Editorial

NOTAS DE Editorial

El 2021 fue el año de la asombrosa recuperación macroeconómica del país, pero también fue el que más fallecidos registró por covid-19.
A lo largo de su existencia, Prensa Libre ha efectuado reportajes y campañas de ayuda nutricional que han tenido siempre generosa respuesta por parte de lectores, empresas privadas y organizaciones internacionales.
Todos somos Guatemala y el llamado a huir de cualquier tipo de especulación va no solo para el gremio gasolinero, sino para todos los sectores que comercian con productos locales o importados.
El gran riesgo radica en que las denominaciones digitales se conviertan en auténticos paraísos para el lavado de fondos manchados de sangre y corrupción.
Una cosa es hacer la declaración lírica de Guatemala como Capital provida y familia, con todo y monumento dorado, pero es totalmente otra enfrentar con seriedad y coherencia las causas de la desintegración familiar.
Más que parches se necesitan visiones técnicas.
Se sabe ya de intentos del pacto oficialista por neutralizar a la Procuraduría con la designación de un perfil plegado a agendas ajenas a la defensa de la población. Desde ya es repudiable cualquier imposición o infiltración de criterios ajenos al legítimo interés ciudadano.
Tratar de restar importancia a los riesgos de la violencia fanática, diciendo que también ocurre en otros países, constituye una falacia.
Existen problemas en el país, es cierto. Hay politiqueros, delincuentes, dobles discursos y también nubarrones en el entorno judicial. La desnutrición campea y la mediocridad de cuadrillas enteras de funcionarios lastra cualquier avance. Pero también hay un lado luminoso de Guatemala, y ese enfoque puede contribuir a disipar las sombras que han marcado al país en los años recientes.
El jueves se concretó otra prueba de la cobardía orteguiana frente a las ideas, la razón y la ética: fueron sentenciados a penas de prisión siete políticos opositores, entre ellos tres presidenciables.