Ileana Alamilla
NOTAS DE Ileana Alamilla
Para una parte de la población esta es una de las épocas más bellas del año, ya sea por sus convicciones religiosas, por la oportunidad de disfrutar con la familia o porque hay descansos, convivios, posadas, compras, regalos, abrazos y felicidad.
No puede ser más dramática la despedida de este año, a pesar de que varios dirán que “logramos meter a la cárcel a muchos de los corruptos”, pero ¿qué nos espera en el 2016? Si nuestro país está lleno de tragedias que usualmente las viven los que no cuentan ni en el presupuesto, ni en las políticas públicas; y por supuesto, tampoco en las mentes de los que podrían cambiar las cosas.
Esta semana el Instituto Nacional de Estadística (INE) presentó la Encuesta Nacional de Condiciones de Vida, Encovi 2014. Los resultados, bastante divulgados, son dramáticos. Los dos datos principales así lo reflejan. Del 2006 al 2014, la incidencia de pobreza total nacional subió de 51.2% a 59.3%; mientras que la pobreza extrema pasó de 15.3% a 23.4%. Pero en el área rural la situación es aún más grave, ya que la pobreza total pasó de 70.5% a 76.1%, siendo la pobreza extrema el colmo del dramatismo, puesto que subió de 24.4% a 35.3%.
Los Alcaldes han estado muy activos en los últimos días. Unos en reuniones, en sus comunidades, enterándose de la situación de los problemas y proyectos de los municipios que van a administrar; otros, exigiendo un pago millonario al Ejecutivo de la deuda del situado constitucional.
Este año fue crítico para la prensa. El incremento de agresiones documentadas por el Observatorio de los Periodista, 97, y por el Ministerio Público, 117, evidencia que el ejercicio periodístico continúa siendo una profesión riesgosa.
Hoy es un día para celebrar la vida, para recordar a las heroínas Minerva, Patria y María Teresa Miraval, las luchadoras dominicanas asesinadas por la dictadura de Trujillo, quienes inspiraron a las feministas a solicitar en 1999 a la ONU, que estableciera el 25 de noviembre como el Día Internacional de la no violencia contra las mujeres.
El camino hacia una nueva administración supuestamente ya está en marcha. Hay un gobierno, efímero, que se encuentra, si logra razonarlo bien, con un mandato muy definido: estabilizar el Estado para que se dé una transición de un gobierno defenestrado a otro electo de manera inesperada.
Entre el remedo de país que recibirá Jimmy Morales, hay asuntos que serán un verdadero laberinto si desde el inicio de su mandato no fija las prioridades que marcarán el rumbo.
El título del presente artículo, intencionalmente erróneo, es provocador. A partir de que se produjo ese encomiable movimiento de indignación ciudadana, que no hubiera sido posible sin el rol meritorio que ha jugado la Cicig y el respaldo de la embajada norteamericana, la Comisión ha pasado a ser, con toda legitimidad, una heroína nacional, especialmente quien la preside, don Iván Velásquez. Aunque se pretenda señalar el rol institucional y no personal, la realidad lo que nos dice es que la Cicig con el temible Iván es otra cosa, diferente de las presididas por sus dos antecesores, el protagonista Castresana y el desubicado Dalanesse. El MP ha tenido la sensatez de alinearse con la Cicig.
El comisionado Iván Velázquez y la fiscal general Thelma Aldana están pasando la guadaña para erradicar, poco a poco, las estructuras de corrupción incrustadas en el Estado, que echaron raíces profundas. Esperamos que continúen con ese mismo ímpetu contra todos aquellos que, fuera del Estado y aprovechándose del mismo, se han enriquecido de forma ilícita, motivando así la formación de estructuras de impunidad.