Ileana Alamilla

Ileana Alamilla

NOTAS DE Ileana Alamilla

Una verdadera carga emocional, motivada por razones ideológicas, políticas y personales, se ha evidenciado en el Congreso de la República. Esta octava legislatura se vislumbraba con destellos de transformación, siempre y cuando no cambiara todo para que todo siguiera igual. Se aprobaron leyes que pasaron incluso sin mayor discusión, que nos han dejado con la gran duda de dónde provino el empuje y la decisión para que no crearan discordia.
Desde el inicio del año el tema de los trabajadores, sus organizaciones y sus derechos, así como los excesos y perversiones de algunos sindicalistas y de quienes han aceptado las condiciones de pactos de trabajo que hoy están cuestionados, ha estado en agenda pública.
Esta semana, Reporteros sin Fronteras, una de las principales entidades de defensa de la libertad de prensa, dio a conocer que Guatemala ocupa el puesto 124 de la Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa, correspondiente al año 2015, entre 180 países estudiados. La gradación responde a las condiciones en las que se ejerce el periodismo en los países.
Falta un día para que se cumpla un mes de la toma de posesión del presidente Jimmy Morales y de su gabinete, y ya hay muchos inconformes y frustrados por las acciones que ha tomado, por los funcionarios que nombró, por sus desaciertos y por algunas actitudes que han sido calificadas de autoritarias.
Alfredo Brito, secretario de Comunicación Social de la Presidencia, y Lucy Barrios, subsecretaria, en una actitud consecuente, se reunieron con representantes legítimos de las principales entidades nacionales y departamentales de periodistas, así como con representantes de medios a quienes, después de escuchar, les manifestaron su compromiso de enderezar el rumbo de un proceso viciado llevado a cabo a espaldas de los periodistas y sus gremios.
El jueves se conoció de una reunión que las autoridades de la Secretaría de Comunicación Social de la Presidencia sostuvieron con miembros de la Mesa Técnica para la Protección de Periodistas, en donde se presentaron los avances alcanzados en un proceso viciado, excluyente y cuestionado por los supuestos beneficiados del mismo. Ninguna entidad de prensa fue invitada.
La semana estuvo desborda de revelaciones que han provocado, con sobrada razón, una ola de indignación ciudadana. El Congreso de la República, el organismo más representativo del Estado durante décadas ha dado muestras de ineficiencia, incumplimiento de labores e irrespeto a lo público y a la ciudadanía.
¡Y llegó el momento tan esperado! El nuevo presidente de Guatemala ha sido juramentado e inició sus actividades oficiales. La población que participó en las gestas despertó indignada, gracias a una serie de estímulos e informaciones que le provocaron tal sentimiento ante la impúdica corrupción desmedida que, con soberbia y descaro, exhibieron los anteriores gobernantes. Esa ciudadanía está atenta a sus decisiones.
Empezaremos un nuevo período de gobierno con una pesada carga heredada de dos administraciones que provocaron en una gran parte de la ciudadanía una gran decepción y frustración por distintos motivos, y al país con un escenario difícil de enfrentar. Un gobierno electo democráticamente que dejó a sus electores sumamente defraudados, quienes lo repudiaron igual que sus detractores y lograron arrojarlo fuera del poder. El costo que los dirigentes pagaron por su ambición y hechos delictivos lo están purgando ya con el desprecio y la cárcel; y cuando se emitan los fallos, probablemente será aún más duro el golpe para ellos.
Y terminó un año en donde ocurrieron cosas asombrosas. A inicio de 2015 la Conferencia Episcopal había augurado que “el fondo de todos nuestros males está en una política sin moral que ignora la ética social…”.