Editorial

NOTAS DE Editorial

Es oportuno y valioso el pronunciamiento del embajador de Estados Unidos, Luis Arreaga, al señalar que su gobierno monitorea atentamente las acciones de los diputados al Congreso de la República, 60 de los cuales provienen de la cuestionada legislatura pasada.
Entre los señalamientos desechados con un levantón de mano figuran jueces y magistrados que se plegaron a los intereses del oficialismo anterior o personajes que se encuentran en claros conflictos de interés, situaciones que no deberían ser toleradas por los postuladores.
Durante el encuentro entre los mandatarios Alejandro Giammattei y Nayib Bukele se habló también de una eventual eliminación de las fronteras terrestres entre los dos países, para facilitar el tránsito de personas, sin mayor registro de documentos, así como el comercio legítimo, además de hacer binacionales las órdenes de arraigo de ambos territorios, a fin de ampliar el alcance de la justicia, así se trate de pandilleros o funcionarios corruptos que traten de evadir la justicia al cruzar la línea limítrofe.
La continuidad y éxito del proceso de calificación, recepción de señalamientos y descargos, además de la confección de la nómina definitiva, precisa de un esfuerzo sostenido cuya mejor supervisión es la vigilancia ciudadana.
Más allá de las risas y bromas generadas por el peculiar zafarrancho, los pobladores de ambos municipios se encuentran sujetos a la calidad de gestión ante los desafíos reales, y las soluciones requieren de acciones mucho más complejas, meditadas e implementadas por un equipo serio de trabajo.
Se hace necesario que un pueblo tan emblemático como Rabinal forme parte de las prioridades nacionales no solo en el campo del turismo, sino en planes de mayor productividad, mejoras en infraestructura y desarrollo educativo.
Este círculo vicioso de circunstancias solo puede romperse mediante planes coherentes de desarrollo, ejecución limpia de los recursos públicos, fomento de las inversiones y emprendimientos, combate a la evasión y el contrabando, así como una renovación de los planes dirigidos a aprovechar el bono demográfico.
Es claro que el asunto de fondo va más allá de estas dos reformas legales, puesto que se necesita continuar y reforzar los programas de prevención de violencia en áreas marginales, recuperación del tejido social en zonas asoladas por pandilleros o grupos de imitadores, creación de oportunidades de estudio y trabajo para adolescentes y jóvenes que necesitan insertarse y crecer en la vida económica.
Cabe esperar que en otros ministerios y dependencias del Ejecutivo se desarrolle una revisión exhaustiva de puestos, costos y calidad de desempeño.
Las aguas de la tormenta política apenas empiezan a agitarse en el Senado, en donde el debate gira alrededor del tiempo de las audiencias y la posible admisión de más testigos de la parte acusadora, así como la requisición de más documentos al Departamento de Estado.