Editorial
NOTAS DE Editorial
Cuando la ley misma favorece a la mediocridad es una señal de alarma inconfundible e insoslayable sobre la necesidad de revisar las normas que rigen cualquier rama del servicio público, sobre todo si se trata de la contratación de las personas encargadas de la formación escolar de miles de niños, de preprimaria y primaria. El entorno de creciente competencia global por la innovación y mejoras en el desarrollo humano requiere de destrezas matemáticas, habilidades comunicativas, manejo de conceptos complejos y pensamiento abstracto. La pregunta es ¿de quién lo aprenderán los alumnos?
Es importante que la ciudadanía siga las indicaciones de las autoridades de Salud en favor de toda precaución.
En el país existen múltiples necesidades y precariedades, pero entre ellas el actual gobierno puede priorizar un objetivo estratégico: la reinvención, reglamentación y ordenamiento del sistema de servicio civil, un desafío cuya consecución puede llegar a constituir un legado para la historia democrática. Crear normas claras, transparentes y objetivos de evaluación para todo empleado público ha sido un requerimiento relegado por todos los gobiernos, ya sea por incapacidad, desidia o, peor aún, la conveniencia de prolongar mecanismos clientelares de contratación que multiplican plazas para allegados de campaña, pero no por una necesidad real sino para pagar deudas de financiamiento electoral que llegan a ser lesivas para el erario.
Todavía quedan mentes retrógradas para las cuales la mujer está detrás, debajo, sometida al hombre, un pensamiento que no solo es rebatible, sino totalmente absurdo y hasta deleznable a la luz de los enormes aportes en ciencia, política, artes, industria, comercio, creatividad e incluso en la vida cotidiana, generados por las mujeres a lo largo de la historia.
Todos los prejuicios y conceptos discriminatorios hacia cualquier mujer tienen un error de principio: de ellas proviene la vida, su gestación y alumbramiento, por lo cual, no solo es insensato, sino ilógico querer restar importancia a su papel en el desarrollo de la humanidad, la transmisión de la cultura y la continuidad de los grandes valores que sostienen la civilización.
Después de casi cuatro años de procesos de planificación, cálculos de factibilidad, diseño, construcción y pruebas de verificación, se llegó este sábado al final de una cuenta regresiva que llevará al Quetzal-1, el primer satélite construido en Guatemala, al espacio, a bordo de una misión de la Agencia Espacial Japonesa Jaxa, que de esta manear apoya un proyecto destinado a marcar un hito en la historia científica del país.
Ya se rebasaron los primeros 50 días desde el comienzo de la actual legislatura, sin que hasta el momento haya sido aprobada —ni siquiera debatida de manera seria, técnica y propositiva— una sola iniciativa estratégica y de amplio beneficio nacional, pese a que existen propuestas importantes relegadas desde hace años y a que el país se encuentra en una coyuntura crítica en materia de infraestructura, desarrollo económico y atención a la población más vulnerable.
Un principio recurrente en el área de emprendimiento afirma que en cada crisis existe una oportunidad para innovar, y si de eso se trata, la región centroamericana se encuentra frente a la oportunidad de reinventar positivamente sus procesos y redescubrir sus potencialidades puesto que los rezagos socioeconómicos son tan grandes que causaron un éxodo sin precedentes, debido a la falta de oportunidades y las difusas perspectivas para pobladores de áreas rurales y fronterizas.
La polarización de pasiones políticas, los caudillismos miopes y la falta de una visión integral han sido desde hace dos siglos los mayores enemigos de un proyecto regional centroamericano, factores a los cuales se suman el crimen organizado, que explota las debilidades y ausencias gubernamentales, así como las prácticas de corrupción que pululan en los aparatos burocráticos a base de clientelismo, tráfico de favores y manejos discrecionales del dinero público.
La evolución lamentable del narcotráfico en Centroamérica mezcla ambición, corrupción, política y millones de dólares que vuelan en todas direcciones como un río desbordado que cobra dimensiones apocalípticas si se le evoca como una inundación de drogas, violencia, impunidad e ingobernabilidad de enormes territorios en donde el Estado es el gran ausente y cuyas poblaciones viven sentenciadas a padecer en silencio una especie de estado de excepción ilegal impuesto por grupos que a menudo entran en pugna.
Devolver a la carrera policial su dignidad, recuperar las capacidades menoscabadas y enfrentar de manera más efectiva el fenómeno criminal en todo el país son tres de los retos a los que se enfrenta el nuevo director policial.