Urias Gamarro
Periodista especializado en macroeconomía, finanzas públicas e infraestructura, con 20 años de experiencia en medios radiales, impresos y digitales.
NOTAS DE Urias Gamarro
A más de 60 días de que se implementaron las restricciones para evitar los contagios con la paralización de las actividades productivas, las regulaciones son el principal obstáculo para la puesta en vigencia del apoyo financiero a las empresas golpeadas por el coronavirus.
Las nuevas y más drásticas medidas de confinamiento emitidas por el gobierno para mitigar el coronavirus y que se aplican a partir de este 15 de mayo, conllevarán otros impactos en producción, empleos y comercio.
La emergencia sanitaria postergó la entrada en vigor de una ruta marítima de corta distancia entre México y Guatemala en el Pacífico, mientras que en el Atlántico se habilitará el próximo 5 de junio confirmaron directivos portuarios.
Disminución de la confianza, despidos, falta de liquidez y caída en las ventas es el diagnostico de la actividad de la construcción por la crisis sanitaria. Sin embargo, el sector se perfila como uno de los motores de la economía a corto plazo.
La Corporación Financiera de Desarrollo Internacional (DFC) de Estados Unidos, ofreció un cupo de US$250 millones (Q1 mil 925 millones) a empresas guatemaltecas para utilizarlo en proyectos relacionados al tema de salud segmento que está calificado como prioritario ante la coyuntura de la crisis sanitaria.
Alrededor de 800 mil solicitudes de diferimiento han recibido las instituciones del sistema financiero como parte de la flexibilización al Reglamento de Créditos.
La crisis sanitaria del coronavirus en Guatemala ha evidenciado la precariedad del Estado, el fuerte impacto de la recaudación tributaria, las condiciones de salud y los altos niveles de informalidad de la economía que son insuficientes para atender la demanda de trabajo.
Tanto las remesas que entran de Estados Unidos, como el uso de tarjetas de crédito y la demanda de paquetes del extranjero cayeron fuertemente en abril. Expertos lo ven como un efecto temporal.
El coronavirus tuvo un impacto en los bolsillos de los guatemaltecos y encareció los productos básicos que se consumen en los hogares, evidenció el Instituto Nacional de Estadística (INE), fenómeno que podría ser temporal.