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                                                <pubDate>Tue, 24 Mar 2020 06:02:45 +0000</pubDate>
                        <dc:creator><![CDATA[ <div class="editorial-container__name" style="font-weight: 500;font-family: &quot;Acto-Small-Medium&quot;, Roboto !important;font-size: 14px !important;line-height: 18px !important;color: #00b9f2 !important;" >
       						Columnas Diarias</div>

						<div class="note-normal-container__author-variant-two special-style-normal-note-author">
							<h3 class="special-pill-note-container-title">ESCRITO POR:</h3>
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									<img width="150" height="150" src="https://prensalibre-com-develop.go-vip.co/wp-content/uploads/2018/12/EDT-PEDRO-TRUJILLO-2021_59088017-2.png?quality=52&amp;w=150" class="avatar avatar-150 photo columnista-individual-container__photo special-img-author-note rounded-circle wp-post-image" alt="" decoding="async" srcset="https://prensalibre-com-develop.go-vip.co/wp-content/uploads/2018/12/EDT-PEDRO-TRUJILLO-2021_59088017-2.png 150w, https://prensalibre-com-develop.go-vip.co/wp-content/uploads/2018/12/EDT-PEDRO-TRUJILLO-2021_59088017-2.png?resize=80,80 80w, https://prensalibre-com-develop.go-vip.co/wp-content/uploads/2018/12/EDT-PEDRO-TRUJILLO-2021_59088017-2.png?resize=96,96 96w" sizes="(max-width: 150px) 100vw, 150px" loading="lazy" />									<div class="columnista-individual-container__details">
										<h2 class="columnista-individual-container__author font-size-author-note special-border-none">Pedro Trujillo</h2>
										<h3 class="columnista-individual-container__description">
											Doctor en Paz y Seguridad Internacional. Profesor universitario y analista en medios de comunicación sobre temas de política, relaciones internacionales y seguridad y defensa.										</h3>
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						</div>
						<div class="editorial-container__date" style="margin: 8px 0;font-family: &quot;Acto-Small-Light&quot;, Roboto !important;font-weight: 300 !important;font-size: 20px !important;line-height: 18px !important;color: #474747 !important;"><span class="posted-on"><time class="sart-time entry-date published updated" datetime="2020-03-24T00:02:45-06:00">24 de marzo de 2020</time></span></div>]]></dc:creator>
                                                <category><![CDATA[Columnas Diarias]]></category>
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                                                    <description><![CDATA[El famoso coronavirus ha vuelto a ponernos a prueba y revelado la idiosincrasia habitual, sin cambios sustantivos.]]></description>
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                        En las dificultades incrementamos el ardor patriótico y nos declaramos “chapines de corazón”, pero el que venga detrás que arree.                    </h3>
                                <h4 class="note-normal-container__quote-version-two-author mt-0 mb-3">
                    <span>Pedro Trujillo</span>
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<p>El famoso coronavirus nos ha vuelto a poner a prueba y revelado la idiosincrasia habitual, sin cambios significativos. Fue música celestial escuchar aquel lema de #TodosUnidosPodemos, el llamado presidencial a que ayunáramos y oráramos, amén de prédicas, pláticas, alabanzas y diversas consignas y buenas intenciones mostradas por iglesias, grupos, asambleas o personas individuales. Sin embargo, si llegó al supermercado, pudo ver, en una atmósfera tóxica, interminables colas en las que unos miraban a otros sin hablar, con la carreta lista para entrar a comprar e ignorar el consejo de no acumular porque se podía producir desabastecimiento, además de encarecer los productos ¡A la mara le peló el egg, aquí y en medio mundo!</p>
<p>¿A quién puñeta le importan los otros?, me pregunté con la franqueza de mi exjefe. El otro puede ser agredido, atropellado en sus derechos o ignorado, por quedarme en tres calificativos. Lo importante es uno mismo y, si es necesario comprar todo el súper, pues, se hace, y punto. En las dificultades incrementamos el ardor patriótico y nos declaramos “chapines de corazón”, pero el que venga detrás que arree, porque para eso está el templo, la oración, el diezmo o la limosna, capaces de limpiar nuestra frágil conciencia resentida. Perdón, pero como titula un mi amigo su libro: ¡qué hueva!</p>
<p>El gel desinfectante es mío, y las toallitas húmedas también. No digamos los frijoles, garrafones de agua, productos de limpieza y comestibles en general ¡Si yo fuera el virus —pensé— les daría una lección que no olvidarían! Y es que hasta el papel higiénico depredaron, sin advertir que el “bicho” no provoca flojedad de vientre.</p>
<p>Encontramos también a patrones insensibles y empleados aprovechados, porque la soberbia —es soberbia y no egoísmo— no conoce clases ni distingue abolengos. Unos querían que sin transporte público llegaran los trabajadores, como si en este país fuese posible semejante cosa. Los otros, quedarse en casa y que el empresario —al que le “sobra el dinero”— pague su tiempo de cuarentena y las subvenciones que, sin duda, decretará el político. Algunos más criticaban a empresarios que donaron millones, pero callaban el irresponsable reclamo de bonos extraordinarios por parte de sindicatos de Puerto Quetzal y de la SAT. Ninguno comprendió que si la empresa quiebra se van todos al carajo. ¿Otra vez egoísmo? ¡Que no, que se llama soberbia!, y si quiere ponerle apellido para que el término no sea más hijo de…, añádale desprecio al prójimo.</p>
<p>Los valores de la vida en sociedad se aprenden en casa, en el colegio y en la calle, porque los otros también educan, y cuando no se han mamado no valen pajas piadosas que terminan revelando como somos realmente. Hay sociedades que requieren una catarsis muy profunda para comprender que el respeto a los demás y la civilidad son claves, y la solidaridad y la responsabilidad patrimonio privado. Nada de ideologías, aquí —y en medio mundo— lo que falta es educación para vivir en común.<br />
Creo que llegué a la edad de Rodrigo, mi exjefe, a quien agradezco profundamente su lección de vida.</p>
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