El primer juicio, el de la megafonía cuando suenan las alineaciones, fue indescifrable. El ‘Enter Sandman’ de Metallica, a todo volumen, escondió los aplausos o los silbidos con los que el público presente en el Bernabéu recibió a sus jugadores.
Antes, durante el calentamiento, con el Santiago Bernabéu casi vacío y media hora antes del inicio del encuentro, se escuchó algún pitido aislado cuando Mbappé apareció en las pantallas gigantes del estadio blanco. Fue el primer aviso de la afición del Real Madrid, que emitió su dictamen definitivo en cuanto tocó su primer balón.
Y ese dictamen fue el de la indiferencia. Ni fue aplaudido ni silbado y, el partido, con 0-0 en el marcador, se desarrolla, de inicio, tranquilo para Mbappé, que a los siete minutos estrelló un disparo en el palo de la portería defendida por Gulácsi.