La inmensa bola de nieve del llamado Fifa Gate, el mayor escándalo de corrupción en el mundo del futbol, que inició con sus primeras detenciones en Suiza, el 27 de mayo, no tuvo piedad en golpear al balompié nacional por los señalamientos hacia tres altos dirigentes, uno de ellos el expresidente de la Fedefut, Brayan Jiménez.
El cisma provocado por el Fifa Gate, orilló a que el máximo ente del futbol, a través de su Comité de Urgencia, tomara la decisión de crear un Comité de Regularización, al igual que en Honduras, y del que aún se desconocen sus integrantes.
La decisión de Fifa —segunda vez en 12 años que interfiere de manera directa en el balompié nacional—, generó que Milton Mendoza, que había asumido la presidencia de la Fedefut, renunciara junto a Fernando Gómez —vocal II— y Noé García —tesorero—.
Además de los escándalos por corrupción que salieron a luz hace un mes, el comité especial de Fifa deberá enfrentar otros retos: las auditorías que efectúa la Contraloría General de Cuentas (CGC), una selección nacional sin cuerpo técnico —el estratega Sopegno dimitió por la crisis— , la suspensión de seis meses del capitán y referente Carlos Ruiz, la proximidad de las competencias internacionales y la incertidumbre en la continuidad de algunos patrocinadores.
Ordenar los aspectos administrativos, financieros y legales de la Federación y buscar un nuevo entrenador para la Azul y Blanco, que en menos de tres meses deberá cumplir con su tercer partido de la cuarta fase de la Concacaf, rumbo al Mundial de Rusia 2018; son las acciones primarias en las que deberá enfocarse el ente regulador, que tendrá nueve meses para “revisar los estatutos para armonizarlos con los estatutos modelo de la Fifa y organizar las elecciones correspondientes”, según el comunicado oficial de la Fifa.
“Los miembros de los comités no podrán presentarse a ninguna de las vacantes”, puntualiza.
La Selección Nacional femenina, que en el siguiente mes disputará en Estados Unidos el Preolímpico de la Concacaf, es el primer combinado que empieza a sufrir los embates de la crisis de la Fedefut.
A un mes de la competencia, las integrantes de ese representativo no han podido entrenarse regularmente. Además los fogueos, tan necesarios para ese tipo de torneos, no figuran en la agenda. Tampoco existe la logística del viaje para el Preolímpico.
Idéntica situación podría experimentar el combinado mayor si las decisiones trascendentales siguen atrasandose. Las selecciones de El Salvador y Panamá trabajaron a doble turno durante diciembre, todo lo contrario a los nacionales.
La ocasión perfecta para que el futbol guatemalteco florezca o termine de marchitarse ha aparecido en el horizonte.
El caso
El calendario se encontraba anclado en el 3 de diciembre. Las agujas del reloj apuntaban hacia las 13.30 horas. Loretta Elizabeth Lynch, fiscal general de Estados Unidos, se prepara para ofrecer una conferencia de prensa, en Washington, junto al fiscal federal Robert Capers, del distrito este de Nueva York; el director del Buró Federal de Investigación (FBI), James Comey, y el jefe de la División de Investigación Criminal del Servicio de Impuestos Internos (IRS), Richard Weber.
El tema: anunciar las nuevas acciones legales vinculadas a la Federación Internacional de Futbol Asociación (Fifa).
“Hoy estamos anunciando una acusación formal, que incluye nuevos cargos contra nuevos demandados, así como arrestos adicionales y declaraciones de culpabilidad en relación con nuestra investigación en curso. Un gran jurado federal en Brooklyn entregó una acusación formal con 92 cargos en contra de 16 nuevos acusados, todos ellos dirigentes antiguos y actuales del futbol”, expresó de manera desafiante la fiscal.
Lynch emitía su retador anuncio horas después de que la justicia estadounidense detuviera en Zúrich, Suiza, a Alfredo Hawit, de Honduras, y Juan Ángel Napout, de Paraguay, vicepresidentes de Fifa y presidentes de la Concacaf y Conmebol, respectivamente.
Entre los nuevos inculpados de chantaje, conspiración y otros delitos relacionados con el abuso de sus posiciones para obtener ganancias financieras, aparece el nombre de tres dirigentes guatemaltecos: Brayan Jiménez, en ese entonces presidente de la Fedefut, Héctor Trujillo —secretario— y Rafael Osberto Salguero —exdirigente Fifa—.
A los cabecillas del balompié nacional se les imputa en pedidos y pagos de sobornos por más de US$200 millones para vender derechos de transmisión y mercadeo de torneos y juegos internacionales con la empresa Media World, según acta de acusación presentada en un tribunal federal de Brooklyn, Nueva York.
El exmagistrado Trujillo Aldana está recluido en una prisión norteamericana —en su primera declaración ante el juez dijo no ser culpable de las acusaciones—, y el odontólogo Jiménez continúa prófugo —tiene orden de extradición hacia Estados Unidos—. Ambos habrían recibido sobornos de US$200 mil por ceder los derechos de los encuentros de la Azul y Blanco para las clasificatorias, así como para la preparación a los mundiales de Brasil 2014, Rusia 2018 y Qatar 2022.
Para Rafael Salguero, expresidente de la Fedefut y exmiembro del comité ejecutivo de Fifa, no ha llegado un pedido de captura, ni de extradición. El exfederativo se habría marchado del país el 1 de diciembre hacia Estados Unidos, lo que levanta las sospechas de que es un colaborador eficaz.