Editorial

NOTAS DE Editorial

Al cumplirse el primer año del gobierno de Alejandro Giammattei, la referencia natural para cotejar logros y fallas son los discursos de campaña y de toma de posesión.
Esta situación adversa puede ser la oportunidad y la justificación para dar un gran paso en la evolución pedagógica guatemalteca, en el sector privado y público.
Nadie puede quedarse indiferente ante esos más de 4 mil 500 embarazos de menores de 14 años registrados en el 2020. No hay ley ni moral ni costumbre que pueda excusar tales abusos.
Cabe preguntar si para los congresistas será una verdadera prioridad nacional brindar a la población la oportunidad de recibir una dosis de inmunización provista por el Estado.
La nueva “normalidad” no quiere decir vivir en tensión, sino con atención al riesgo.
Más de 133 mil personas fueron damnificadas y las pérdidas agrícolas se calculan en Q800 millones. El tiempo es valioso y el costo de oportunidad creciente.
Los integrantes titulares y suplentes del TSE deben tomar muy en serio el compromiso que adquirieron con la ciudadanía al postularse para esos cargos.
El Partido Republicano tiene ante sí un dilema ante el cual no debería ser difícil definir su postura: avalar el comportamiento del mandatario que pasa por sus últimos 13 días de gobierno o emitir una enérgica condena a fin de tomar distancia de este tipo de sucesos lamentables.
Si para una cuestión vital para los guatemaltecos como la adquisición de dosis de la vacuna anticovid el gobierno exhibe rezago en la asignación de presupuesto, qué se puede esperar de otros rubros.
En certera previsión de esta obvia desventaja fue que el papa Francisco hizo un llamado muy oportuno en agosto y otro muy vehemente en Navidad, para exhortar a que el acceso a la vacuna contra el covid se desarrolle con equidad, solidaridad y por humanidad.