Víctor Hugo Palma Paul

Doctor en Teología, en Roma. Obispo de Escuintla. Responsable de Comunicaciones de la CEG.

NOTAS DE Víctor Hugo Palma Paul

La Cuaresma no es un tiempo de soledad, sino del caminar hacia la Pascua de la mano de Dios.
Los predicadores deben preguntarse no solo “qué diré”, sino, ante todo, “qué me dice a mí, Cristo Palabra en la Palabra de Cristo”.
Un fatal feminismo, que recomienda no tener hijos, se pasa llevando una característica excepcional de la mujer.
Las asperezas, las hondonadas, los baches están a nivel nacional, comunitario y familiar.
“Haz el trabajo con gusto, y entonces no tendrás que trabajar nunca, sino darte gusto”. (Confucio, 551-479 a. C).
“...el que no ama a su hermano, a quien ha visto, no puede amar a Dios, a quien no ha visto” (1 Juan 4,20).
La propuesta cristiana es evitar ese drama productor de violencia, pobreza e indignidad.
Dios sólo nos pide: “Haz lo mismo: aprende a perdonar, no sigas con esta cruz infecunda del odio...”
Innegable que, en lugar del antiguo signo de unidad, ahora hay uno nuevo: Pedro, la “piedra visible”.
Jesús se transfigura en el Tabor. Lo hace porque comprende el escándalo en que caerán sus discípulos cuando viva su Pasión.