Juan Carlos Lemus
NOTAS DE Juan Carlos Lemus
Hará unos 10 años, una empresa de comida en Estados Unidos tuvo la perversa idea de lanzar una luz al cielo —como lo hacen los personajes de Batman cuando piden su auxilio— para reflejar en noches de luna llena su marca comercial. Tan descabellada invasión fue rechazada.
Este juicio anuncia, quizá, el fin del litigio malicioso. Fue inútil no defender sino obstaculizar. El pago de esa opción es alto, más que todo para las personas acusadas y hoy condenadas. Quién sabe si con una defensa auténtica habría podido demostrar otras cosas o atenuar, según el caso, su participación en los hechos imputados.
Si de construir museos se tratara, más realista sería construir uno memorial o uno del crimen, como los muchos que hay en el mundo.
La jerga penal alcanzó cierta notoriedad con el caso la Línea. Cuando el fiscal acusaba a los exfuncionarios, decía, más o menos: “Los verbos rectores, su Señoría, son defraudar y participar, por consiguiente...”.
En los tribunales del país buscan justicia mujeres q’eqchi’es que fueron violadas y esclavizadas, a partir de 1982, en el destacamento militar asentado en comunidad Sepur Zarco, El Estor.
A un muchacho lo metieron preso por consumo de droga. No sé de cuál ni qué cantidad llevaba, solo sé que no era traficante, sino uno de tantos consumidores que andan por ahí. Debido a que su familia no supo de su paradero —o quizá lo supo y no le importó—, estuvo preso meses, en una celda con criminales que abusaron de él. Además de vejarlo, le proveyeron droga hasta crearle dependencia de la sustancia y de la persona que se la daba. Aumentó su deuda por consumo; quedó a merced de su proveedor, un marero mayor. Para pagar tenía que hacer toda clase de servicios. Ya ni eso le alcanzó y un día le cortaron el agua. Esto es, le dejaron de dar droga. Habrá sufrido un delirio inimaginable. Uno de sus benefactores lo amenazó por no pagar; entonces, su protector y dueño le dijo que él pagaría la deuda y le daría más si se dejaba hacer un tatuaje en la frente.
No me dirijo a todos los motoristas, solo a los que violan las leyes de tránsito y seguramente no están leyendo esto. Así que haría un gran favor si conoce a alguno y le lanza el mensaje.
Noam Chomsky identifica diez estrategias de manipulación mediática que son aplicables a toda comunicación masiva. Son estas la distracción; crear problemas y ofrecer soluciones; gradualidad; diferir; dirigirse al público como criaturas de poca edad; utilizar el aspecto emocional mucho más que la reflexión; mantener al público en la ignorancia y la mediocridad; estimular al público a ser complaciente con la mediocridad; reforzar la autoculpabilidad, y conocer a los individuos mejor de lo que ellos mismos se conocen.
Se despierta de muchas maneras. Hay quienes anhelan oír trompetas acompañadas de visiones. En las sociedades no puede ser de esa manera. Un despertar en Guatemala no implica una emoción alucinante con juegos pirotécnicos para la instantánea iluminación pública. Perdonen tanto adjetivo, pero las emociones son eso y nada más, engañosos mantos de la razón.
Enero es un mes un tanto arrogante. Se cree algo así como el emprendedor del año que marca el paso al porvenir. Carga, sin embargo, sobre sus hombros las deudas de diciembre; trae resaca por los excesos y recicla propósitos incumplidos.