gov.uk/government/publications/covid-19-omicron-daily-overview">el 97 % de los casos de covid en Reino Unido</a> corresponden a la variante ómicron, y uno de cada 15 ciudadanos están infectados (es decir, la prevalencia es del 6,7 %). Y a pesar de que ómicron parece más contagiosa, también parece que provoca cuadros menos severos, especialmente entre las personas vacunadas. Pero la gran velocidad de contagio puede llegar a saturar a los sistemas de salud.</p>
<h2>Probabilidad de infectarse</h2>
<p>En nuestro estudio hemos calculado la forma en que las distintas situaciones de transmisión hacen que varíe la probabilidad de infectarse: factores víricos (transmisibilidad, prevalencia), factores personales (llevar la mascarilla / no llevarla, estar haciendo ejercicio / estar en reposo, realizar alguna actividad de vocalización / estar en silencio), factores relativos a la calidad del aire (interiores / exteriores, habitaciones grandes / habitaciones pequeñas, llenas de gente / con poca gente, ventiladas / no ventiladas).</p>
<p>Para realizar este cálculo hemos analizamos de forma minuciosa los datos empíricos relativos al número de personas que se habían infectado en eventos supercontagiadores en los que los parámetros clave (el tamaño de la habitación, el número de personas que había en ella, los niveles de ventilación, etc.) estaban bien documentados, y posteriormente hemos representado cómo se producía dicha transmisión a través de un modelo matemático.</p>
<p>Los gráficos, que está basados en nuestro artículo y que mostramos abajo, dan un porcentaje de posibilidades de infectarse en distintas situaciones (pueden ampliarse haciendo clic sobre ellos).</p>
<figure class="align-center zoomable"><a href="https://images.theconversation.com/files/440777/original/file-20220113-19-av3efi.jpeg?ixlib=rb-1.1.0&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=1000&amp;fit=clip"><img decoding="async" src="https://images.theconversation.com/files/440777/original/file-20220113-19-av3efi.jpeg?ixlib=rb-1.1.0&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=754&amp;fit=clip" sizes="(min-width: 1466px) 754px, (max-width: 599px) 100vw, (min-width: 600px) 600px, 237px" srcset="https://images.theconversation.com/files/440777/original/file-20220113-19-av3efi.jpeg?ixlib=rb-1.1.0&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=600&amp;h=796&amp;fit=crop&amp;dpr=1 600w, https://images.theconversation.com/files/440777/original/file-20220113-19-av3efi.jpeg?ixlib=rb-1.1.0&amp;q=30&amp;auto=format&amp;w=600&amp;h=796&amp;fit=crop&amp;dpr=2 1200w, https://images.theconversation.com/files/440777/original/file-20220113-19-av3efi.jpeg?ixlib=rb-1.1.0&amp;q=15&amp;auto=format&amp;w=600&amp;h=796&amp;fit=crop&amp;dpr=3 1800w, https://images.theconversation.com/files/440777/original/file-20220113-19-av3efi.jpeg?ixlib=rb-1.1.0&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=754&amp;h=1000&amp;fit=crop&amp;dpr=1 754w, https://images.theconversation.com/files/440777/original/file-20220113-19-av3efi.jpeg?ixlib=rb-1.1.0&amp;q=30&amp;auto=format&amp;w=754&amp;h=1000&amp;fit=crop&amp;dpr=2 1508w, https://images.theconversation.com/files/440777/original/file-20220113-19-av3efi.jpeg?ixlib=rb-1.1.0&amp;q=15&amp;auto=format&amp;w=754&amp;h=1000&amp;fit=crop&amp;dpr=3 2262w" alt="" /></a><figcaption><span class="caption">Traducción El Financiero.</span></figcaption></figure>
<figure class="align-center zoomable"><a href="https://images.theconversation.com/files/440776/original/file-20220113-15-4i40zf.jpeg?ixlib=rb-1.1.0&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=1000&amp;fit=clip"><img decoding="async" src="https://images.theconversation.com/files/440776/original/file-20220113-15-4i40zf.jpeg?ixlib=rb-1.1.0&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=754&amp;fit=clip" sizes="(min-width: 1466px) 754px, (max-width: 599px) 100vw, (min-width: 600px) 600px, 237px" srcset="https://images.theconversation.com/files/440776/original/file-20220113-15-4i40zf.jpeg?ixlib=rb-1.1.0&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=600&amp;h=796&amp;fit=crop&amp;dpr=1 600w, https://images.theconversation.com/files/440776/original/file-20220113-15-4i40zf.jpeg?ixlib=rb-1.1.0&amp;q=30&amp;auto=format&amp;w=600&amp;h=796&amp;fit=crop&amp;dpr=2 1200w, https://images.theconversation.com/files/440776/original/file-20220113-15-4i40zf.jpeg?ixlib=rb-1.1.0&amp;q=15&amp;auto=format&amp;w=600&amp;h=796&amp;fit=crop&amp;dpr=3 1800w, https://images.theconversation.com/files/440776/original/file-20220113-15-4i40zf.jpeg?ixlib=rb-1.1.0&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=754&amp;h=1000&amp;fit=crop&amp;dpr=1 754w, https://images.theconversation.com/files/440776/original/file-20220113-15-4i40zf.jpeg?ixlib=rb-1.1.0&amp;q=30&amp;auto=format&amp;w=754&amp;h=1000&amp;fit=crop&amp;dpr=2 1508w, https://images.theconversation.com/files/440776/original/file-20220113-15-4i40zf.jpeg?ixlib=rb-1.1.0&amp;q=15&amp;auto=format&amp;w=754&amp;h=1000&amp;fit=crop&amp;dpr=3 2262w" alt="" /></a><figcaption><span class="caption">Traducción El Financiero.</span></figcaption></figure>
<p>Una forma de facilitar el contagio de covid es hacer varias de las cosas que aparecen en las celdas rojas de la tabla, como por ejemplo:</p>
<ul>
<li>Reunirse con muchas personas en espacios cerrados y con mala calidad de aire, como por ejemplo gimnasios mal ventilados, discotecas o las clases de un colegio.</li>
<li>Hacer algo extenuante o agitado como practicar deporte, cantar o gritar.</li>
<li>Ir sin mascarilla.</li>
<li>Permanecer en un mismo sitio mucho tiempo.</li>
</ul>
<p>Y para evitar contagiarse del covid, trate de hacer las cosas que aparecen en las celdas verdes o ámbar, como por ejemplo:</p>
<ul>
<li>Si tiene que reunirse con otras personas, hágalo en exteriores o en un espacio bien ventilado, o bien en un espacio interior en el que la ventilación sea buena y se conozca la calidad del aire.</li>
<li>Reduzca al mínimo el número de personas con las que se reúne.</li>
<li>Permanezcan juntos el mínimo tiempo imprescindible.</li>
<li>No grite, cante ni practique ejercicio de forma intensa en interiores.</li>
<li>Lleve mascarillas bien ajustadas y de buena calidad desde el momento en que entre a un edificio y hasta que salga.</li>
</ul>
<p>Aunque el gráfico da una probabilidad aproximada para cada situación, el riesgo real dependerá de parámetros específicos como cuánta gente hay exactamente en la habitación o cuál es el tamaño exacto de esta. Si quiere calcular sus propias cifras para una determinada reunión o actividad, pruebe nuestro <a href="https://tinyurl.com/covid-tables">Estimador de Trasmisión de Aerosoles de COVID-19</a>.<!-- Below is The Conversation's page counter tag. Please DO NOT REMOVE. --><img loading="lazy" decoding="async" style="border: none !important; box-shadow: none !important; margin: 0 !important; max-height: 1px !important; max-width: 1px !important; min-height: 1px !important; min-width: 1px !important; opacity: 0 !important; outline: none !important; padding: 0 !important; text-shadow: none !important;" src="https://counter.theconversation.com/content/174808/count.gif?distributor=republish-lightbox-basic" alt="The Conversation" width="1" height="1" /><!-- End of code. If you don't see any code above, please get new code from the Advanced tab after you click the republish button. The page counter does not collect any personal data. More info: https://theconversation.com/republishing-guidelines --></p>
<p><a href="https://theconversation.com/profiles/trish-greenhalgh-667086">Trish Greenhalgh</a>, Professor of Primary Care Health Sciences, <em><a href="https://theconversation.com/institutions/university-of-oxford-1260">University of Oxford</a></em>; <a href="https://theconversation.com/profiles/jose-luis-jimenez-1304886">Jose-Luis Jimenez</a>, Distinguished Professor, Chemistry and Fellow, CIRES, <em><a href="https://theconversation.com/institutions/university-of-colorado-boulder-733">University of Colorado Boulder</a></em>; <a href="https://theconversation.com/profiles/shelly-miller-1037485">Shelly Miller</a>, Professor of Mechanical Engineering, <em><a href="https://theconversation.com/institutions/university-of-colorado-boulder-733">University of Colorado Boulder</a></em>, and <a href="https://theconversation.com/profiles/zhe-peng-1304878">Zhe Peng</a>, Research Scientist, <em><a href="https://theconversation.com/institutions/university-of-colorado-boulder-733">University of Colorado Boulder</a></em></p>
<p>Este artículo fue publicado originalmente en <a href="https://theconversation.com">The Conversation</a>. Lea el <a href="https://theconversation.com/donde-y-como-es-mas-probable-contagiarse-de-covid-19-174808">original</a>.</p>
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							<item>
					<title>¿Se dan signos de juego patológico en ‘El juego del calamar’?</title>
					<link>https://prensalibre-com-develop.go-vip.co/guatevision/espectaculo/se-dan-signos-de-juego-patologico-en-el-juego-del-calamar</link>
										<pubDate>
						Sun, 21 Nov 2021 18:49:39 +0000					</pubDate>
					<dc:creator><![CDATA[The Conversation]]></dc:creator>
							<category><![CDATA[Espectáculos]]></category>

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							<![CDATA[“Todos los que estáis aquí os encontráis en una situación límite… Tenéis deudas que no podéis pagar”.]]>
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								<![CDATA[<img loading="lazy" decoding="async" width="760" height="430" src="https://prensalibre-com-develop.go-vip.co/guatevision/wp-content/uploads/sites/2/2021/11/file-20211117-13-1ei8owm.jpg?quality=82&amp;w=760&amp;h=430&amp;crop=1" class="attachment-featured-medium size-featured-medium" alt="Juego del Calamar" srcset="https://prensalibre-com-develop.go-vip.co/guatevision/wp-content/uploads/sites/2/2021/11/file-20211117-13-1ei8owm.jpg?resize=1200,679 1200w, https://prensalibre-com-develop.go-vip.co/guatevision/wp-content/uploads/sites/2/2021/11/file-20211117-13-1ei8owm.jpg?resize=760,430 760w, https://prensalibre-com-develop.go-vip.co/guatevision/wp-content/uploads/sites/2/2021/11/file-20211117-13-1ei8owm.jpg?resize=260,146 260w" sizes="auto, (max-width: 760px) 100vw, 760px" /><p>Ese es el principal argumento de <a href="https://www.netflix.com/title/81040344" target="_blank" rel="noopener">la serie de Netflix <em>El juego del calamar</em></a> (en inglés <em>Squid game</em>). En ella, 456 jugadores aceptan voluntariamente jugar a seis sencillos juegos infantiles para saldar definitivamente sus deudas.</p>

<p>Si alguno los gana todos, podrá ingresar más de 33 millones de euros y cambiar el paupérrimo rumbo de sus vidas. Pero si pierden serán eliminados no sólo del juego, sino también de la vida. Morirán al instante dejando atrás lo que tenían.</p>
<h2>Del juego a la adicción</h2>
<p>El <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/30126932/">juego</a> en sí es una conducta lúdica asociada principalmente al placer, pero también necesaria y adaptativa desde el punto de vista psicológico. Cuando somos niños jugamos para simular situaciones reales, entrenar nuestra capacidad de interacción con los demás, aprender el cumplimiento de las normas y autorregular nuestro comportamiento.</p>
<p>De hecho, la mayoría de especies animales también juegan como una forma de mejorar sus capacidades físicas, psicológicas y desarrollar conductas sociales. Durante la vida adulta, los humanos continuamos jugando como una forma de entretenernos, evadirnos y apartar por un rato nuestros problemas cotidianos.</p>
<p>En esta serie coreana, todos los jugadores se encuentran en una situación financiera desesperada, desencadenada por diferentes vivencias. Es entonces cuando reciben una extraña invitación a un juego de supervivencia.</p>
<p>Antes de entrar, solo algunos protagonistas encarnaban este trastorno adictivo, antes conocido como ludopatía, que ahora <a href="https://www.psychiatry.org/psychiatrists/practice/dsm" target="_blank" rel="noopener">se diagnostica como juego patológico</a>. El primero es Seong Gi-hun (jugador nº 456), un chófer endeudado por apuestas en carreras de caballos. Lo mismo le sucede a Jang Deok-su (jugador nº 101), un gánster con cuantiosas deudas contraídas en casinos.</p>
<p>Esta grave problemática socioeconómica, familiar y laboral se fundamenta en que la posibilidad de ganar o perder está condicionada por el azar. Es decir, no depende exclusivamente de la habilidad del jugador (aunque el jugador piense que seleccionar al caballo más fuerte o elegir un número de la lotería incrementará sus posibilidades de éxito).</p>
<h2>¿Qué se considera juego patológico?</h2>
<p>Los comportamientos de juego patológico <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/25336388/" target="_blank" rel="noopener">activan los mismos circuitos cerebrales</a> del refuerzo que los alterados por drogas de abuso, provocando algunos síntomas similares a los trastornos adictivos por consumo de sustancias.</p>
<p>Por ejemplo, deseo intenso antes y excitación durante la apuesta o el consumo, malestar cuando no se puede jugar o consumir, pérdida de control y repetición de la apuesta o el consumo. Todo ello sucede incluso cuando la persona es consciente de que le ocasiona graves perjuicios: incumplimiento o abandono de obligaciones académicas, laborales y familiares, riesgo para la salud física y psicológica, etc.</p>
<p>Desde el punto de vista psicológico, las personas adictas al juego <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/6501244/" target="_blank" rel="noopener">discurren por tres fases consecutivas</a>.</p>
<ol>
<li><strong>Ganancias:</strong> Al inicio, el jugador puede obtener premios o beneficios, recompensando su conducta y haciendo que se repita. Además, el éxito refuerza la importancia de las ganancias y minimiza la repercusión de las pérdidas (comienza a elaborar falsas expectativas). Esto genera excitación, confianza, optimismo y le conduce a realizar apuestas más altas y frecuentes para conseguir mayores premios. En la serie coreana lo vemos, por ejemplo, en el protagonista, Seong Gi-hun (jugador nº 456), que experimenta esta intensa excitación cuando juega y gana en las apuestas en carreras de caballos durante el primer episodio.</li>
<li><strong>Pérdidas:</strong> Las graves pérdidas acumuladas hacen que se juegue de forma habitual y compulsiva para recuperar lo perdido y no para ganar dinero. Si no detiene esta conducta pueden arruinarse y acudir a prestamistas para solventar la situación con el juego como única opción para recuperar lo perdido. También observamos esta fase en el protagonista Seong Gi-hun, quien insiste en jugar de forma compulsiva al llamado “ddakji” (tazos con cartas azules y rojas) en la estación de metro, pese a perder en la mayoría de las ocasiones.</li>
<li><strong>Desesperación:</strong> Aparece un intenso sufrimiento producido por la alienación familiar, el rechazo social y la pérdida del trabajo. Las personas con esta adicción se sienten exhaustas y desesperadas. Además, experimentan otros problemas psicológicos de tipo emocional (incapacidad para disfrutar, ansiedad y estado depresivo). En <em>El Juego del Calamar</em>, Cho Sang-woo (jugador nº 218), amigo de la infancia del protagonista y jefe de una empresa de valores, se arruina por las pérdidas bursátiles y es capaz de mentir a su madre y desaparecer de su vida por su vergonzosa situación.</li>
</ol>
<p>Es en esta última fase donde se encuentran muchos de los personajes de la serie de Netflix, llevándoles a tomar una decisión que nunca nos creeríamos capaces de tomar: jugarse la vida y jugar con la de los demás para recuperar las pérdidas.</p>
<h2>¿Por qué se produce la adicción al juego?</h2>
<p>La conducta de juego se establece por <a href="https://oxford.universitypressscholarship.com/view/10.1093/acprof:oso/9780198727224.001.0001/acprof-9780198727224-chapter-3" target="_blank" rel="noopener">mecanismos de aprendizaje asociativo instrumental</a>. Es decir, cuando están presentes algunos estímulos (aplicaciones de apuestas, ruleta, cartas, etc.) la persona realiza una conducta (juega, apuesta) y puede obtener una recompensa favorable (refuerzo positivo).</p>
<p>Así, la próxima vez que se presente este estímulo, la respuesta tendrá más posibilidades de repetirse y de convertirse en un hábito adictivo de juego. En este proceso <a href="https://psycnet.apa.org/record/2019-29682-001" target="_blank" rel="noopener">también influyen otros factores</a>, como las expectativas, la incertidumbre del resultado o la intermitencia del refuerzo.</p>
<p>Aunque también <a href="https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC5032511/" target="_blank" rel="noopener">se ha demostrado</a> que cuando la adicción está instaurada, la conducta de juego se mantiene durante un tiempo indefinido, no tanto por alcanzar recompensas agradables, sino más bien por evitar consecuencias desagradables derivadas de las pérdidas acumuladas (refuerzo negativo) con la falsa esperanza de recuperar el dinero perdido.</p>
<p>Sabemos que la adicción es una enfermedad crónica, aunque no todo el mundo que juega desarrolla juego patológico. En este sentido, se trata de un problema complejo desencadenado por múltiples factores. Entre los mismos <a href="https://www.researchgate.net/publication/283264349_Neural_and_psychological_underpinnings_of_gambling_disorder_A_review" target="_blank" rel="noopener">existen variables de riesgo</a>, como determinados rasgos de personalidad (impulsividad, búsqueda de sensaciones), factores genéticos o hereditarios (variantes alélicas de receptores de dopamina) y variables sociales como la legalización de los juegos de azar, especialmente en etapas de mayor vulnerabilidad como la adolescencia. A esta edad somos más susceptibles a perder el control sobre esta conducta.</p>
<p>Pese a que la adicción al juego se instaure y mantenga a largo plazo, no quiere decir que no se pueda superar, tal y como le ocurre al protagonista de la serie, Seong Gi-hun. Aunque hacerlo sin ayuda profesional resulta muy complicado para cualquiera, puesto que las recaídas pueden aparecer en cualquier momento de la vida.</p>
<p>En definitiva, esta serie de ficción refleja aspectos sociales y reales y problemáticas que sufren numerosas personas en nuestro entorno cercano. En concreto, un 2,2 % de la población entre 15 y 64 años, según la <a href="https://pnsd.sanidad.gob.es/profesionales/sistemasInformacion/sistemaInformacion/pdf/2020_Informe_adicciones_comportamentales.pdf" target="_blank" rel="noopener">encuesta EDADES</a> del Ministerio de Sanidad de España. Por eso, debemos jugar con responsabilidad y, si no podemos hacerlo, buscar la ayuda de un profesional de la psicología.<!-- Below is The Conversation's page counter tag. Please DO NOT REMOVE. --><img loading="lazy" decoding="async" style="border: none !important; box-shadow: none !important; margin: 0 !important; max-height: 1px !important; max-width: 1px !important; min-height: 1px !important; min-width: 1px !important; opacity: 0 !important; outline: none !important; padding: 0 !important; text-shadow: none !important;" src="https://counter.theconversation.com/content/171277/count.gif?distributor=republish-lightbox-basic" alt="The Conversation" width="1" height="1" /><!-- End of code. If you don't see any code above, please get new code from the Advanced tab after you click the republish button. The page counter does not collect any personal data. More info: https://theconversation.com/republishing-guidelines --></p>
<p><a href="https://theconversation.com/profiles/eduardo-blanco-calvo-1287580" target="_blank" rel="noopener">Eduardo Blanco Calvo</a>, Profesor Titular de Psicobiología, Universidad de Málaga, <em><a href="https://theconversation.com/institutions/universidad-de-malaga-3954" target="_blank" rel="noopener">Universidad de Málaga</a></em> and <a href="https://theconversation.com/profiles/carmen-ruiz-molina-1290401" target="_blank" rel="noopener">Carmen Ruiz Molina</a>, Profesora Colaboradora, <em><a href="https://theconversation.com/institutions/uoc-universitat-oberta-de-catalunya-3540" target="_blank" rel="noopener">UOC &#8211; Universitat Oberta de Catalunya</a></em></p>
<p>Este artículo fue publicado originalmente en <a href="https://theconversation.com" target="_blank" rel="noopener">The Conversation</a>. Lea el <a href="https://theconversation.com/se-dan-signos-de-juego-patologico-en-el-juego-del-calamar-171277" target="_blank" rel="noopener">original</a>.</p>
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							<item>
					<title>Por qué la educación física es clave para prevenir el acoso escolar</title>
					<link>https://prensalibre-com-develop.go-vip.co/guatevision/hogar/salud/por-que-la-educacion-fisica-es-clave-para-prevenir-el-acoso-escolar</link>
										<pubDate>
						Mon, 08 Nov 2021 15:42:24 +0000					</pubDate>
					<dc:creator><![CDATA[The Conversation]]></dc:creator>
							<category><![CDATA[Salud]]></category>

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							<![CDATA[Los adolescentes que están bien integrados en su entorno, participan frecuentemente en actividades deportivas, mantienen buenas relaciones interpersonales y rechazan la violencia tienden a estar menos envueltos en fenómenos de acoso escolar.]]>
						</description>
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								<![CDATA[<img loading="lazy" decoding="async" width="760" height="430" src="https://prensalibre-com-develop.go-vip.co/guatevision/wp-content/uploads/sites/2/2021/11/file-20211106-25-1tgkib2.jpg?quality=82&amp;w=760&amp;h=430&amp;crop=1" class="attachment-featured-medium size-featured-medium" alt="Shutterstock / sportoakimirka" srcset="https://prensalibre-com-develop.go-vip.co/guatevision/wp-content/uploads/sites/2/2021/11/file-20211106-25-1tgkib2.jpg?resize=1200,679 1200w, https://prensalibre-com-develop.go-vip.co/guatevision/wp-content/uploads/sites/2/2021/11/file-20211106-25-1tgkib2.jpg?resize=760,430 760w, https://prensalibre-com-develop.go-vip.co/guatevision/wp-content/uploads/sites/2/2021/11/file-20211106-25-1tgkib2.jpg?resize=260,146 260w" sizes="auto, (max-width: 760px) 100vw, 760px" /><p>Esta es la principal conclusión de <a href="https://doi.org/10.1080/17405629.2021.1967136" target="_blank" rel="noopener">un estudio que hemos elaborado en la Universidad de Córdoba</a> entre un total de 1 035 adolescentes de edades comprendidas entre los 12 y 17 años, pertenecientes a cuatro institutos andaluces.</p>

<p>A todos ellos les preguntamos sobre su conocimiento del acoso escolar, así como sobre su participación en actividades de educación física. Según nuestro análisis, la mejora de su autoestima, su competencia para la autorregulación de los problemas, parece ser relevante para encontrar estrategias para enfrentar los conflictos y evitar entrar en la dinámica de la violencia.</p>
<p>Esta evidencia nos pone en alerta sobre la importancia de trabajar aspectos como el autocontrol y la autorregulación, que pueden desarrollarse de forma eficaz en las actividades deportivas.</p>
<h2>La importancia del grupo</h2>
<p>Además de los resultados de este estudio, nuestro grupo ha comprobado cómo la participación en actividades físicas extraescolares, sobre todo de tipo organizado (en club, grupo o equipo), ayuda a los adolescentes a disponer de más mecanismos de defensa frente al acoso y la violencia.</p>
<p>Esto podría deberse a la mejora de habilidades sociales, cumplimiento de roles, reglas y normas dentro de la actividad, más allá incluso de los que practican simplemente actividad física de forma libre, pero sin pertenecer a un grupo, o a aquellos que no la practican.</p>
<p>El autoconcepto físico se convierte así en un mediador positivo para afrontar la victimización, tanto del acoso directo como del llamado <em><a href="https://theconversation.com/como-trabajar-la-ciberconvivencia-en-el-aula-117378" target="_blank" rel="noopener">ciberbullying</a></em>.</p>
<p>La sana competición implícita en toda actividad deportiva estimula la fortaleza para afrontar la agresividad injustificada y modular los mecanismos de defensa contra este problema.</p>
<p>Además, <a href="https://doi.org/10.3390/ijerph18042038" target="_blank" rel="noopener">en otros estudios planteados por el grupo</a> hemos tratado de identificar cómo es el acoso que ocurre dentro de las clases de educación física en comparación con el resto del entorno escolar, dada la naturaleza más expansiva y social de los escenarios en los que se desarrolla la práctica deportiva.</p>
<p>Este último proyecto contó con la financiación de la Consejería de Educación de la Junta de Andalucía. Además, diferentes miembros del grupo participan en la Red de Investigación “<em>Bullying</em> en el Deporte: Análisis y Buenas prácticas”, financiada por el Consejo Superior de Deportes, para favorecer un mayor conocimiento del acoso en el entorno escolar.</p>
<p>Lo que buscamos a través de estos análisis es mejorar las propuestas que se puedan llevar a cabo para la prevención del acoso y la mejora de las relaciones sociales y el clima de convivencia en las escuelas, en donde la Educación Física se abre paso como una herramienta clave en la mejora de la convivencia escolar.</p>
<h2>Proyecto educativo</h2>
<p>Por esta razón <a href="https://www.tandfonline.com/doi/full/10.1080/17408989.2020.1799968" target="_blank" rel="noopener">se ha implementado y comprobado la eficacia de una unidad didáctica en la asignatura de educación física que se focaliza en la calidad de las relaciones de solidaridad y compañerismo</a>, también en los juegos y actividades deportivas, por otro lado, actividades muy motivadoras dentro de los centros educativos.</p>
<p>En este proyecto educativo se han incluido aspectos como el juego cooperativo, la concienciación del fenómeno del acoso, aceptación de las diferencias individuales, mejora de aspectos como autoestima, empatía y el autocontrol, entre otros. Con ello se consiguió disminuir de forma significativa la victimización y agresión en el acoso escolar, no solo en el aula sino también en todo el entorno del centro escolar.</p>
<p>Una recomendación: Los profesores, según nuestro análisis, deberían potenciar su formación en dicha temática, para disponer de más recursos frente a esta lacra. Entender el fenómeno, conocer al alumnado y escuchar sus intereses pueden ser estrategias válidas. Así lo exponemos en el libro “<a href="https://www.unebook.es/es/libro/educacion-fisica-y-convivencia-oportunidades-y-desafios-en-la-prevencion-del-acoso-escolar_275518" target="_blank" rel="noopener">Educación Física y convivencia: oportunidades y desafíos en la prevención del acoso escolar</a>”, que incluye material accesible para los docentes.<!-- Below is The Conversation's page counter tag. Please DO NOT REMOVE. --><img loading="lazy" decoding="async" style="border: none !important; box-shadow: none !important; margin: 0 !important; max-height: 1px !important; max-width: 1px !important; min-height: 1px !important; min-width: 1px !important; opacity: 0 !important; outline: none !important; padding: 0 !important; text-shadow: none !important;" src="https://counter.theconversation.com/content/171367/count.gif?distributor=republish-lightbox-basic" alt="The Conversation" width="1" height="1" /><!-- End of code. If you don't see any code above, please get new code from the Advanced tab after you click the republish button. The page counter does not collect any personal data. More info: https://theconversation.com/republishing-guidelines --></p>
<p><a href="https://theconversation.com/profiles/juan-de-dios-benitez-1288104" target="_blank" rel="noopener">Juan de Dios Benítez</a>, Profesor asociado de de Educación Física de Secundaria y Bachillerato en la Facultad de Ciencias de la Educación, <em><a href="https://theconversation.com/institutions/universidad-de-cordoba-3848" target="_blank" rel="noopener">Universidad de Córdoba</a></em> and <a href="https://theconversation.com/profiles/rosario-ortega-ruiz-741113" target="_blank" rel="noopener">Rosario Ortega Ruiz</a>, Catedrática de Universidad (Psicologia), <em><a href="https://theconversation.com/institutions/universidad-de-cordoba-3848">Universidad de Córdoba</a></em></p>
<p>Este artículo fue publicado originalmente en <a href="https://theconversation.com" target="_blank" rel="noopener">The Conversation</a>. Lea el <a href="https://theconversation.com/por-que-la-educacion-fisica-es-clave-para-prevenir-el-acoso-escolar-171367" target="_blank" rel="noopener">original</a>.</p>
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					<title>¿Producen lesiones en el cerebro los remates de cabeza en futbol femenino?</title>
					<link>https://prensalibre-com-develop.go-vip.co/guatevision/deportes/deporte-internacional/producen-lesiones-en-el-cerebro-los-remates-de-cabeza-en-futbol-femenino</link>
										<pubDate>
						Mon, 08 Nov 2021 15:35:17 +0000					</pubDate>
					<dc:creator><![CDATA[The Conversation]]></dc:creator>
							<category><![CDATA[Deporte Internacional]]></category>

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							<![CDATA[El fútbol es actualmente el deporte más popular y de más rápido crecimiento en todo el mundo.]]>
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								<![CDATA[<img loading="lazy" decoding="async" width="760" height="430" src="https://prensalibre-com-develop.go-vip.co/guatevision/wp-content/uploads/sites/2/2021/11/file-20211103-13-1l9dzw1.jpg?quality=82&amp;w=760&amp;h=430&amp;crop=1" class="attachment-featured-medium size-featured-medium" alt="Lindsay Thomas (delantera de la Roma) remata de cabeza durante el partido AC MILAN vs AS ROMA, final de la copa de Italia Femenina, en el estadio de Mapei (Reggio Emilia, Italia, 30 de mayo de 2021).
Shutterstock / Fabrizio Andrea Bertani
" srcset="https://prensalibre-com-develop.go-vip.co/guatevision/wp-content/uploads/sites/2/2021/11/file-20211103-13-1l9dzw1.jpg?resize=1200,679 1200w, https://prensalibre-com-develop.go-vip.co/guatevision/wp-content/uploads/sites/2/2021/11/file-20211103-13-1l9dzw1.jpg?resize=760,430 760w, https://prensalibre-com-develop.go-vip.co/guatevision/wp-content/uploads/sites/2/2021/11/file-20211103-13-1l9dzw1.jpg?resize=260,146 260w" sizes="auto, (max-width: 760px) 100vw, 760px" /><p>El femenino <a href="http://www.revistalideras.com/mas-de-30-millones-de-mujeres-juegan-al-futbol-en-todo-el-planeta/" target="_blank" rel="noopener">ha experimentado un crecimiento exponencial</a> estos últimos años y ha despertado un gran interés.</p>

<p>Al igual que sucede en muchos deportes, el fútbol conlleva un riesgo inherente de lesiones. Entre ellas encontramos la conmoción y subconmoción cerebral. Esta última da lugar a una lesión cerebral traumática leve que no provoca síntomas de conmoción cerebral.</p>
<p>En el fútbol se puede realizar un tipo de movimiento concreto que no se da en otro tipo de deportes: el cabezazo y el remate de cabeza. Se trata de un movimiento defensivo u ofensivo que se usa para impactar deliberadamente el balón y dirigirlo durante el juego.</p>
<p>A simple vista parece que estos golpes son simplemente fuerzas de impacto o que tienen aceleraciones insuficientes para producir síntomas asociados con la conmoción cerebral.</p>
<p>Sin embargo, existe una preocupación creciente sobre las lesiones cerebrales relacionadas con el deporte y las posibles consecuencias a largo plazo, ya que los jugadores y jugadoras experimentan una gran cantidad de impactos en una sola temporada de juego.</p>
<h2>Peligros de los impactos fuertes o repetitivos del balón</h2>
<p>Durante los partidos, las jugadoras cabecean el balón un promedio de entre 6 y 12 veces. En estos golpes la pelota alcanza altas velocidades, de hasta 80 km por hora o más. En sesiones de entrenamiento, los remates y cabezazos, a menudo lanzados a baja velocidad, <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/21811187/" target="_blank" rel="noopener">pueden a producirse 30 veces o más</a>.</p>
<p>En <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/28225689/" target="_blank" rel="noopener">estudios anteriores realizados en hombres</a>, la mayoría de estos impactos producidos en el remate de cabeza no se han apreciado como un factor causal de posibles lesiones. Por eso, las consecuencias que podrían producir a largo plazo siguen siendo poco estudiadas.</p>
<p>Es decir, aunque no todos los cabezazos en el fútbol producen una conmoción cerebral, estos impactos subconmocionales podrían comunicar aceleración, desaceleración y fuerzas de rotación en el cerebro, <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/18952679/" target="_blank" rel="noopener">dejando déficits estructurales y funcionales</a>. Estas alteraciones podrían deberse a daños en la <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/23199428/" target="_blank" rel="noopener">sustancia blanca del cerebro</a>.</p>
<p>Estas fuerzas dirigidas a determinadas partes del cerebro (al mesencéfalo, cuerpo calloso y fórnix) podrían ser responsables de los síntomas de conmoción cerebral, como la pérdida de conciencia, de memoria y amnesia.</p>
<p>Incluso en los impactos menos graves o subconmocionales existen fuerzas significativas que se transmiten a las estructuras profundas del cerebro medio y del tallo cerebral. Esto implica también lesiones que pueden comportar, a largo plazo, posibles secuelas neurodegenerativas crónicas.</p>
<h2>¿Las consecuencias son las mismas para el fútbol femenino?</h2>
<p>La mayoría de las <a href="http://es.fifa.com/womens-football/womens-health.html" target="_blank" rel="noopener">recomendaciones científicas para el juego femenino</a> se han basado en investigaciones realizadas en hombres, lo cual puede no ser apropiado porque los resultados están sesgados. Por tanto, el aumento creciente de la práctica del fútbol femenino hace necesario incluir este tipo de estudios.</p>
<p>Además, la mayoría de las investigaciones han puesto poco interés en los efectos acumulativos de los impactos subconmocionales repetitivos sobre la integridad estructural y funcional del cerebro.</p>
<p>Ahora, en <a href="https://mon.uvic.cat/udivulga/files/2021/07/Disfunciones-ejecutivas-del-lobulo-frontal.pdf" target="_blank" rel="noopener">un reciente estudio</a> de la Universidad de Vic &#8211; Universidad Central de Cataluña hemos valorado las funciones ejecutivas del lóbulo frontal en el control de la atención a corto plazo después de haber realizado remates de cabeza con el balón. Los análisis los realizamos en jugadoras de fútbol adultas no profesionales.</p>
<p>Así, los miembros del equipo de investigación observamos que tanto en los impactos repetidos al rematar el balón con la cabeza como en los impactos a más de 62 km/h, las fuerzas de rotación, aceleración y desaceleración en el cerebro producen una alteración en las funciones cerebrales voluntarias. Es decir, estos golpes estarían provocando subconmociones.</p>
<p>Esto alteraría la calidad de la respuesta de las jugadoras y su tiempo de reacción frente a determinados eventos. Además, estos impactos pueden producir cambios en el flujo sanguíneo cerebral, en el metabolismo de la neurona y en las conexiones entre la corteza cerebral y las estructuras subcorticales. Todo ello también afectaría al control de la atención.</p>
<p>Por tanto, el efecto negativo agudo e inmediato sobre las funciones ejecutivas es evidente. El que se produciría a largo plazo todavía está por determinar.</p>
<h2>El cerebro también necesita periodos de descanso deportivo</h2>
<p>Nuestros resultados también sugieren que se tiene que limitar la carga acumulada a lo largo de la temporada para que el cerebro se recupere, tanto durante los entrenamientos como en los partidos.</p>
<p>También consideramos que es necesario un periodo de descanso después de la temporada de competición para mantener <a href="https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC5723188/" target="_blank" rel="noopener">un buen estado de salud cerebral</a>. El objetivo es reducir las alteraciones microestructurales y metabólicas acumuladas en el cerebro.</p>
<h2>Efectos cognitivos de los impactos del balón en la cabeza</h2>
<p>Estudios anteriores realizados en hombres identificaron que un historial de <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/29175229/" target="_blank" rel="noopener">conmoción cerebral se asociaba con un mayor riesgo</a> de depresión clínicamente diagnosticada y síntomas depresivos. No obstante, no está claro si estos hallazgos son generalizables más allá de los exjugadores de fútbol profesionales masculinos.</p>
<p>En jugadores de fútbol también <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/26286826/" target="_blank" rel="noopener">se ha observado</a> un mayor adelgazamiento cortical con la edad y un deterioro cognitivo temprano como consecuencia del impacto repetitivo del balón.</p>
<p>Ante dichos resultados, se propusieron diferentes recomendaciones y una técnica de juego correcta para evitar la posibilidad de un efecto negativo acumulativo crónico al cabecear el balón.</p>
<p>Pero la falta de estudios en jugadoras, a medio y largo plazo, no nos permite conocer las consecuencias futuras de los impactos en la cabeza y los síntomas neurocognitivos debidos a la lesión microestructural y metabólica acumulada en el cerebro.</p>
<p>Se necesitan más estudios para evaluar la relación de los impactos subconmocionales acumulados con las funciones cognitivas y la salud mental en jugadoras de fútbol, tanto federadas como aficionadas.</p>
<p>De esta forma, todas las evidencias del efecto negativo en la funcionalidad cerebral se podrán tener en cuenta también para realizar recomendaciones en la práctica deportiva escolar.</p>
<hr />
<p><em>La profesora Silvia Alonso Vila, excolaboradora del Departamento de Psicología de la Universitat de Vic – Universitat Central de Catalunya, ha colaborado en este artículo.</em><!-- Below is The Conversation's page counter tag. Please DO NOT REMOVE. --><img loading="lazy" decoding="async" style="border: none !important; box-shadow: none !important; margin: 0 !important; max-height: 1px !important; max-width: 1px !important; min-height: 1px !important; min-width: 1px !important; opacity: 0 !important; outline: none !important; padding: 0 !important; text-shadow: none !important;" src="https://counter.theconversation.com/content/171123/count.gif?distributor=republish-lightbox-basic" alt="The Conversation" width="1" height="1" /><!-- End of code. If you don't see any code above, please get new code from the Advanced tab after you click the republish button. The page counter does not collect any personal data. More info: https://theconversation.com/republishing-guidelines --></p>
<p><a href="https://theconversation.com/profiles/agusti-comella-cayuela-1285954" target="_blank" rel="noopener">Agustí Comella Cayuela</a>, Doctor en Medicina y Cirurgía. Profesor titular en Fisiología del ejercicio, <em><a href="https://theconversation.com/institutions/universitat-de-vic-universitat-central-de-catalunya-2379" target="_blank" rel="noopener">Universitat de Vic – Universitat Central de Catalunya</a></em> and <a href="https://theconversation.com/profiles/joan-carles-casas-baroy-1245983" target="_blank" rel="noopener">Joan Carles Casas Baroy</a>, Profesor agregado, <em><a href="https://theconversation.com/institutions/universitat-de-vic-universitat-central-de-catalunya-2379" target="_blank" rel="noopener">Universitat de Vic – Universitat Central de Catalunya</a></em></p>
<p>Este artículo fue publicado originalmente en <a href="https://theconversation.com" target="_blank" rel="noopener">The Conversation</a>. Lea el <a href="https://theconversation.com/producen-lesiones-en-el-cerebro-los-remates-de-cabeza-en-futbol-femenino-171123" target="_blank" rel="noopener">original</a>.</p>
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					<title>¿Por qué recordamos los olores del pasado?</title>
					<link>https://prensalibre-com-develop.go-vip.co/guatevision/ciencia-y-tecnologia/por-que-recordamos-los-olores-del-pasado</link>
										<pubDate>
						Thu, 04 Nov 2021 18:23:16 +0000					</pubDate>
					<dc:creator><![CDATA[The Conversation]]></dc:creator>
							<category><![CDATA[Ciencia y tecnología]]></category>

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							<![CDATA[Más de una vez habrá notado que un olor (el del heno recién cortado como le ocurría a León Tolstoi) o un sabor (el de un té con magdalenas como narra Marcel Proust) le traen desde el olvido un vívido recuerdo de su infancia.]]>
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								<![CDATA[<img loading="lazy" decoding="async" width="760" height="430" src="https://prensalibre-com-develop.go-vip.co/guatevision/wp-content/uploads/sites/2/2021/11/the-conversation-olores.jpg?quality=82&amp;w=760&amp;h=430&amp;crop=1" class="attachment-featured-medium size-featured-medium" alt="Shutterstock / Serhii Bobyk" srcset="https://prensalibre-com-develop.go-vip.co/guatevision/wp-content/uploads/sites/2/2021/11/the-conversation-olores.jpg?resize=1200,679 1200w, https://prensalibre-com-develop.go-vip.co/guatevision/wp-content/uploads/sites/2/2021/11/the-conversation-olores.jpg?resize=760,430 760w, https://prensalibre-com-develop.go-vip.co/guatevision/wp-content/uploads/sites/2/2021/11/the-conversation-olores.jpg?resize=260,146 260w" sizes="auto, (max-width: 760px) 100vw, 760px" /><p>La cultura popular sugiere que determinados olores son poderosos recordatorios de experiencias autobiográficas de nuestros primeros años. A esto se le ha denominado fenómeno Proust, en <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Por_el_camino_de_Swann">honor al escritor francés Marcel Proust</a>. Veamos qué se sabe de él desde una perspectiva neurocientífica.</p>

<p>Gracias a los sentidos del olfato y el gusto podemos percibir un elevadísimo número de moléculas presentes en el mundo exterior. Estas están relacionadas no solo con las sustancias alimentarias, sino también con otras potencialmente peligrosas.</p>
<p>La memoria de sus efectos permite aceptar o rechazar algunas de ellas a largo plazo. Además, en muchas especies (aunque no en la nuestra) el olfato facilita la detección de feromonas, las cuales producen importantes cambios conductuales.</p>
<h2>¿Cómo percibimos los olores?</h2>
<p>En una serie de trascendentes trabajos experimentales, reconocidos en 2004 con un Premio Nobel, Linda B. Buck y Ricard Axel <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/1840504/">demostraron</a> que los receptores olfatorios son proteínas sensibles a la presencia de determinados olores.</p>
<p>Estas proteínas se localizan en las terminaciones sensibles de neuronas receptoras ubicadas en las fosas nasales. En los seres humanos hay unas 350 proteínas diferentes pero otras especies, como el ratón, expresan más de mil.</p>
<p>Parecen pocas, pero cada sustancia olorosa activa una combinación de estos receptores. Por eso, la cantidad de olores diferentes que se pueden percibir es enorme en la práctica.</p>
<p>Por el contrario, en las papilas gustativas ubicadas principalmente en la lengua solo <a href="https://neurology.mhmedical.com/content.aspx?bookid=1049&amp;sectionid=59138660&amp;jumpsectionid=59143594">existen receptores para cinco sabores</a>: dulce, salado, amargo, ácido y umami (el que producen los aminoácidos como el glutamato).</p>
<p>En realidad, el sabor de los alimentos no depende en exclusiva de la activación de estos receptores gustativos. <a href="https://www.nature.com/articles/nature05405">También depende de la sustancias volátiles</a> que la masticación de aquellos envía desde la cavidad bucal a los receptores olfatorios por la vía retronasal.</p>
<p>Lo mismo sucede con otros factores como la textura y la temperatura de lo que se come, de su presentación visual y de su olor. Es decir, el que llega a los receptores olfatorios desde el exterior por vía anteronasal.</p>
<p>Hay una diferencia fundamental en la forma en que la información procedente de los distintos tipos de modalidades sensoriales (visión, tacto, presión, dolor, audición, equilibrio, gusto y olfato) llega al cerebro.</p>
<p>Todas estas vías nerviosas, salvo la olfacción, llegan a la corteza cerebral. Allí alcanzan un nivel consciente, a través del tálamo. Este último se denomina así porque es como un lecho sobre el que se asienta toda la corteza cerebral.</p>
<h2>En qué parte del cerebro se almacenan los olores</h2>
<p>Por el contrario, las vías nerviosas que transmiten la información olfatoria alcanzan directamente centros nerviosos <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/23147501/">relacionados con nuestro mundo interior</a>. O sea, aquel en el que se genera y almacena nuestro acervo emocional, tanto consciente como inconsciente. Entre estas estructuras nerviosas destacan las siguientes:</p>
<ul>
<li>En primer lugar, el <strong>núcleo de la amígdala</strong>. Este se relaciona principalmente con emociones negativas o desagradables y con aprendizajes de tipo aversivo orientados a evitar estímulos que evoquen esas situaciones.</li>
<li>En segundo lugar está el <strong>hipocampo</strong>. En él se procesan o se reactivan las memorias que conforman nuestra autobiografía no solo cognitiva sino también sentimental. Son las denominadas memorias episódicas, las cuales permiten, incluso a muy largo plazo, el recuerdo consciente de momentos personales y precisos de nuestro pasado.</li>
<li>Y, por último, una porción de la corteza situada en la región más anterior del cerebro, la <strong>corteza orbitofrontal</strong>. Esta se relaciona con la toma de decisiones. Es decir, con nuestra capacidad de elegir entre distintas alternativas.</li>
</ul>
<p>En resumen, la argumentación arriba indicada, basada sobre todo en consideraciones de tipo neuroanatómico, es la mejor fundamentación disponible hasta el momento para justificar por qué los estímulos olfatorios asociados a importantes vivencias ocurridas durante nuestra infancia tienen tanto poder evocador.</p>
<p>En cualquier caso, otros estímulos sensoriales, como la música, tienen también un fácil acceso a nuestro mundo emocional. Por ejemplo, es fácil sentirse apesadumbrado al oír la famosa aria “Un bel di, vedremo…” de <em>Madama Butterfly</em>.</p>
<h2>Cómo se almacenan los recuerdos</h2>
<p>Por eso, los neurocientíficos tratan de dilucidar desde hace unos años no ya dónde, sino también cómo tiene lugar la reactivación de memorias con una fuerte tonalidad emocional y que están asociadas a estímulos sensoriales olfatorios o de otras modalidades sensoriales.</p>
<p>Desde un punto de vista psicológico experimental parece cierto que estímulos de origen olfatorio se mantienen más tiempo en la memoria que, por ejemplo, otros de origen visual.</p>
<p>Ahora bien, una cosa es la memorización en el laboratorio de tareas y situaciones para su estudio experimental y otra la <a href="https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC4083449/">rememoración de situaciones vividas</a> por los sujetos en su pasado reciente o remoto.</p>
<p>En relación con el segundo punto, se ha demostrado de modo experimental que una memoria autobiográfica relacionada con un olor determinado se evoca con mayor facilidad utilizando ese olor como detonante que utilizando el nombre del olor, un olor no relacionado o una imagen asociada también a dicha memoria.</p>
<p>Algunos de estos <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/12184552/">estudios</a> se han realizado en personas con técnicas de imaginería cerebral, como la tomografía por emisión de positrones o la resonancia magnética funcional. Estas permiten precisar con detalle qué estructuras cerebrales (como las arriba indicadas) se activan durante la evocación de memorias autobiográficas.</p>
<p>Seguramente tardaremos un tiempo en encontrar la respuesta adecuada a estas cuestiones. No se trata de determinar si el olor es el mejor y más potente estímulo para asociar a memorias que queremos guardar de nuestro pasado emocional. Hay una pregunta elemental y previa que contestar: ¿dónde y cómo la fresa que se deshace en la boca se transforma en nuestro cerebro primero en sabor y finalmente en recuerdo? Dejo pendiente la respuesta.<!-- Below is The Conversation's page counter tag. Please DO NOT REMOVE. --><img loading="lazy" decoding="async" style="border: none !important; box-shadow: none !important; margin: 0 !important; max-height: 1px !important; max-width: 1px !important; min-height: 1px !important; min-width: 1px !important; opacity: 0 !important; outline: none !important; padding: 0 !important; text-shadow: none !important;" src="https://counter.theconversation.com/content/169980/count.gif?distributor=republish-lightbox-basic" alt="The Conversation" width="1" height="1" /><!-- Fin del código. Si no ve ningún código arriba, por favor, obtenga el nuevo código de la pestaña Avanzado después de hacer clic en el botón de republicar. El contador de páginas no recoge ningún dato personal. Más información: http://theconversation.com/es/republishing-guidelines --></p>
<p><a href="https://theconversation.com/profiles/jose-maria-delgado-garcia-1224677">José María Delgado Garcia</a>, Profesor Emérito de Neurociencia, <em><a href="https://theconversation.com/institutions/universidad-pablo-de-olavide-1362">Universidad Pablo de Olavide</a></em></p>
<p>Este artículo fue publicado originalmente en <a href="https://theconversation.com">The Conversation</a>. Lea el <a href="https://theconversation.com/por-que-recordamos-los-olores-del-pasado-169980">original</a>.</p>
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					<title>Nuevos mecanismos para mejorar la radioterapia y el diagnóstico del cáncer</title>
					<link>https://prensalibre-com-develop.go-vip.co/guatevision/ciencia-y-tecnologia/nuevos-mecanismos-para-mejorar-la-radioterapia-y-el-diagnostico-del-cancer</link>
										<pubDate>
						Tue, 02 Nov 2021 16:41:54 +0000					</pubDate>
					<dc:creator><![CDATA[The Conversation]]></dc:creator>
							<category><![CDATA[Ciencia y tecnología]]></category>

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							<![CDATA[En el año 2000 se descubrió que los daños provocados por la radioterapia a las personas con cáncer podían proceder de los electrones secundarios de baja energía que se generan al utilizar esta técnica. Esta terapia es una de las más comunes en el tratamiento de esta enfermedad, junto con la quimioterapia y la cirugía.]]>
						</description>
																			<content:encoded>
								<![CDATA[<img loading="lazy" decoding="async" width="760" height="430" src="https://prensalibre-com-develop.go-vip.co/guatevision/wp-content/uploads/sites/2/2021/11/the-conversation-cancer.jpg?quality=82&amp;w=760&amp;h=430&amp;crop=1" class="attachment-featured-medium size-featured-medium" alt="Gorodenkoff / Shutterstock" srcset="https://prensalibre-com-develop.go-vip.co/guatevision/wp-content/uploads/sites/2/2021/11/the-conversation-cancer.jpg?resize=1200,679 1200w, https://prensalibre-com-develop.go-vip.co/guatevision/wp-content/uploads/sites/2/2021/11/the-conversation-cancer.jpg?resize=760,430 760w, https://prensalibre-com-develop.go-vip.co/guatevision/wp-content/uploads/sites/2/2021/11/the-conversation-cancer.jpg?resize=260,146 260w, https://prensalibre-com-develop.go-vip.co/guatevision/wp-content/uploads/sites/2/2021/11/the-conversation-cancer.jpg?resize=150,84 150w" sizes="auto, (max-width: 760px) 100vw, 760px" /><p>El inconveniente es que al irradiar material biológico se producen roturas en el ADN de las células, provocando no solo la muerte de las cancerosas sino también de algunas sanas.</p>

<p>Ahora, un <a href="https://www.iff.csic.es/">grupo</a> de investigación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), en colaboración con <a href="https://es1lib.org/book/2868201/f2fdcc?id=2868201&amp;secret=f2fdcc">otros grupos europeos</a>, está evaluando dos terapias alternativas (la de protones y la de haces de iones).</p>
<p>Por otro lado, <a href="https://ssc.icmab.es/nanocim/">otro equipo del CSIC</a> está estudiando el uso de los nanomateriales en este campo. Estas aproximaciones son más eficientes que la radioterapia tradicional que, como vemos, es poco selectiva por lo que tiene numerosos efectos secundarios.</p>
<h2>Radioterapias alternativas con menos efectos secundarios</h2>
<p>La gran ventaja de los haces de partículas cargadas (electrones, protones e iones pesados) frente a la radioterapia tradicional (rayos X) basada en la irradiación con fotones es que la pérdida de energía del haz primario se realiza de forma gradual.</p>
<p>Lo hace hasta alcanzar un valor en el que las probabilidades de interacción de estas partículas con las moléculas del medio alcanzan sus valores máximos. Así, el depósito de energía en esa zona (llamada pico de Bragg) aumenta considerablemente, concentrando el efecto de la radiación en una área localizada.</p>
<p>La profundidad del pico de Bragg en el blanco depende de la energía incidente. Así, seleccionando este valor, se puede depositar la mayor parte de la energía del haz dentro del tumor, minimizando su efecto en el tejido sano.</p>
<p>La terapia de protones y la terapia con iones pesados (helio, carbono, oxígeno) llevan ya varias décadas <a href="https://febs.onlinelibrary.wiley.com/doi/full/10.1002/1878-0261.12677">implantadas</a> en Europa, especialmente en Alemania, Francia e Italia.</p>
<h2>Moléculas radiosensibilizadoras, aliadas de la radioterapia</h2>
<p>Para reforzar el efecto biológico de la radiación dentro de la región de interés se inyectan moléculas específicas en la región tumoral (llamados radiosensibilizadores moleculares).</p>
<p>Dadas las características de este tipo de irradiación, la generación de electrones secundarios y radicales libres en las cercanías del pico de Bragg es enorme. Por eso, los modelos basados en interacciones moleculares son imprescindibles para caracterizar de forma realista la efectividad biológica relativa (RBE) asociada con estas radiaciones.</p>
<p>La radioterapia con protones e iones en combinación con el uso de radiosensibilizadores moleculares es una de las técnicas <a href="https://www.nature.com/articles/s41467-019-10340-8">más prometedoras</a> en el tratamiento del cáncer. Pero su correcta aplicación requiere la colaboración de grupos de investigación básica con servicios de radiofísica e institutos de investigación biomédica de hospitales.</p>
<p>Por ahora, la Sanidad Pública todavía no cuenta en los hospitales españoles con instalaciones de radioterapia con protones. Pero se están realizando experimentos radiobiológicos conjuntos en el acelerador de protones del Centro de Microanálisis de Materiales (CMAM). Además, se está desarrollando un <a href="https://www.springer.com/gp/book/9783030282462">nuevo modelo</a> de determinación de dosis basada en el daño a nivel molecular.</p>
<h2>Nanomateriales para tratar el cáncer</h2>
<p>Los nanomateriales, que son más pequeños que las células humanas, están generando un gran interés a nivel global dado que tienen propiedades únicas y múltiples aplicaciones en campos como la medicina.</p>
<p>Un gran ejemplo de ello son las nanopartículas lipídicas <a href="https://theconversation.com/las-nanoparticulas-de-las-vacunas-de-la-covid-19-abren-la-puerta-a-nuevos-tratamientos-para-el-cerebro-157185">usadas en las vacunas</a> de Pfizer y Moderna. Estas permiten encapsular el ARNm en su interior, protegerlo y transportarlo eficientemente hasta las células.</p>
<p>En oncología, los nanomateriales también están demostrando ser de gran relevancia tanto en el diagnóstico como en la terapia del cáncer. Pero ¿cómo?</p>
<p>Los tumores pueden acumular determinados materiales como nanopartículas o lípidos, un fenómeno conocido como efecto de permeabilidad y retención aumentada (EPR). Por eso, las nanopartículas se acumulan más en estos tejidos que en los sanos y permanecen en el tumor, asegurando que el tratamiento tiene lugar en la zona deseada. Es decir, estos nanomateriales pueden ser cargados con un determinado medicamento que ataque directamente a las células cancerígenas. De esta forma se reducen los posibles efectos secundarios.</p>
<p>Además, estos materiales pueden incorporar también agentes de reconocimiento específico para dirigirse selectivamente a la zona a tratar y asegurar una acumulación aún mayor. Esto abre la puerta a nuevas estrategias para el tratamiento del cáncer, como el transporte de fármacos quimioterapéuticos.</p>
<h2>Los nanomateriales también podrían mejorar el radiodiagnóstico y la radioterápia</h2>
<p>Por otro lado, los nanomateriales se están investigando cada vez más en el radiodiagnóstico y la radioterapia. Por ejemplo, ciertas nanopartículas pueden acumularse en el tumor y actuar como radiosensibilizadores. Así, estas partículas permiten generar un aumento del daño producido en el tumor debido a la radiación externa aplicada. Esto posibilita la administración de dosis menores para producir el mismo efecto en las células tratadas.</p>
<p>Actualmente se está llevando a cabo una investigación en esta línea en el Instituto de Ciencia de Materiales de Barcelona (ICMAB), junto con el Hospital Universitario Vall d’Hebron (HUVH). Se basa en el desarrollo de nanopartículas metálicas y la evaluación <em>in vitro</em> de su efecto en la mejora de la radioterapia.</p>
<p>Por otra parte, la radiación también se puede administrar internamente mediante <a href="https://pubs.acs.org/doi/abs/10.1021/acsnano.9b04898">nanomateriales radioactivos</a>. El uso de nanopartículas radioactivas que se acumulan en la zona tumoral permite mejorar el tratamiento localizado en la zona afectada, reduciendo los efectos secundarios en los órganos sanos.</p>
<p>Por último, los nanomateriales también son interesantes porque pueden incorporar agentes radioactivos diagnósticos, facilitando su acumulación en el tumor y la detección por imagen. Además, se pueden combinar con agentes terapéuticos para ver en tiempo real los efectos de un determinado tratamiento. En este escenario se están <a href="https://cordis.europa.eu/project/id/725743/es">desarrollando</a> nanomateriales radioactivos para el diagnóstico y terapia de cáncer, destacando el de próstata y el de pulmón, entre otros.</p>
<p>La misión es mejorar tres pilares en la batalla contra el cáncer: la prevención, el diagnóstico y tratamiento, junto con la calidad de vida de los pacientes, los supervivientes, sus familias y sus cuidadores. Para lograrlos es imprescindible seguir avanzando en métodos más precisos y que la ciencia básica mejore la comprensión de los mecanismos de los tumores.<!-- Below is The Conversation's page counter tag. Please DO NOT REMOVE. --><img loading="lazy" decoding="async" src="https://counter.theconversation.com/content/168543/count.gif?distributor=republish-lightbox-basic" alt="The Conversation" width="1" height="1" /><!-- Fin del código. Si no ve ningún código arriba, por favor, obtenga el nuevo código de la pestaña Avanzado después de hacer clic en el botón de republicar. El contador de páginas no recoge ningún dato personal. Más información: http://theconversation.com/es/republishing-guidelines --></p>
<p><a href="https://theconversation.com/profiles/marina-llenas-martinez-1273437">Marina Llenas Martínez</a>, Investigadora predoctoral, <em><a href="https://theconversation.com/institutions/instituto-de-ciencia-de-materiales-de-barcelona-icmab-csic-4625">Instituto de Ciencia de Materiales de Barcelona (ICMAB &#8211; CSIC)</a></em>; <a href="https://theconversation.com/profiles/gerard-tobias-rossell-1273869">Gerard Tobías Rossell</a>, Investigador Científico, <em><a href="https://theconversation.com/institutions/instituto-de-ciencia-de-materiales-de-barcelona-icmab-csic-4625">Instituto de Ciencia de Materiales de Barcelona (ICMAB &#8211; CSIC)</a></em> y <a href="https://theconversation.com/profiles/gustavo-garcia-gomez-tejedor-1273851">Gustavo García Gómez-Tejedor</a>, Investigador Científico del CSIC, <em><a href="https://theconversation.com/institutions/instituto-pirenaico-de-ecologia-ipe-csic-3568">Instituto Pirenaico de Ecología (IPE-CSIC)</a></em></p>
<p>Este artículo fue publicado originalmente en <a href="https://theconversation.com">The Conversation</a>. Lea el <a href="https://theconversation.com/nuevos-mecanismos-para-mejorar-la-radioterapia-y-el-diagnostico-del-cancer-168543">original</a>.</p>
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					<title>¿Podemos comer sano y de forma sostenible?</title>
					<link>https://prensalibre-com-develop.go-vip.co/guatevision/hogar/podemos-comer-sano-y-de-forma-sostenible</link>
										<pubDate>
						Sun, 20 Jun 2021 00:41:05 +0000					</pubDate>
					<dc:creator><![CDATA[The Conversation]]></dc:creator>
							<category><![CDATA[Hogar]]></category>

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							<![CDATA[Es cierto que, a la hora de alimentarnos, es crucial tener en cuenta el efecto que los alimentos tienen en nuestro organismo. Ahora bien, también el impacto que tiene su producción en el medio ambiente.]]>
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								<![CDATA[<img loading="lazy" decoding="async" width="760" height="430" src="https://prensalibre-com-develop.go-vip.co/guatevision/wp-content/uploads/sites/2/2021/06/the-conversation-comer-sano.jpg?quality=82&amp;w=760&amp;h=430&amp;crop=1" class="attachment-featured-medium size-featured-medium" alt="" srcset="https://prensalibre-com-develop.go-vip.co/guatevision/wp-content/uploads/sites/2/2021/06/the-conversation-comer-sano.jpg?resize=1200,679 1200w, https://prensalibre-com-develop.go-vip.co/guatevision/wp-content/uploads/sites/2/2021/06/the-conversation-comer-sano.jpg?resize=760,430 760w, https://prensalibre-com-develop.go-vip.co/guatevision/wp-content/uploads/sites/2/2021/06/the-conversation-comer-sano.jpg?resize=260,146 260w" sizes="auto, (max-width: 760px) 100vw, 760px" /><p>Para reflexionar sobre ello se celebra, cada 18 de junio desde 2016, el <a href="https://www.un.org/es/observances/sustainable-gastronomy-day">Día de la Gastronomía Sostenible</a>, instaurado por la Organización de las Naciones Unidas.</p>
<h2>Situación actual de la producción</h2>
<p>Estamos sometiendo a nuestro planeta a una presión insostenible. Esto se debe al elevado uso que hacemos de los recursos disponibles, con el objetivo de responder a la creciente demanda de alimentos en todo el mundo.</p>

<p>Si cada vez necesitamos más alimentos, deberemos aumentar su producción. Una de las consecuencias será un agotamiento progresivo de los recursos naturales. Con ello, la degradación del medio ambiente.</p>
<p>Es por ello por lo que necesitamos replantearnos las políticas integradas de población, recursos y medio ambiente, de forma que la agricultura y la producción de alimentos puedan restablecerse sobre bases sostenibles.</p>
<p>Además, las medidas se deberían combinar con estrategias destinadas a mejorar los patrones de consumo de alimentos de la población. Al fin y al cabo, nuestra alimentación tiene mayor impacto ambiental del que pensamos.</p>
<p>Por ejemplo, se estima que <a href="https://ora.ox.ac.uk/objects/uuid:b0b53649-5e93-4415-bf07-6b0b1227172f">una cuarta parte de las emisiones de gases de efecto invernadero están relacionadas con lo que comemos</a>, de la que una porción es debida al desperdicio de alimentos que también perjudica gravemente a nuestro medio ambiente.</p>
<p>Desperdiciamos alrededor de <a href="https://wrap.org.uk/resources/report/halving-food-loss-and-waste-eu-2030-major-steps-needed-accelerate-progress">una tercera parte</a> de los alimentos que producimos. Y más del 40% de este desperdicio se produce en casa.</p>
<h2>De los que consumimos en España, ¿que alimentos tienen un mayor impacto en el medio ambiente?</h2>
<p>En general, la alimentación en España es rica en alimentos de origen animal, como carne y lácteos. Precisamente parte de los productos que más contaminan. De hecho, en las dietas se incluye tres veces más de carne, productos lácteos y azucarados, y un tercio menos de frutas, verduras y cereales de lo recomendado.</p>
<p>La mayoría de las emisiones son debidas al uso de la tierra y a la actividad agrícola y ganadera.</p>
<p>Por ejemplo, la producción de carne de vacuno es la que tiene la mayor huella de carbono. Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, es la responsable del <a href="http://www.fao.org/3/i3437s/i3437s.pdf">14% de los gases totales de efecto invernadero</a>.</p>
<p>Las vacas liberan gran cantidad <a href="http://www.fao.org/newsroom/es/news/2006/1000448/index.html">de metano</a> debido a su estiércol y las emisiones durante la digestión de hierbas y plantas. Este gas se produce en el estómago del ganado debido a la <a href="https://www.miteco.gob.es/es/calidad-y-evaluacion-ambiental/temas/sistema-espanol-de-inventario-sei-/100401-ferment-enterica-bovino-lechero_tcm30-496941.pdf">fermentación entérica</a> y es uno de los compuestos que más contribuye al calentamiento global.</p>
<p>Los animales rumiantes, como vacas, ovejas y cabras, además, necesitan una mayor cantidad de alimento y más superficie de tierra para crecer.</p>
<p>En el lado opuesto, <a href="https://science.sciencemag.org/content/360/6392/987.full?ijkey=ffyeW1F0oSl6k&amp;keytype=ref&amp;siteid=sci">la producción de guisantes</a>, por ejemplo, emite 60 veces menos gases que la de carne de vacuno y 20 veces menos que la de cordero o la de queso.</p>
<p>Es cierto que la producción de otros tipos de carne, como la de pollo y cerdo, generan menos emisiones. Aun así, siguen siendo más elevadas que la de la mayoría de productos de origen vegetal.</p>
<p>En general, el procesado, envasado, transporte y venta de las carnes tiene poco impacto ambiental <a href="https://ourworldindata.org/food-choice-vs-eating-local">en comparación con la producción de la carne misma</a>.</p>
<p>De todos modos, vale la pena apoyar los alimentos locales y sus productores, ya que se relacionan con una alimentación más saludable. Al final, los alimentos locales a menudo se asocian a productos vegetales frescos de temporada, como las frutas y hortalizas, alimentos más sabrosos y con una elevada cantidad de nutrientes.</p>
<h2>Alternativas sostenibles</h2>
<p>Incluir más alimentos vegetales y menos carne y lácteos en nuestras dietas no solo beneficiará al medio ambiente. También supondrán un punto extra a nuestra salud.</p>
<p>La dieta mediterránea, por ejemplo, es un buen modelo. Se basa en el consumo elevado de alimentos vegetales como frutas, hortalizas, legumbres, cereales integrales, frutos secos y aceite de oliva; sin excluir una pequeña cantidad de carne y otros productos de origen animal.</p>
<p>La proteína es esencial para el crecimiento y reparación de nuestras células y tejidos. Aunque normalmente se asocia a productos de origen animal, en realidad son muchos los <a href="https://www.hsph.harvard.edu/nutritionsource/what-should-you-eat/protein/#protein-bottom-line">alimentos vegetales ricos en este macronutriente</a>.</p>
<p>Siempre que se obtenga de una variedad de fuentes vegetales, podremos satisfacer fácilmente nuestras necesidades de proteínas a través del consumo de legumbres, frutos secos y semillas. La quinoa, trigo sarraceno y amaranto también son fuentes ricas en proteína vegetal.</p>
<p>De hecho, es recomendable priorizar las de origen vegetal a las animales, especialmente con <a href="https://theconversation.com/lentejas-si-quieres-las-comes-y-si-no-tambien-154545">el consumo de legumbres</a>.</p>
<p>Las legumbres son alimentos con un valor nutricional elevado que pueden sustituir la carne, pescado, huevos o lácteos. Se trata de una alternativa completa, fuente de fibra, que aportan proteínas, hidratos de carbono, vitaminas y minerales. El abanico, además, es amplio: lentejas, garbanzos, alubias, soja, guisantes, habas, altramuces, alfalfa e incluso cacahuetes y algarrobas.</p>
<h2>Dieta saludable y sostenible</h2>
<p>En realidad, una dieta sostenible coincide con una dieta saludable que aumenta el consumo de alimentos vegetales frescos y reduce los de origen animal.</p>
<p>En una dieta más saludable, compatible con una producción sostenible de alimentos, se recomienda que la mitad de nuestro consumo sea de alimentos de origen vegetal a base de frutas, verduras y hortalizas, además de frutos secos.</p>
<p>La otra mitad deberían ser cereales integrales y fuentes de proteína vegetales, con una presencia baja de carnes, lácteos, azúcares añadidos y sal.</p>
<p>En conclusión, una alimentación saludable y sostenible debe priorizar la proteína de origen vegetal, especialmente legumbres. También debe incluir alimentos vegetales frescos de temporada, reducir el consumo de carne, lácteos, y evitar el desperdicio alimentario.</p>
<p>Todo es posible con una buena planificación de comidas nutritivas.<!-- Below is The Conversation's page counter tag. Please DO NOT REMOVE. --><img loading="lazy" decoding="async" style="border: none !important; box-shadow: none !important; margin: 0 !important; max-height: 1px !important; max-width: 1px !important; min-height: 1px !important; min-width: 1px !important; opacity: 0 !important; outline: none !important; padding: 0 !important; text-shadow: none !important;" src="https://counter.theconversation.com/content/162619/count.gif?distributor=republish-lightbox-basic" alt="The Conversation" width="1" height="1" /><!-- Fin del código. Si no ve ningún código arriba, por favor, obtenga el nuevo código de la pestaña Avanzado después de hacer clic en el botón de republicar. El contador de páginas no recoge ningún dato personal. Más información: http://theconversation.com/es/republishing-guidelines --></p>
<p><a href="https://theconversation.com/profiles/gemma-oms-oliu-1240800">Gemma Oms Oliu</a>, Professora Agregada del Departamento de Tecnología de Alimentos (Área de Nutrición y Bromatología), <em><a href="https://theconversation.com/institutions/universitat-de-lleida-3488">Universitat de Lleida</a></em></p>
<p>Este artículo fue publicado originalmente en <a href="https://theconversation.com">The Conversation</a>. Lea el <a href="https://theconversation.com/podemos-comer-sano-y-de-forma-sostenible-162619">original</a>.</p>
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					<title>Sputnik V: por qué cada vez más países recurren a la vacuna rusa contra covid-19</title>
					<link>https://prensalibre-com-develop.go-vip.co/guatevision/internacionales/sputnik-v-por-que-cada-vez-mas-paises-recurren-a-la-vacuna-rusa-contra-covid-19</link>
										<pubDate>
						Fri, 23 Apr 2021 16:47:21 +0000					</pubDate>
					<dc:creator><![CDATA[The Conversation]]></dc:creator>
							<category><![CDATA[Internacionales]]></category>

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							<![CDATA[Cuando el presidente ruso, Vladimir Putin, anunció el 11 de agosto de 2020 que el organismo regulador de la salud del país se había convertido en el primero del mundo en aprobar una vacuna de covid-19 para su uso generalizado, la noticia fue recibida con escepticismo. No se habían realizado ensayos sobre la seguridad y eficacia de la vacuna.]]>
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								<![CDATA[<img loading="lazy" decoding="async" width="760" height="430" src="https://prensalibre-com-develop.go-vip.co/guatevision/wp-content/uploads/sites/2/2021/04/Sputnik-v-1.jpg?quality=82&amp;w=760&amp;h=430&amp;crop=1" class="attachment-featured-medium size-featured-medium" alt="Las vacunas Sputnik V provienen de Rusia" srcset="https://prensalibre-com-develop.go-vip.co/guatevision/wp-content/uploads/sites/2/2021/04/Sputnik-v-1.jpg?resize=760,430 760w, https://prensalibre-com-develop.go-vip.co/guatevision/wp-content/uploads/sites/2/2021/04/Sputnik-v-1.jpg?resize=260,146 260w" sizes="auto, (max-width: 760px) 100vw, 760px" /><p><a href="https://theconversation.com/profiles/sarah-schiffling-1009067">Sarah Schiffling</a>, <em><a href="https://theconversation.com/institutions/liverpool-john-moores-university-1319">Liverpool John Moores University</a></em> and <a href="https://theconversation.com/profiles/liz-breen-526613">Liz Breen</a>, <em><a href="https://theconversation.com/institutions/university-of-bradford-911">University of Bradford</a></em></p>

<p>Cuando el presidente ruso, Vladimir Putin, anunció el 11 de agosto de 2020 que el organismo regulador de la salud del país se había convertido en el primero del mundo en aprobar una vacuna de covid-19 para su uso generalizado, la noticia fue recibida con <a href="https://www.nature.com/articles/d41586-020-02386-2">escepticismo</a>. No se habían realizado ensayos sobre la seguridad y eficacia de la vacuna.</p>
<p>Aunque la recepción inicial de la Sputnik V fue crítica, en febrero de 2021 se comunicaron los resultados preliminares de los ensayos de fase 3 con una <a href="https://www.thelancet.com/journals/lancet/article/PIIS0140-6736(21)00234-8/fulltext">tasa de eficacia del 91,6 %</a>: el porcentaje de reducción de la enfermedad en un grupo de personas vacunadas en comparación con un grupo no vacunado en las condiciones del ensayo.</p>
<p>Los resultados científicos fueron claros. Un comentario publicado en <em>The Lancet</em> <a href="https://www.thelancet.com/journals/lancet/article/PIIS0140-6736(21)00191-4/fulltext">concluyó</a>: “Otra vacuna puede unirse ahora a la lucha para reducir la incidencia de la covid-19”.</p>
<p>Aunque es poco probable que el impacto de la Sputnik V rivalice con el del <a href="https://www.nasa.gov/multimedia/imagegallery/image_feature_924.html">Sputnik 1</a>, el primer satélite de la historia que desencadenó la carrera espacial, sigue siendo un producto importante en un momento en que se necesitan vacunas con urgencia.</p>
<p>Además de significar “satélite” en ruso, Sputnik también significa “<a href="https://apod.nasa.gov/apod/ap981003.html">compañero de viaje</a>”. Cada vez son más los países que quieren salir de la pandemia usándola como una de sus opciones.</p>
<p>Sputnik V utiliza una plataforma de <a href="https://www.immunology.org/coronavirus/connect-coronavirus-public-engagement-resources/types-vaccines-for-covid-19">vector viral</a> –que utiliza un virus inofensivo para introducir material genético del virus que causa la COVID en su sistema inmunitario– como hacen las vacunas de Oxford/AstraZeneca y Johnson &amp; Johnson. Fue desarrollada por el <a href="https://sputnikvaccine.com/about-us/">Instituto Nacional de Investigación de Epidemiología y Microbiología de Gamaleya</a>, que también ha participado en el desarrollo de vacunas contra el ébola y el MERS.</p>
<p>Sputnik V tiene dos ventajas fundamentales que facilitan su distribución: es una de las vacunas más baratas y puede transportarse fácilmente. Con un precio de 10 dólares (8,3 euros) por dosis –el mismo que el de Johnson &amp; Johnson–, Sputnik V solo es superada en coste por la <a href="https://www.statista.com/chart/23658/reported-cost-per-dose-of-covid-19-vaccines/">vacuna de Oxford/AstraZeneca</a>, que cuesta 4 dólares (3,3 euros) por dosis. Esto significa que Sputnik V es más accesible para muchos países que luchan con el coste de la vacunación de su población.</p>
<figure id="attachment_8570028" aria-describedby="caption-attachment-8570028" style="width: 754px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-8570028 size-full" src="https://prensalibre-com-develop.go-vip.co/wp-content/uploads/2021/04/sputnik-2.jpg" alt="" width="754" height="506" /><figcaption id="caption-attachment-8570028" class="wp-caption-text">Las dosis de Sputnik V llegan a Bolivia. La vacuna está disponible en 57 países diferentes.</figcaption></figure>
<p>Al igual que la vacuna de Oxford/AstraZeneca, Sputnik V no requiere un almacenamiento especializado. Su versión líquida puede almacenarse a temperaturas de congelador doméstico. Se está desarrollando una versión que se puede <a href="https://www.reuters.com/article/us-health-coronavirus-russia-vaccine-tem/russia-plans-to-produce-covid-19-vaccine-storable-at-fridge-temperatures-minister-idUKKBN29Q26F">almacenar a temperaturas de nevera</a> y también existe una versión en polvo.</p>
<p>El menor coste y la menor complejidad de la logística de Sputnik V, que en un principio se consideraba una forma de hacer llegar fácilmente la vacuna a las regiones remotas de Rusia, está atrayendo también a muchos fuera del país.</p>
<h2>Diversificación del suministro</h2>
<p>Muchas cadenas de suministro de vacunas tienen actualmente problemas. Recientemente, Moderna redujo a la mitad una entrega programada a Canadá <a href="https://www.bloomberg.com/news/articles/2021-04-16/moderna-cuts-covid-vaccine-supply-forecast-to-u-k-canada">por problemas de capacidad de producción </a>. India, que se enfrenta a un pico de casos, está utilizando su producción de vacunas principalmente para el mercado nacional, <a href="https://www.ft.com/content/5349389c-8313-41e0-9a67-58274e24a019">pues detuvo las exportaciones en marzo de 2021</a>. En Estados Unidos, <a href="https://www.nytimes.com/2021/03/31/us/politics/johnson-johnson-coronavirus-vaccine.html">15 millones de dosis de Johnson &amp; Johnson</a> tuvieron que ser desechadas tras un error de la fábrica.</p>
<p>La vacuna de Oxford/AstraZeneca está restringida a ciertas edades en algunos países, mientras que Johnson &amp; Johnson <a href="https://www.thelocal.no/20210413/european-countries-face-slower-vaccination-as-johnson-johnson-delays-rollout/">aplazó</a> su lanzamiento en Europa debido a los infrecuentes efectos adversos detectados. Todo esto pone presión adicional en la cadena de suministro de Pfizer/BioNtech.</p>
<p>Estos problemas han demostrado la importancia de trabajar con una serie de proveedores de vacunas. Trabajar con múltiples proveedores es una práctica estándar <a href="https://theconversation.com/astrazeneca-vaccine-how-to-fix-supply-issues-157450">de la cadena de suministro</a>. Reduce la dependencia de una sola fuente y también permite a los clientes hacer pedidos basados en una demanda superior a la que puede satisfacer un solo proveedor.</p>
<p>La Comisión Europea ha estado negociando intensamente para crear una cartera diversificada de vacunas para los ciudadanos de la UE a precios justos. Se han celebrado contratos con seis prometedores desarrolladores de vacunas para asegurar una cartera de <a href="https://ec.europa.eu/info/live-work-travel-eu/coronavirus-response/safe-covid-19-vaccines-europeans_en">más de 2.600 millones de dosis</a>. Existe una indecisión generalizada sobre la adopción del Sputnik V dentro de Europa, pero <a href="https://www.bbc.co.uk/news/world-europe-56735931">Rusia tiene una presencia cada vez mayor en el mercado de las vacunas</a>.</p>
<h2>Decisiones complejas</h2>
<p>La Sputnik V todavía está <a href="https://www.ema.europa.eu/en/human-regulatory/overview/public-health-threats/coronavirus-disease-covid-19/treatments-vaccines/covid-19-vaccines">en revisión por la Agencia Europea de Medicamentos</a>. A nivel mundial, 57 países han autorizado su uso, lo que plantea dudas sobre cuándo estará <a href="https://www.thelocal.com/20210401/austria-when-will-russias-sputnik-v-be-available/">disponible en la UE</a>. Por el momento no hay suficientes dosis de otras vacunas disponibles en la UE para satisfacer la demanda, por lo que el deseo de nuevas opciones es importante.</p>
<p>La <a href="https://www.bbc.co.uk/news/world-europe-56735931">UE a menudo tiene dificultades para encontrar una voz unificada sobre Rusia</a>, ya que las actitudes hacia el país y las relaciones históricas con él son muy diversas en toda Europa. En cuanto al asunto del Sputnik V, cada vez hay más llamamientos a un pragmatismo cauteloso. Pero se trata de un asunto muy político. El primer ministro de Eslovaquia, Igor Matović, <a href="https://www.euronews.com/2021/03/28/slovakia-s-prime-minister-to-step-down-amid-sputnik-v-vaccine-scandal">dimitió formalmente</a> en medio de un escándalo político provocado por un acuerdo secreto para comprar dosis de Sputnik V.</p>
<p>Los Estados miembros de la UE pueden llegar a acuerdos por separado con los fabricantes de vacunas que no hayan firmado acuerdos con la UE. Austria, Hungría y Eslovaquia han pedido Sputnik V, pero <a href="https://www.thelocal.com/20210401/austria-when-will-russias-sputnik-v-be-available/">solo Hungría lo ha desarrollado</a> hasta la fecha.</p>
<figure id="attachment_8570029" aria-describedby="caption-attachment-8570029" style="width: 754px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-8570029 size-full" src="https://prensalibre-com-develop.go-vip.co/wp-content/uploads/2021/04/sputnik-3.jpg" alt="" width="754" height="502" /><figcaption id="caption-attachment-8570029" class="wp-caption-text">Hungría es el único país europeo que ha desplegado el Sputnik V. Zoltan Balogh/EPA</figcaption></figure>
<p>La República Checa, Alemania y Austria están <a href="https://www.dw.com/en/is-sputnik-v-vaccine-safe/a-57219314">tratando de conseguir suministros</a> de la vacuna, pero han insistido en que solo se utilizará cuando la Agencia Europea de Medicamentos dé el visto bueno. Al igual que con otras vacunas, es poco probable que las entregas sean inmediatas.</p>
<h2>Impacto global</h2>
<p>La pandemia de la covid-19 es un reto global que requiere soluciones globales. Todos los países que han desarrollado y están produciendo vacunas están ejerciendo un considerable poder blando. Los debates sobre el <a href="https://www.atlanticcouncil.org/blogs/new-atlanticist/what-vaccine-nationalism-and-diplomacy-tell-us-about-future-pandemics/">nacionalismo vacunal y la diplomacia vacunal</a> a menudo eclipsan la necesidad de cooperación internacional.</p>
<p>Al igual que con otras vacunas, la capacidad de producción de Sputnik V se está ampliando en todo el mundo, <a href="https://www.reuters.com/business/healthcare-pharmaceuticals/skorean-consortium-produce-100-mln-doses-month-russias-sputnik-v-vaccine-2021-04-16/">la última en sumarse a la lista de productores ha sido Corea del Sur</a>. Los países la están produciendo <a href="https://www.statista.com/statistics/1123927/sputnik-v-exports-from-russia-by-country/">para sus mercados nacionales</a>, además de depender de las importaciones de Rusia. Como la producción ha sido hasta ahora un importante cuello de botella para otras vacunas, esto añade una capacidad muy necesaria.</p>
<p>Las consideraciones de eficacia frente a las variantes, el coste y la disponibilidad serán cruciales, y una gama más amplia de vacunas desplegadas puede ser muy beneficiosa.</p>
<p>Considerar todas las opciones disponibles es un enfoque sensato dados los contratiempos en los riesgos de las vacunas, el suministro y los retrasos en la aprobación que hemos visto hasta la fecha. Considerar estratégicamente una amplia gama de candidatos a vacunas es digno de elogio. Hay que actuar con la debida diligencia. En última instancia, la transparencia de este proceso fomentará la confianza del público.</p>
<p><a href="https://theconversation.com/profiles/sarah-schiffling-1009067">Sarah Schiffling</a>, Senior Lecturer in Supply Chain Management, <em><a href="https://theconversation.com/institutions/liverpool-john-moores-university-1319">Liverpool John Moores University</a></em> and <a href="https://theconversation.com/profiles/liz-breen-526613">Liz Breen</a>, Director of the Digital Health Enterprise Zone (DHEZ), University of Bradford, Reader in Health Service Operations, <em><a href="https://theconversation.com/institutions/university-of-bradford-911">University of Bradford</a></em></p>
<p>This article is republished from <a href="https://theconversation.com">The Conversation</a> under a Creative Commons license. Read the <a href="https://theconversation.com/sputnik-v-por-que-cada-vez-mas-paises-recurren-a-la-vacuna-rusa-contra-la-covid-19-159445">original article</a>.</p>
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					<title>¿Se debe hablar de los efectos secundarios de las vacunas?</title>
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						Thu, 15 Apr 2021 14:27:56 +0000					</pubDate>
					<dc:creator><![CDATA[The Conversation]]></dc:creator>
							<category><![CDATA[Internacionales]]></category>

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							<![CDATA[La vacuna contra COVID-19 producida por la multinacional anglosueca AstraZeneca es una de las que tienen más peso en el plan de vacunación europeo. Sin embargo, se ha visto rodeada de polémica ya desde que se encontraba en ensayos clínicos. El último episodio de esta “saga” es la aparición de raros casos de trombosis atípicas en personas que han recibido la vacuna.]]>
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								<![CDATA[<img loading="lazy" decoding="async" width="760" height="430" src="https://prensalibre-com-develop.go-vip.co/guatevision/wp-content/uploads/sites/2/2021/04/The-Conversation-vacunas-covid.jpg?quality=82&amp;w=760&amp;h=430&amp;crop=1" class="attachment-featured-medium size-featured-medium" alt="Shutterstock / CHOKCHAI POOMICHAIYA" srcset="https://prensalibre-com-develop.go-vip.co/guatevision/wp-content/uploads/sites/2/2021/04/The-Conversation-vacunas-covid.jpg?resize=760,430 760w, https://prensalibre-com-develop.go-vip.co/guatevision/wp-content/uploads/sites/2/2021/04/The-Conversation-vacunas-covid.jpg?resize=260,146 260w" sizes="auto, (max-width: 760px) 100vw, 760px" /><p>La vacuna contra COVID-19 producida por la multinacional anglosueca AstraZeneca es una de las que tienen más peso en el plan de vacunación europeo. Sin embargo, se ha visto rodeada de polémica ya desde que se encontraba en ensayos clínicos. El último episodio de esta “saga” es la aparición de raros casos de trombosis atípicas en personas que han recibido la vacuna.</p>

<p>El mismo fenómeno parece afectar también a la vacuna Janssen, basada en adenovirus, al igual que AstraZeneca. La administración de esta vacuna ha sido <a href="https://www.fda.gov/news-events/press-announcements/joint-cdc-and-fda-statement-johnson-johnson-covid-19-vaccine">paralizada</a> por la Agencia del Medicamento de Estados Unidos (FDA por sus siglas en inglés) mientras analizan los eventos notificados.</p>
<p>La compañía farmaceútica ha retrasado su distribución, provocando un gran revuelo en Europa, que justo estaba esperando nuevas dosis de esta vacuna. Analizaremos los datos existentes y por qué algunos expertos dudan si es bueno o malo para la sociedad que estos se difundan.</p>
<h2>A perro flaco…</h2>
<p>La vacuna de AstraZeneca, ahora denominada Vaxzevria, es la que peor “prensa” ha acumulado entre todas las que han sido aprobadas.</p>
<p>Primero fue la detección en fase clínica III de un caso de inflamación neurológica de un participante del ensayo el pasado septiembre. Pocos días después se reanudó el ensayo al no encontrarse evidencias de que la causa fuera la inoculación de la vacuna.</p>
<p>En noviembre, la compañía anunció en <a href="https://www.astrazeneca.com/content/astraz/media-centre/press-releases/2020/azd1222hlr.html">nota de prensa</a> la eficacia de la vacuna, un 70% obtenido de la media simple entre dos ensayos con una eficacia del 60% con dos dosis completas. Y un 90% en un ensayo con una pauta diferente que se produjo por error: media dosis en la primera y dosis entera en la segunda inoculación.</p>
<p>Apenas un mes después fueron publicados los <a href="https://doi.org/10.1016/S0140-6736(20)32661-1">resultados preliminares del ensayo clínico de fase III</a>. En ellos se evidenciaba un bajo número de participantes mayores de 65 años. La EMA requiere un porcentaje de al menos 25%, por lo que posteriormente se añadieron datos a partir de otros dos ensayos en Reino Unido y Brasil.</p>
<p>Con los nuevos datos, la vacuna se ha estado administrando en Reino Unido para toda la población. Pero la Agencia Europea del Medicamento, EMA, valoró la exclusión de población mayor de 65 años y cada país de la unión europea fijó el límite según sus competencias. En España, por ejemplo, se decidió excluir a los mayores de 55.</p>
<p>Y, por último, llegó el reconocimiento del vínculo con la formación de trombos como efecto secundario adverso con muy baja frecuencia (menos de 1 por cada 100 000). Efecto que, por cierto, la vacuna Janssen ya incluyó en el <a href="https://www.fda.gov/media/146217/download">prospecto aprobado por la FDA</a>, como señalábamos en un <a href="https://theconversation.com/eficacia-y-efectos-secundarios-de-las-cuatro-vacunas-aprobadas-contra-la-covid-19-156142">artículo anterior</a>.</p>
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Read more:<br />
<a href="https://theconversation.com/eficacia-y-efectos-secundarios-de-las-cuatro-vacunas-aprobadas-contra-la-covid-19-156142">Eficacia y efectos secundarios de las cuatro vacunas aprobadas contra la COVID-19</a><br />
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<h2>Efectos secundarios de la vacuna AstraZeneca en Europa</h2>
<p>En Europa, de 34 millones de personas inoculadas con esta vacuna, se han registrado hasta ahora 222 casos y 30 muertes por un tipo de trombosis muy rara que se ha denominado “trombocitopenia trombótica inmunitaria producida por vacuna” (VITT por sus siglas en inglés).</p>
<p>Recientemente, un <a href="https://www.nejm.org/doi/full/10.1056/NEJMoa2104840">estudio publicado en <em>New England Journal of Medicine</em></a> liderado por científicos alemanes y austríacos ha encontrado la causa de este raro efecto secundario de la vacuna y también su medio de curación. Se trata de un proceso semejante al producido en casos muy raros tras la administración de heparina. Consiste en la producción por nuestro cuerpo de unos anticuerpos que se unen a las plaquetas (las células encargadas de la coagulación de la sangre) provocando la formación de trombos. Estos trombos pueden resultar fatales, pero son de fácil tratamiento si se administra a los pacientes dosis altas de inmunoglobulina.</p>
<p>Por suerte, los síntomas de este efecto secundario son bastante claros, y al saber ya cómo tratarlos se espera que en el futuro no se produzcan más muertes por esta causa. Además, según indica un reciente artículo publicado en <a href="https://www.sciencemag.org/news/2021/04/hard-choices-emerge-link-between-astrazeneca-vaccine-and-rare-clotting-disorder-becomes"><em>Science</em></a>, ya se vislumbra alguna posible explicación para este fenómeno que quizá se podría evitar disminuyendo la concentración de la vacuna (como indicábamos previamente, esto ya se ha contemplado en ensayos clínicos).</p>
<p>La EMA ha decidido incluir este fenómeno entre los efectos secundarios muy raros de la vacuna, pero sigue considerando que el beneficio de seguir administrando la vacuna es mucho mayor que el riesgo. Sin embargo, en su <a href="https://www.ema.europa.eu/en/events/press-briefing-conclusion-assessment-pharmacovigilance-risk-assessment-committee-prac-vaxzevria">rueda de prensa del 7 de abril de 2021</a> no se ofreció ninguna estimación del riesgo en los distintos rangos de edades.</p>
<p>Ante la incertidumbre, varios gobiernos han parado las vacunaciones o invertido los rangos de edad de las personas a vacunar. Esto ha creado desconcierto y temor en la ciudadanía. Muchos ya han recibido la primera dosis y no saben cuándo van a recibir la segunda. Otros directamente han renunciado a ponerse la vacuna.</p>
<h2>Efectos secundarios de la vacuna AstraZeneca en Reino Unido</h2>
<p>La MHRA, la agencia reguladora británica equivalente a la AEMPS en España, actualiza la monitorización de los datos del proceso de vacunación en el país y de todas las <a href="https://www.gov.uk/government/publications/coronavirus-covid-19-vaccine-adverse-reactions/coronavirus-vaccine-summary-of-yellow-card-reporting#yellow-card-reports">reacciones adversas</a> recibidas por el sistema de salud británico. La notificación de reacciones adversas se realiza mediante un <a href="https://yellowcard.mhra.gov.uk">formulario</a> (Yellow card).</p>
<p>A finales de marzo, se habían administrado cerca de 20 millones de dosis de AstraZeneca. De los 112.000 efectos adversos de todo tipo detectados, 79 fueron originados por trombos, situando el riesgo en 4 por un millón. Debido a que la incidencia es superior en población más joven, y a la espera de más datos, aconsejan tener en cuenta ese factor. De hecho, y debido a que en el Reino Unido ha disminuido considerablemente la circulación del virus (cerca del 50% de la población inoculada con una dosis), <a href="https://www.bbc.com/mundo/noticias-56662264">se ha optado</a> por ofrecer una vacuna alternativa a los menores de 30 años.</p>
<p>Esta decisión está absolutamente ligada al estado de la vacunación e incidencia de casos en este país y se comprende mucho mejor gracias a un esquema de riesgos por edades presentado por la MHRA (Figura 1).</p>
<figure class="align-center zoomable"><a href="https://images.theconversation.com/files/395088/original/file-20210414-15-17z3noo.jpg?ixlib=rb-1.1.0&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=1000&amp;fit=clip"><img decoding="async" src="https://images.theconversation.com/files/395088/original/file-20210414-15-17z3noo.jpg?ixlib=rb-1.1.0&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=754&amp;fit=clip" sizes="(min-width: 1466px) 754px, (max-width: 599px) 100vw, (min-width: 600px) 600px, 237px" srcset="https://images.theconversation.com/files/395088/original/file-20210414-15-17z3noo.jpg?ixlib=rb-1.1.0&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=600&amp;h=241&amp;fit=crop&amp;dpr=1 600w, https://images.theconversation.com/files/395088/original/file-20210414-15-17z3noo.jpg?ixlib=rb-1.1.0&amp;q=30&amp;auto=format&amp;w=600&amp;h=241&amp;fit=crop&amp;dpr=2 1200w, https://images.theconversation.com/files/395088/original/file-20210414-15-17z3noo.jpg?ixlib=rb-1.1.0&amp;q=15&amp;auto=format&amp;w=600&amp;h=241&amp;fit=crop&amp;dpr=3 1800w, https://images.theconversation.com/files/395088/original/file-20210414-15-17z3noo.jpg?ixlib=rb-1.1.0&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=754&amp;h=303&amp;fit=crop&amp;dpr=1 754w, https://images.theconversation.com/files/395088/original/file-20210414-15-17z3noo.jpg?ixlib=rb-1.1.0&amp;q=30&amp;auto=format&amp;w=754&amp;h=303&amp;fit=crop&amp;dpr=2 1508w, https://images.theconversation.com/files/395088/original/file-20210414-15-17z3noo.jpg?ixlib=rb-1.1.0&amp;q=15&amp;auto=format&amp;w=754&amp;h=303&amp;fit=crop&amp;dpr=3 2262w" alt="" /></a><figcaption><span class="caption">Figura1. Beneficios y riesgos potenciales de la vacuna de AstraZeneca. Fuente: MHRA. Traducido y adaptado por Mercedes Jiménez.</span></figcaption></figure>
<h2>Hablar o no hablar, ¿esa es la cuestión?</h2>
<p>Lo expuesto anteriormente entra de lleno en un debate que ya existía antes de la pandemia: ¿hasta qué punto y en qué modo se deben comunicar al público los datos sobre efectos secundarios de las vacunas? ¿O no se deben comunicar?</p>
<p>En este aspecto, es interesante tener en cuenta que, aunque este problema de la vacuna AstraZeneca ha afectado a Europa y Reino Unido (la vacuna aún no está aprobada en EEUU), han sido los americanos quienes han abierto el melón de este debate. Así, son indicativos dos artículos aparecidos en <a href="https://www.theatlantic.com/health/archive/2021/03/astrazeneca-vaccine-blood-clot-issue-wont-go-away/618451/">The Atlantic</a> y <a href="https://www.forbes.com/sites/stevensalzberg/2021/04/05/no-we-dont-need-to-worry-about-the-astrazeneca-vaccine/?sh=7bcbb34e66ca">Forbes</a> titulados, respectivamente “Necesitamos hablar de la vacuna de AstraZeneca” y “No, no necesitamos hablar de la vacuna AstraZeneca”, que representan las dos posturas.</p>
<p>En el artículo de The Atlantic, la autora argumenta que es un error evitar hablar de los efectos secundarios de la vacuna AstraZeneca porque esto puede crear ansiedad e incertidumbre. La reacción normal, argumenta, va a ser amplificar la magnitud de lo ocultado. Además, es inevitable que en algún momento salgan a la luz, con lo que la reacción de pánico se multiplicaría. La autora aboga por una comunicación transparente y continuada que permita al público conocer la situación y comprender mejor las medidas que se van tomando.</p>
<p>Por el contrario, el autor del artículo de Forbes sostiene que el hablar de los efectos secundarios de las vacunas antes de que se pruebe su causalidad lo único que hace es dar alas a los movimientos antivacunas, con quienes es imposible argumentar y van a incorporar estos datos a su arsenal de contenidos contra las vacunas en general.</p>
<p>Hay que reconocer parte de razón en ambas posturas. Sin duda, los antivacunas se han apropiado de estos efectos secundarios de la vacuna AstraZeneca, por rarísimos que sean, como una demostración de su teoría de la malignidad de las vacunas.</p>
<p>Pero también es cierto que la falta de información sobre frecuencia y efecto más probable en edades jóvenes ha sacudido los miedos de muchas más personas. En parte, por el estilo más “opaco” de comunicación utilizado en Europa, y que contrasta con la transparencia y la contextualización de los anglosajones. Tanto los americanos, por abrir el debate, como los británicos, por comunicar de manera clara los hechos, han ayudado a comprender mejor las medidas adoptadas.</p>
<p>Un ejemplo de contextualización es una tabla comparativa de riesgo del efecto secundario por la vacuna AstraZeneca comparado con otros riesgos que asumimos en nuestra vida cotidiana, preparada por el <em>Winton Centre for Risk and Evidence Communication</em> (Figura 2).</p>
<figure class="align-center zoomable"><a href="https://images.theconversation.com/files/395111/original/file-20210414-19-1pqyc95.jpg?ixlib=rb-1.1.0&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=1000&amp;fit=clip"><img decoding="async" src="https://images.theconversation.com/files/395111/original/file-20210414-19-1pqyc95.jpg?ixlib=rb-1.1.0&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=754&amp;fit=clip" sizes="(min-width: 1466px) 754px, (max-width: 599px) 100vw, (min-width: 600px) 600px, 237px" srcset="https://images.theconversation.com/files/395111/original/file-20210414-19-1pqyc95.jpg?ixlib=rb-1.1.0&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=600&amp;h=571&amp;fit=crop&amp;dpr=1 600w, https://images.theconversation.com/files/395111/original/file-20210414-19-1pqyc95.jpg?ixlib=rb-1.1.0&amp;q=30&amp;auto=format&amp;w=600&amp;h=571&amp;fit=crop&amp;dpr=2 1200w, https://images.theconversation.com/files/395111/original/file-20210414-19-1pqyc95.jpg?ixlib=rb-1.1.0&amp;q=15&amp;auto=format&amp;w=600&amp;h=571&amp;fit=crop&amp;dpr=3 1800w, https://images.theconversation.com/files/395111/original/file-20210414-19-1pqyc95.jpg?ixlib=rb-1.1.0&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=754&amp;h=718&amp;fit=crop&amp;dpr=1 754w, https://images.theconversation.com/files/395111/original/file-20210414-19-1pqyc95.jpg?ixlib=rb-1.1.0&amp;q=30&amp;auto=format&amp;w=754&amp;h=718&amp;fit=crop&amp;dpr=2 1508w, https://images.theconversation.com/files/395111/original/file-20210414-19-1pqyc95.jpg?ixlib=rb-1.1.0&amp;q=15&amp;auto=format&amp;w=754&amp;h=718&amp;fit=crop&amp;dpr=3 2262w" alt="" /></a><figcaption><span class="caption">Figura 2: Comparación de riesgos de los efectos secundarios de las vacunas y otros riesgos de frecuencia similar. Traducido y adaptado por Mercedes Jiménez.</span><br />
<span class="attribution"><span class="source">Fuente: Winton Centre for risk and Evidence Communication.</span></span></figcaption></figure>
<p>Tomemos ejemplo de los anglosajones y comuniquemos de modo transparente y claro. Nuestra sociedad, que lleva un año sufriendo y acatando cambiantes restricciones y medidas, se lo merece.<!-- Below is The Conversation's page counter tag. Please DO NOT REMOVE. --><img loading="lazy" decoding="async" src="https://counter.theconversation.com/content/158658/count.gif?distributor=republish-lightbox-basic" alt="The Conversation" width="1" height="1" /><!-- End of code. If you don't see any code above, please get new code from the Advanced tab after you click the republish button. The page counter does not collect any personal data. More info: https://theconversation.com/republishing-guidelines --></p>
<p><a href="https://theconversation.com/profiles/matilde-canelles-lopez-1127083">Matilde Cañelles López</a>, Investigadora Científica. Ciencia, Tecnología y Sociedad and <a href="https://theconversation.com/profiles/maria-mercedes-jimenez-sarmiento-1124276">María Mercedes Jiménez Sarmiento</a>, Científica del CSIC. Bioquímica de Sistemas de la división bacteriana. Comunicadora científica, <em><a href="https://theconversation.com/institutions/centro-de-investigaciones-biologicas-margarita-salas-cib-csic-4300">Centro de Investigaciones Biológicas Margarita Salas (CIB &#8211; CSIC)</a></em></p>
<p>This article is republished from <a href="https://theconversation.com">The Conversation</a> under a Creative Commons license. Read the <a href="https://theconversation.com/se-debe-hablar-de-los-efectos-secundarios-de-las-vacunas-158658">original article</a>.</p>
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