Editorial

NOTAS DE Editorial

A diario se registran hechos lamentables. Este año, hasta el miércoles 10 de noviembre se habían registrado 6 mil 342 percances de tránsito, incluyendo atropellamientos. Esto equivale a 21 sucesos en cada uno de los 314 días transcurridos.
Trato humanitario no implica facilitar y mucho menos alentar el desplazamiento ilegal de personas de cualquier nacionalidad.
Las sanciones contempladas en la Ley Renacer, aprobada bicameralmente en EE. UU. y solo pendiente de sanción por parte del presidente Joe Biden, no serán leves y tendrán un efecto directo en bienes, comercio y flujos de capital nicaragüense.
Es lamentable que, en lugar de cumplir sus obligaciones como aprobar una nueva ley de servicio civil, de infraestructura, de aguas o de competencia, los diputados se afanen en urdir chapuzas leguleyas.
Es muy importante integrar a la ciudadanía en alguna fase del desarrollo, ya sea a través de la expresión de expectativas o incluso sondeos de opinión.
Guatemala es todavía uno de los países con mayor disponibilidad de agua dulce, pero este recurso está disminuyendo a causa de la deforestación.
Aunque parece un caso aislado, es una auténtica vergüenza para todo el Ejecutivo actual la contratación de un completo inexperto como director del Instituto Nacional de Vulcanología, Meteorología e Hidrología.
Es necesario resaltar que de poco sirve detener a cinco traficantes de personas cuando las causas que originan la migración ilegal no solo persisten, sino que se han incrementado.
La prensa crítica incomoda y en el contexto actual de intolerancia y funcionarios de paso que quieren ser omnímodos, aún más.
Tristemente, el aparato militar y policial nicaragüense, en lugar de servir a la ciudadanía, es simple vigilante de los intereses del septuagenario gobernante que utilizó canales democráticos y poses demagógicas para hacerse del poder, y una vez en él comenzó a cercenar derechos y libertades.