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            <title>El Imparcial</title>
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	<title>El Imparcial</title>
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                        <title>El Imparcial, el abuelito de los periódicos, cumpliría este año 95 primaveras</title>
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                                                <pubDate>Sun, 01 Oct 2017 07:00:00 +0000</pubDate>
                        <dc:creator><![CDATA[ <div class="editorial-container__name" style="font-weight: 500;font-family: &quot;Acto-Small-Medium&quot;, Roboto !important;font-size: 14px !important;line-height: 18px !important;color: #00b9f2 !important;" >
       						Revista D</div>

						<div class="note-normal-container__author-variant-two special-style-normal-note-author">
							<h3 class="special-pill-note-container-title">ESCRITO POR:</h3>
								<div class="columnista-individual-container reset-margin w-100 col-12">
									<img alt='Roberto Villalobos Viato' src='https://secure.gravatar.com/avatar/?s=150&#038;d=mm&#038;r=r' srcset='https://secure.gravatar.com/avatar/?s=300&#038;d=mm&#038;r=r 2x' class='avatar avatar-150 photo avatar-default columnista-individual-container__photo special-img-author-note rounded-circle' height='150' width='150' decoding='async'/>									<div class="columnista-individual-container__details">
										<h2 class="columnista-individual-container__author font-size-author-note special-border-none">Roberto Villalobos Viato</h2>
										<h3 class="columnista-individual-container__description">
																					</h3>
									</div>
								</div>
						</div>
						<div class="editorial-container__date" style="margin: 8px 0;font-family: &quot;Acto-Small-Light&quot;, Roboto !important;font-weight: 300 !important;font-size: 20px !important;line-height: 18px !important;color: #474747 !important;"><span class="posted-on"><time class="sart-time entry-date published updated" datetime="2017-10-01T01:00:00-06:00">1 de octubre de 2017</time></span></div>]]></dc:creator>
                                                <category><![CDATA[Revista D]]></category>
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                                                    <description><![CDATA[Connotados literatos escribieron en este diario, uno de los referentes del periodismo nacional.]]></description>
                                                                                        <content:encoded><![CDATA[<img width="713" height="519" src="https://prensalibre-com-develop.go-vip.co/wp-content/uploads/2018/12/dbe0a21a-ac9a-4324-acb8-0961fe4ca464.jpg?quality=52&amp;w=713" class="attachment-featured-medium size-featured-medium" alt="El muñequito de El Imparcial, dibujado por Alfonso Campins Raymundo, nunca mostró su rostro. Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL." srcset="https://prensalibre-com-develop.go-vip.co/wp-content/uploads/2018/12/dbe0a21a-ac9a-4324-acb8-0961fe4ca464.jpg 713w, https://prensalibre-com-develop.go-vip.co/wp-content/uploads/2018/12/dbe0a21a-ac9a-4324-acb8-0961fe4ca464.jpg?resize=150,109 150w" sizes="auto, (max-width: 713px) 100vw, 713px" loading="lazy" decoding="async" /><p>“El comienzo de una labor nos reviste de alegrías trabajadoras, de ánimos juveniles”, escribió <em>Alfonso Alfaro</em> en su columna <em>Glosario</em>, aparecida en el primer número del diario <em>El Imparcial</em> (viernes 16 de junio de 1922).<br />
De esa forma, con entusiasmo, se le dio la bienvenida a uno de los decanos del periodismo nacional, el cual circuló hasta el 12 de julio de 1985.<br />



<div class="note-normal-container__individual-new-container mt-4 mb-4">
    <div class="note-normal-container__individual-news">
        <h3 class="note-normal-container__principal-new-section text-uppercase">Vea también</h3>
        <div class="note-normal-container__individual-news-item">
                            <img decoding="async" class="note-normal-container__individual-news-item-img" alt="" src="https://prensalibre-com-develop.go-vip.co/wp-content/uploads/1970/01/a8fd6fe2-16d6-4ce4-9e82-04b35487ee66.jpg?quality=52&#038;w=200"/>
                        <h3 class="note-normal-container__individual-news-item-description reset-margin">
                <a class="text-decoration-none" href="https://prensalibre-com-develop.go-vip.co/revista-d/el-imparcial-el-abuelito-de-los-periodicos-cumple-95-aos/" style="color: inherit;">
                                            ¿Sabe cómo fueron los inicios de Prensa Libre?                                    </a>
            </h3>
            <img decoding="async" src="https://prensalibre-com-develop.go-vip.co/wp-content/themes/ux_prensalibre/client/build/images/iconos/chevron-right-black.svg" class="note-normal-container__individual-news-item-chevron" alt="" />
        </div>
    </div>
</div>
<br />
Este año, el abuelito de la comunicación escrita hubiera cumplido 95 primaveras.<br />
“Era producto directo de las pláticas en el elegante Hotel Iberia, entonces en la capital. En sus comedores, o en su bar, entre sorbo y sorbo y ya paladeando algún exquisito plato, un grupo de periodistas en esos días sin trabajo y de empresarios de tipografía en cierne, planificaron el periódico. Allí estaban Alejandro Córdova, quien dirigía; César Brañas y Carlos Gándara Durán, redactores, y Antonio Gándara Durán, el hombre férreo de la administración”, escribió León Aguilera en el libro <em>Treinta años de El Imparcial o la lucha de un diario por su independencia</em> (1952).<br />
En su fundación también colaboraron David Vela Salvatierra y el colombiano Miguel Ángel Osorio Benítez, quien firmaba con los pseudónimos <em>Porfirio Barba-Jacob</em> y <em>Ricardo Arenales</em>.<br />
<em>El Imparcial</em>, además de su calidad informativa, es recordado por dar espacio a grandes literatos guatemaltecos, entre ellos Brañas —por cierto, era quien firmaba bajo el pseudónimo <em>Alfonso Alfaro</em>—, el Nobel Miguel Ángel Asturias, José María Bonilla Ruano —autor de las modificaciones del actual Himno Nacional—, y Rafael Arévalo Martínez —entre sus obras están <em>¡Ecce Pericles!</em> y <em>El Hombre que parecía un caballo</em>—. También escribieron Carlos Wyld, Luis Cardoza y Aragón, Augusto Monterroso y Mario Monteforte Toledo, entre otros.<br />
En 1997, el Centro de Investigaciones Regionales de Mesoamérica (Cirma), con sede en Antigua Guatemala, Sacatepéquez, adquirió la única colección completa que hay en el país, la cual está disponible para el público en general.</p>
<h2>	Los temas</h2>
<p>La portada del primer número se enfocó en la tragedia que se vivía en la capital salvadoreña. El titular decía: “Más de 300 cadáveres han sido encontrados hasta ahora entre las víctimas de la inundación de San Salvador”. La tapa, además, contó con cuatro anuncios en los que, al centro, destacó el del Hotel Iberia —ni siquiera tenía dirección, pues era tan pequeña la capital que todos lo conocían—. En el cintillo inferior se publicó el aviso del Gran Hotel Central.<br />
Se informó, asimismo, sobre el aniversario de un rey escandinavo: “Su majestad Gustavo de Suecia celebra en esta fecha el día de su cumpleaños”, seguido de una nota que decía: “Nos complace presentar en esta fecha un saludo a la estimable colonia sueca y a su cónsul general interino en Centroamérica, señor Juan Lehnhoff, con motivo de celebrarse en esta fecha el cumpleaños de su majestad Gustavo V, prestigiosa figura de la actual realeza europea”.<br />
Días más adelante, también en la portada, mostraba la relativa tranquilidad con la que vivían los guatemaltecos de entonces, ya que se anunciaban festivales o conciertos. Además, a modo de sección clasificada, se publicaban cumpleaños: “La señorita Alcira Goicolea, quien celebró el día de ayer la iniciación de un año más en su vida, se vio muy felicitada”.<br />
También había avisos de enfermos: “Ligeramente indispuesta hállase la gentil señorita Graciela Hegel. Son nuestros deseos que pronto se restablezca la distinguida paciente”, o bien, “La apreciable señora Filomena de Cordón se encuentra en cama, con la salud un tanto alterada”.<br />
Había, además, un apartado para viajeros: “Después de una larga permanencia en Yanquilandia, se halla de nuevo entre nosotros el señor Arturo Murillo”. En otro aviso se lee: “Después de gozar de una alegre temporada en la ciudad de Antigua, se encuentran de nuevo en la capital las bellas señoritas Margarita, Sara, Elena, Luisa y Ketty Herrera Dorión”.<br />
La publicidad también da una idea de cómo era la vida en el país en 1922: “Los 60 carros y camiones Dodge que hay en Guatemala, son el testimonio más eficaz de su durabilidad y resistencia”.<br />
Con el paso de los años y con la evolución propia del periodismo, la temática varió. De esa cuenta, se abordaron notas del día a día, grandes reportajes, crónicas o entrevistas. “Hay un enorme caudal de información”, refiere Thelma Porras, directora del Archivo Histórico del Cirma. “Hay datos de historia, sucesos, conflicto armado, gobierno, educación, arte, biografías o deportes”, ejemplifica.<br />
En la colección, además, se encuentran cinco ediciones especiales, entre ellas una dedicada a Perú y otra a Quetzaltenango.<br />
<em>El Imparcial</em> circuló por última vez el 12 de julio de 1985, pues no logró ponerse al día con los avances tecnológicos. Hoy, sin embargo, sus ediciones siguen siendo una excelente herramienta de referencia para investigadores y académicos, pues muestra miles de hechos acaecidos en Guatemala y el mundo a lo largo de 63 años.<br />
<figure class="sart-image"><img width="686" height="435" src="https://prensalibre-com-develop.go-vip.co/wp-content/uploads/2018/12/952ad1be-5f56-44c9-ae41-809ced6758c2.jpg?quality=52&amp;w=686" class="attachment-article_legacy_embed size-article_legacy_embed" alt="A la izquierda, Alejandro Córdova, fundador de El Imparcial. A la derecha, el logotipo de ese diario, creado por el maestro Carlos Mérida. Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL." srcset="https://prensalibre-com-develop.go-vip.co/wp-content/uploads/2018/12/952ad1be-5f56-44c9-ae41-809ced6758c2.jpg 686w, https://prensalibre-com-develop.go-vip.co/wp-content/uploads/2018/12/952ad1be-5f56-44c9-ae41-809ced6758c2.jpg?resize=150,95 150w" sizes="auto, (max-width: 686px) 100vw, 686px" loading="lazy" decoding="async" /></figure></p>
<h2>	Alejandro Córdova</h2>
<p>Nació el 20 de mayo de 1886 en Huehuetenango. Empezó su carrera periodística en el <em>Diario de Centro América</em>. Cofundó <em>El Imparcial</em> con la idea de crear un periódico independiente y sin ideologías. Fue asesinado el 1 de octubre de 1944, luego de oponerse abiertamente a que Federico Ponce Vaides tomara el poder.</p>
<h2>	Logotipo</h2>
<p>La grafía de <em>“El Imparcial”</em> iba acompañada por el escudo de un quetzal al centro rodeado por el lema “belleza, verdad y justicia”. El logo fue creado por el connotado pintor y escultor guatemalteco Carlos Mérida (1891-1984), quien siempre expresó su orgullo por su ascendencia maya-quiché y española.</p>
<h2>	El muñequito</h2>
<p>Las viñetas eran obra de Alfonso Campins Raymundo. Esta figurilla apareció por primera vez el 6 de noviembre de 1922. Se trataba de un hombre fornido y con el cabello erizado que se ocultaba tras un ejemplar de <em>El Imparcial</em> —nunca mostró su rostro—. Dos de sus fundadores —Córdova y Vela— lo encargaron para exaltar el genio humorístico del guatemalteco y para darle voz a la gente de a pie. El Cirma tiene algunos originales a color.</p>
<h2>	Información</h2>
<p>Ese periódico fue uno de los referentes a lo largo del siglo XX. En la imagen (abajo), portada del incendio del Hospital Neuropsiquiátrico, el  14 de julio de 1960. <em>El Imparcial</em>, lógicamente, también informó sobre sucesos trascendentales como la llegada del hombre a la Luna, el asesinato de John F. Keneddy o la muerte de Jacobo Árbenz. </p>
<h2>	Impresionante</h2>
<p>El maestro Alfredo Gálvez Suárez, cobanero de nacimiento y ampliamente conocido por sus murales en el Palacio Nacional de la Cultura, fue autor de esta portada (abajo) en homenaje a Perú, que en 1924 cumplía el centenario de la batalla de Ayacucho. Este ejemplar a color fue publicado el 9 de diciembre de ese año.<br />
<figure class="sart-image"><img width="672" height="439" src="https://prensalibre-com-develop.go-vip.co/wp-content/uploads/2018/12/01eb9710-a61e-41af-a127-ad6bcd6a7f23.jpg?quality=52&amp;w=672" class="attachment-article_legacy_embed size-article_legacy_embed" alt="En blanco y negro está la portada del siniestro en el Neuropsiquiátrico, en 1960. A color, una tapa en honor a Perú, la cual data de 1924 Foto: Hemeroteca PL." srcset="https://prensalibre-com-develop.go-vip.co/wp-content/uploads/2018/12/01eb9710-a61e-41af-a127-ad6bcd6a7f23.jpg 672w, https://prensalibre-com-develop.go-vip.co/wp-content/uploads/2018/12/01eb9710-a61e-41af-a127-ad6bcd6a7f23.jpg?resize=150,98 150w" sizes="auto, (max-width: 672px) 100vw, 672px" loading="lazy" decoding="async" /></figure></p>
<h2>	Otros datos</h2>
<p>El Cirma resguarda la única colección completa de <em>El Imparcial</em>.<br />
Sus archivos constan de 497 tomos con 20 mil 897 ejemplares que van desde 16 de junio de 1922 al 22 de julio de 1985; un millón de recortes clasificados por temas en carpetas, desde 1952 a 1985; cinco ediciones<br />
extraordinarias; y  249 rollos de microfilme, desde el 16 de junio de 1922 al 6 de marzo de 1970.<br />
La colección de ese periódico está en un cuarto donde está controlada la temperatura y la humedad. Se prevé digitalizar poco a poco, aunque reconocen que se necesita más financiamiento, personal y equipo para realizar tan titánica labor. De momento se cuenta con una persona que se especializa en restaurar documentos antiguos.</p>
<h2>	&#8220;La morgue&#8221;</h2>
<p>En 1952, el periodista Rufino Guerra Cortave creó el departamento de Referencias, que luego fue conocido como “la morgue”. “Este era un sistema de referencia cruzada”, dice Porras. Este es un archivo con casi un millón de recortes clasificados en 23 temas generales, ordenados de forma alfabética y cronológica, que van desde 1952 hasta 1985. Está guardado en el Cirma.</p>
<h2>	La Fototeca</h2>
<p>Las fotografías de <em>El Imparcial </em>han sido encargadas a la Fototeca Guatemala Cirma, dirigida por Anaís García. Hay alrededor de 147 mil negativos y 10 mil positivos comprendidos entre 1952 y 1985. Asimismo, existen 229 rollos de microfilme de 33mm, y 20 rollos de 16mm.</p>
<div class="gsp_post_data" data-post_type="post" data-cat="revista-d" data-modified="120" data-title="El Imparcial, el abuelito de los periódicos, cumpliría este año 95 primaveras" data-home="https://prensalibre-com-develop.go-vip.co"></div>]]></content:encoded>
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                        <title>David Vela dio vida a La Chalana</title>
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                                                <pubDate>Sat, 25 Feb 2017 03:02:18 +0000</pubDate>
                        <dc:creator><![CDATA[ <div class="editorial-container__name" style="font-weight: 500;font-family: &quot;Acto-Small-Medium&quot;, Roboto !important;font-size: 14px !important;line-height: 18px !important;color: #00b9f2 !important;" >
       						Hemeroteca</div>

						<div class="note-normal-container__author-variant-two special-style-normal-note-author">
							<h3 class="special-pill-note-container-title">ESCRITO POR:</h3>
								<div class="columnista-individual-container reset-margin w-100 col-12">
									<img alt='Hemeroteca PL' src='https://secure.gravatar.com/avatar/?s=150&#038;d=mm&#038;r=r' srcset='https://secure.gravatar.com/avatar/?s=300&#038;d=mm&#038;r=r 2x' class='avatar avatar-150 photo avatar-default columnista-individual-container__photo special-img-author-note rounded-circle' height='150' width='150' decoding='async'/>									<div class="columnista-individual-container__details">
										<h2 class="columnista-individual-container__author font-size-author-note special-border-none">Hemeroteca PL</h2>
										<h3 class="columnista-individual-container__description">
																					</h3>
									</div>
								</div>
						</div>
						<div class="editorial-container__date" style="margin: 8px 0;font-family: &quot;Acto-Small-Light&quot;, Roboto !important;font-weight: 300 !important;font-size: 20px !important;line-height: 18px !important;color: #474747 !important;"><span class="posted-on"><time class="sart-time entry-date published updated" datetime="2017-02-24T21:02:18-06:00">24 de febrero de 2017</time></span></div>]]></dc:creator>
                                                <category><![CDATA[Hemeroteca]]></category>
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                                                    <description><![CDATA[El 25 de febrero de 1901 nace en la ciudad de Guatemala el prolífico escritor y periodista David Vela Salvatierra, co autor de la letra del himno de la Huelga de Dolores, "La Chalana". ]]></description>
                                                                                        <content:encoded><![CDATA[<img width="638" height="439" src="https://prensalibre-com-develop.go-vip.co/wp-content/uploads/2018/12/95845d48-8b58-47de-be9c-5d39fe3e74cb.jpg?quality=52&amp;w=638" class="attachment-featured-medium size-featured-medium" alt="Periodista David Vela nació el 25 de febrero de 1901 en la ciudad capital. (Foto: Hemeroteca PL)" srcset="https://prensalibre-com-develop.go-vip.co/wp-content/uploads/2018/12/95845d48-8b58-47de-be9c-5d39fe3e74cb.jpg 638w, https://prensalibre-com-develop.go-vip.co/wp-content/uploads/2018/12/95845d48-8b58-47de-be9c-5d39fe3e74cb.jpg?resize=150,103 150w" sizes="auto, (max-width: 638px) 100vw, 638px" loading="lazy" decoding="async" /><p>Tenía apenas 12 años, cuando David Vela contrajo el vicio de las salas de redacción, en el periódico escolar del Instituto Zardá, de San Antonio Suchitepéquez.</p>
<p>Los maestros de ese centro estudiantil no podían imaginar entonces que Vela llegaría a dirigir el diario más influyente de su tiempo, <em>El Imparcial</em>, donde laboró más de 60 años, a lo largo de los cuales su pluma destacó por afilada y elegante.</p>
<p>Analizar la producción literaria de Vela no es fácil. En la mañana podía llenar algunas cuartillas sobre arqueología maya y en la tarde, escribir una poesía erótica. Su producción fue tan amplia que su biógrafo, el periodista Julio Mendizábal, lo considera &#8220;El Polígrafo del siglo XX&#8221;.</p>
<h2>	Tinta, en vez de sangre</h2>
<p>Vela nació el 25 de febrero de 1901 y falleció el 14 de febrero de 1991. Durante su vida demostró tener tinta y no sangre en las venas.</p>
<p>Fue un fanático de las letras. Era un escritor tan prolífico que cuando ocupó cargos diplomáticos, como por ejemplo delegado de Guatemala ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, sus informes a la cancillería los presentaba en verso. Esto causó que en más de alguna ocasión tuviera que aclarar dudas respecto del contenido del documento.</p>
<p>Vela no fue diplomático de carrera, pero por su erudición y talento fungió ocasionalmente como delegado ante la ONU entre 1972 y 1983. Viajó por casi todo el mundo como enviado extraordinario y, a veces, ministro plenipotenciario.</p>
<h2>	Escribió de todo</h2>
<p>Vela es un exponente de la generación de 1920. Fue multifacético en actividades relacionadas con la cultura y la vida nacional. Abogado, se dedicó al periodismo e incursionó en la narrativa, la poesía, la historia y la arqueología maya.</p>
<p>Su obra fue abundante. En el campo de la crítica , publicó &#8220;Literatura Guatemalteca&#8221;, un libro de consulta obligado para los estudiantes universitarios. &#8220;Martí en Guatemala&#8221; abarca temas históricos y el análisis literario. &#8220;Barrundia ante el Espejo de Su Tiempo&#8221; es una obra que evidencia también el interés histórico de Vela.</p>
<p>La poesía fue un género que cultivó &#8220;posiblemente sólo para él y que se publicó muy poco&#8221;, señala Augusto Vela Mena, hijo del escritor.</p>
<p>&#8220;La Marimba&#8221; y &#8220;La Plástica Maya&#8221; son dos libros que se gestaron en la sala de Redacción de <em>El Imparcial</em>. Para publicar ambos, Vela compiló una serie de artículos sobre esos temas específicos.</p>
<p>No tenía una hora fija para escribir. Lo hacía todo el tiempo: en su oficina o en su casa donde tenía un archivo incomparable y una de las mejores bibliotecas del país, &#8220;pero fue en el periódico donde escribió la mayor parte de su obra&#8221;, señala Mendizábal.</p>
<h2>	&#8220;Él se cayó&#8221;</h2>
<p>Los lectores de <em>El Imparcial</em> siempre buscaban con avidez &#8220;el muñequito&#8221; de la caricatura editorial. Pocos sabían que la crítica mordaz del personaje que se cubría el rostro con un periódico provenía del ingenio del director. &#8220;Mi papá escribía el texto, pero el dibujo era obra de un caricaturista que usaba el seudónimo de Mon Crayon&#8221;, señala el hijo del escritor.</p>
<p>Las caricaturas mostraban con sátira los sucesos del momento. Hubo algunas muy célebres, como la que ilustró la caída de Jorge Ubico.</p>
<p>En ese entonces, el edifico de <em>El Imparcial</em> fue ametrallado y clausurado por orden del dictador. Pero cuando Ubico fue derrocado, el periódico circuló nuevamente. El muñequito salió con un pie que decía &#8220;Yo me callé, pero él se cayó&#8221;, recuerda Vela Mena.</p>
<p>En la Redacción de <em>El Imparcial</em> transcurrió, prácticamente, toda la vida de David Vela. Llegó a este medio escrito en 1922, como jefe de Redacción. A raíz del asesinato del fundador, Alejandro Córdova, ascendió a director.</p>
<p>Sus grande momentos periodísticos los vivió a la par de César Brañas, Pedro Pérez Valenzuela, León Aguilera, Ernesto Samayoa Chinchilla y Francisco Méndez, entre otros destacados periodistas de la época.</p>
<p>En ese tiempo, El Imparcial era un periódico vespertino, de tendencia totalmente informativa y de opinión. Su principal competidor en la tarde era el diario La Hora, dirigido por Clemente Marroquín Rojas, de línea más combativa.</p>
<h2>	&#8220;Comenzó tarde&#8221;</h2>
<p>La capacidad de Vela pudo haberlo llevado a conquistar galardones literarios, pero se dedicó a otros géneros. &#8220;Pudo ser un Nobel, pero le entró a la narrativa muy tarde&#8221;, señala Mendizábal.</p>
<p>A los 70 años, Vela escribió su novela con vena humorística: &#8220;La Cosa&#8221; y un poco antes &#8220;Un Personaje sin Novela&#8221;. Según Mendizábal, el círculo literario guatemalteco discutió ampliamente la naturaleza y calidad de ambas obras.</p>
<h2>	Anecdótico</h2>
<p>La vida de Vela estuvo llena de chispa. &#8220;El mismo era una anécdota sonriente&#8221;, señala Mendizábal. &#8220;Un día le preguntaron que por qué tenía los ojos azules, y simplemente contestó: Yo soy un buen indio, pero mi papá se hizo el sueco&#8221;.</p>
<p>La escritora Irina Darlee asegura que ese ingenio era heredado. Relata que un día, la madre de Vela, Matilde Salvatierra, pasó varios días sin probar bocado. Su hijo le imploró que comiera, pues tenía mucha ilusión de celebrar su centenario.</p>
<p>La señora Salvatierra le respondió: &#8220;Sabes hijo, a lo mejor ya cumplí los cien, pues hay años que valen por dos y hasta por tres, según las alegrías o las penas que nos producen&#8221;.</p>
<p>A su regreso de las Naciones Unidas, Vela acostumbraba visitar la casa de Darlee para relatarle sus aventuras en Nueva York. &#8220;En sus visitas a mi casa y la de mis padres nos leía estos versos, donde en rimas aclaraba que los derechos del hombre, también lo eran de la mujer y hasta de los niños, pero asegurando que no era lo mismo el hombre de la calle, que la mujer de la calle&#8221;, recuerda Darlee.</p>
<h2>	Maestro de maestros</h2>
<p>Vela fue un apóstol de la enseñanza. Fue catedrático de Humanidades, en la Universidad de San Carlos de Guatemala, pero su labor docente la ponía en práctica en todos los ámbitos de su vida.</p>
<p>Su hijo, el arquitecto Vela Mena, recuerda los paseos con su padre. Cuando sus hijos aprendieron a conducir bicicleta, él también compró una y se iba con ellos. Toda la gente que lo encontraba lo saludaba. &#8220;Yo no sé cómo encontraba tiempo para todo lo que hacía y sus hijos&#8221;, recuerda Vela Mena.</p>
<p>Los escritorios de <em>El Imparcial</em> fueron testigos de las enseñanzas de Vela.</p>
<p>&#8220;El jamás hacía una crítica destructiva; cualquier corrección la hacía bromeando&#8221;, señala la actual directora de la Hemeroteca Nacional, María Eugenia Gordillo.</p>
<p>Gordillo considera que Vela hizo escuela entre los periodistas de la época. Ella misma se considera discípula de Vela, pues lo conoció en 1954, cuando ella tenía 14 años y editaba un periódico escolar del English American School, EAS.</p>
<h2>	<br />
	Escritor prolífico</h2>
<p>La obra literaria de David Vela no está cuantificada. Su hijo Augusto Vela estima que supera la treintena de títulos. Algunos son:</p>
<ul>
<li>		Nuestro Belice. (1937) El Nombre en su Aspecto Social y Jurídico (1938)</li>
<li>		El Hermano Pedro en la Vida y en las Letras. (1935)</li>
<li>		Vida Pasión y Muerte de los Códigos de Livingston (1943)</li>
<li>		El Mito de Colón. Geneonomía Maya-Quiché. Instituciones y Normas Jurídicas entre los Pueblos Maya-Quiché (1944)</li>
<li>		Las Personas Morales o Jurídicas en la Legislación Guatemalteca (1943)</li>
<li>		La Nueva Lírica Americana (1948).</li>
<li>		Literatura Guatemalteca (1943 y 1944).</li>
<li>		Barrundia en el Espejo de su Tiempo. También Sueños ( 12 poemas)</li>
</ul>
<div class="gsp_post_data" data-post_type="post" data-cat="hemeroteca" data-modified="120" data-title="David Vela dio vida a &lt;em&gt;La Chalana&lt;/em&gt;" data-home="https://prensalibre-com-develop.go-vip.co"></div>]]></content:encoded>
                                                                                                        <media:content url="" medium="image"/>
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                        <title>Siete décadas en la comunicación </title>
                        <link>https://prensalibre-com-develop.go-vip.co/revista-d/siete-decadas-en-la-comunicacion/</link>
                                                <pubDate>Sun, 25 Oct 2015 06:00:00 +0000</pubDate>
                        <dc:creator><![CDATA[ <div class="editorial-container__name" style="font-weight: 500;font-family: &quot;Acto-Small-Medium&quot;, Roboto !important;font-size: 14px !important;line-height: 18px !important;color: #00b9f2 !important;" >
       						Revista D</div>

						<div class="note-normal-container__author-variant-two special-style-normal-note-author">
							<h3 class="special-pill-note-container-title">ESCRITO POR:</h3>
								<div class="columnista-individual-container reset-margin w-100 col-12">
									<img alt='Roberto Villalobos Viato' src='https://secure.gravatar.com/avatar/?s=150&#038;d=mm&#038;r=r' srcset='https://secure.gravatar.com/avatar/?s=300&#038;d=mm&#038;r=r 2x' class='avatar avatar-150 photo avatar-default columnista-individual-container__photo special-img-author-note rounded-circle' height='150' width='150' loading='lazy' decoding='async'/>									<div class="columnista-individual-container__details">
										<h2 class="columnista-individual-container__author font-size-author-note special-border-none">Roberto Villalobos Viato</h2>
										<h3 class="columnista-individual-container__description">
																					</h3>
									</div>
								</div>
						</div>
						<div class="editorial-container__date" style="margin: 8px 0;font-family: &quot;Acto-Small-Light&quot;, Roboto !important;font-weight: 300 !important;font-size: 20px !important;line-height: 18px !important;color: #474747 !important;"><span class="posted-on"><time class="sart-time entry-date published updated" datetime="2015-10-25T00:00:00-06:00">25 de octubre de 2015</time></span></div>]]></dc:creator>
                                                <category><![CDATA[Revista D]]></category>
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                                                    <description><![CDATA[<div>	Periodista de la vieja guardia que presenció las galas donde Miguel Ángel Asturias y Rigoberta Menchú Tum recibieron sendos Premios Nobel.</div>]]></description>
                                                                                        <content:encoded><![CDATA[<img width="640" height="427" src="https://prensalibre-com-develop.go-vip.co/wp-content/uploads/2018/12/d12d59f6-4967-4e2e-9aac-a6c4dc6f9f3e.jpg?quality=52&amp;w=640" class="attachment-featured-medium size-featured-medium" alt="" srcset="https://prensalibre-com-develop.go-vip.co/wp-content/uploads/2018/12/d12d59f6-4967-4e2e-9aac-a6c4dc6f9f3e.jpg 640w, https://prensalibre-com-develop.go-vip.co/wp-content/uploads/2018/12/d12d59f6-4967-4e2e-9aac-a6c4dc6f9f3e.jpg?resize=150,100 150w" sizes="auto, (max-width: 640px) 100vw, 640px" loading="lazy" decoding="async" /><p>Es gran admirador del cronista guatemalteco Enrique Gómez Carrillo, autor de obras como <em>La Grecia eterna</em> y <em>El Japón heroico y galante</em>. &#8220;Describía incluso aquellos detalles que a cualquiera se le escaparían; sus libros, además, tienen la magia de transportar al lector al lugar de los hechos&#8221;, expresa Julio César Anzueto, uno de los comunicadores de más larga trayectoria en Guatemala -alrededor de 70 años-.</p>
<p>Precisamente la calidad narrativa de Gómez Carrillo es lo que Anzueto añora del periodismo. Esas notas con color y con sentido humano, pero sin olvidar su objetivo informativo. “Los periodistas de hoy se han vuelto unos robots”, expresa.</p>
<p>Anzueto (Ciudad de Guatemala, 25 de enero de 1927) fue colaborador de los periódicos<em> Diario de Centro América</em> y <em>El Imparcial</em>, y corresponsal de la Agencia Alemana de Prensa (<em>DPA</em>).</p>
<p>Recuerda con especial aprecio su paso por <em>Prensa Libr</em>e, medio para el que cubrió las galas de premiación de Miguel Ángel Asturias y Rigoberta Menchú Tum, cuando se les confirió el Nobel de Literatura (1967) y de la Paz (1992), respectivamente.</p>
<p>En esta entrevista conversa sobre aquellos sucesos, así como de su labor en las dependencias de Comunicación de algunos gobiernos desde la década de 1950.</p>
<h3>	¿Conoció al presidente Jacobo Árbenz?</h3>
<p>Sí. En ese entonces yo trabajaba en la Secretaría de Divulgación, Cultura y Turismo de la Presidencia. Recuerdo haberlo visto en varias ocasiones en Amatitlán, en su finca El cajón. Como todos los militares, era serio, pero la verdad es que también atendía muy bien, con amabilidad.</p>
<h3>	¿Qué opina de la caída de su gobierno?</h3>
<p>Me impresionó, porque todos creíamos que estaba fuerte, que no iba a caer y que los invasores serían expulsados. Cierta noche, Árbenz emitió un discurso histórico dirigido al pueblo, en el cual lamentaba su renuncia y afirmaba que era imposible mantenerse en aquella situación. Se le notaba su tristeza. Al final, tuvo que exiliarse.</p>
<h3>	¿Qué pasó con la gente que trabajaba en ese gobierno, entre ellos, usted?</h3>
<p>Pensamos que nos iban a despedir a todos de nuestros cargos, pero no fue así, salvo algunas excepciones.<br />
        <div class="note-separator-large"></div>
        <div class="note-normal-container__quote">
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                                    <h3 class="note-normal-container__quote-version-one-quote mb-1">
                                            </h3>
                                                <h4 class="note-normal-container__quote-version-one-author">
                    Julio  César Anzueto  contrajo matrimonio  con Judith Mejía (qepd), con quien procreó tres hijos —uno de ellos fallecido—.</p>
<p>Ha  ejercido  labores de Comunicación por unos 70 años.</p>
<p>Es  el fundador  número 2 del Instituto de Previsión Social del Periodista, y miembro 185 de la Asociación de Periodistas de Guatemala. También pertenece a la Asociación Guatemalteca de Corresponsales de Prensa Internacional. En tales instituciones ha ejercido cargos directivos.</p>
<p>De  1969 a 1995  fue director y corresponsal de la Agencia Alemana de Prensa (DPA, en alemán). </p>
<p>Durante  el primer año de gobierno de Carlos Manuel Arana Osorio fue secretario de Relaciones Públicas de la Presidencia.</p>
<p>Desde  hace 16 años trabaja en el área de Comunicación del Tribunal Supremo Electoral.                </h4>
                <div class="note-normal-container__quote-version-one-separator"></div>
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        <div class="note-separator-large"></div>
    </p>
<h3>	¿Qué sucedió con la entrada de Carlos Castillo Armas?</h3>
<p>Su gobierno empezó duro. Dejaron al descubierto a los encargados de la seguridad pública de Árbenz, pues afirmaban que habían perpetrado varios crímenes contra los guatemaltecos. De esa cuenta, hubo manifestaciones en la Plaza de la Constitución, donde apoyaban a Castillo Armas, aunque también hubo a favor del mandatario derrocado. Pese a todo, considero que Árbenz no fue responsable de aquellas cuestiones, pero sí sus subordinados. Si la gente a su alrededor hubiera tenido sus mismos ideales, creo que habría sido un buen gobierno.</p>
<h3>	¿Cuál fue la postura de los mandatarios revolucionarios hacia el periodismo?</h3>
<p>Permitieron más libertades en general. Eso ayudó para que <em>Prensa Libre</em> (fundada en 1951) pudiera tomar la delantera del periodismo nacional. El competidor de esa época era <em>El Imparcial</em>, que siguió varios años más, pero era un diario que seguía una línea complaciente, sin crítica.</p>
<h3>	¿Qué más le dejó al país la llamada primavera democrática?</h3>
<p>Fue un período con metas definidas, lo cual se demostró con la construcción de la carretera al Atlántico, del Puerto Santo Tomás de Castilla y de la hidroeléctrica Jurún Marinalá. De hecho, por aquellos años, paralelamente al periodismo, trabajé en la Dirección General de Caminos en cargos administrativos. Por un tiempo fui pagador, por lo que me tocaba viajar en ferrocarril con un maletín lleno de dinero hasta Puerto Barrios, para pagarles a los trabajadores.</p>
<h3>	Pero supongo que antes no era tan peligroso como ahora.</h3>
<p>Claro, antes había más respeto, pero igual había riesgo de atracos. Viajaba de noche, pero por la intranquilidad no dormía nada en el tren. ¡Ahora, Dios me guarde!</p>
<h3>	¿Cuáles fueron sus primeros pasos en los medios de comunicación?</h3>
<p>A finales de 1944 me abrieron las puertas en el<em> Diario de Centro América</em>, pero solo fui colaborador. Al principio escribía sobre la vida social, economía y deporte; nada de política. Más adelante envié trabajos a <em>El Imparcial</em>, pero no fueron muchos.</p>
<h3>	Hasta llegar a <em>Prensa Libre</em>.</h3>
<p>Sí. Eso fue en la década de 1950. Las primeras oportunidades me las dieron Luis Morales Chúa —hoy escribe la columna <em>Tiempo y destino</em>— y José Santacruz Noriega. De la época admiro a Mario Sandoval Figueroa, uno de los fundadores, gran poeta y que tenía una limpieza impresionante para escribir.</p>
<h3>	¿Qué fuentes de información cubría?</h3>
<p>Me gustaba abordar las tradiciones de Guatemala. Por ahí conservo algunos textos, pero están refundidos quién sabe dónde —ríe—. También cubrí las secciones de Economía, Tribunales y el Congreso de la República.</p>
<h3>	¿Cómo recuerda el Parlamento de antes?</h3>
<p>Se daban grandes discursos, como los de José Francisco García Bauer y otras personalidades. Los diputados de esa época eran serios e ilustrados. ¡Ahora son una barbaridad!</p>
<h3>	Tengo entendido que en 1967 estuvo en Estocolmo, Suecia, cuando a Miguel Ángel Asturias le entregaron el Premio Nobel de Literatura.</h3>
<p>El Gobierno de ese país me invitó a aquella gala; fue mi primer viaje al Viejo Continente. Me permitieron llamar por teléfono a Guatemala —que en aquel entonces era carísimo—, con lo cual pude narrar a <em>Prensa Libre</em> lo que allá sucedió, como el ambiente y semblante de Asturias. Dicho diario lo publicó al día siguiente.</p>
<h3>	Entonces tuvo la dicha de estrechar la mano del <em>Gran Moyas</em>.</h3>
<p>Sí. De hecho, nos hicimos amigos; nos reuníamos cuando venía a Guatemala. Cierta vez nos vimos en París, Francia, cuando hice un viaje siendo corresponsal de la <em>DPA </em>y él era miembro del cuerpo diplomático guatemalteco. Mucho tiempo después (1992), Prensa Libre me envió a Oslo, Noruega, para cubrir la gala del Premio Nobel de la Paz, que fue entregado a Rigoberta Menchú.</p>
<h3>	¿Considera que el periodismo actual conserva la mística de la vieja guardia?</h3>
<p>En parte. Considero que muchos periodistas de hoy aún expresan el sentir de la gente; sin embargo, creo que ha perdido su sentido de humanidad.</p>
<h3>	A usted también se le conoce como defensor de los comunicadores.</h3>
<p>—Ríe—. De hecho, soy uno de los fundadores del Instituto de Previsión Social del Periodista. Soy su afiliado número dos y fui su primer presidente. La institución vela por el bienestar de quienes ejercemos esta noble, dura y digna profesión.</p>
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