La Autoridad para el Manejo Sustentable del lago de Amatitlán (Amsa), explicó que la muerte de los peces es consecuencia directa de la contaminación del lacustre, principalmente por los desechos vertidos a través del río Villalobos.
Según Amsa, la cantidad de desechos que se acumulan en el lago provocan la falta de oxígeno en el agua en la profundidad, por lo que los seres vivos mueren.
El director de Amsa, Amed Juárez, explicó que la mortandad de peces se origina por un proceso derivado de la contaminación en el sistema lacustre el cual se denomina “volteo de agua”.
“El fenómeno ocurre cuando la temperatura superficial del agua se iguala a la interna, y cuando se registra la subida del agua interna hacia la superficie traslada lo que no se ha degradado y lleva contaminantes y materia orgánica. Cuando ocurre esa subida del agua, afecta a los peces que viven de uno a ocho metros de profundidad se quedan sin oxígeno y empiezan a morir, por eso flotan en la Superficie”, enfatizó el director.
Añadió que no es algo que se de en todos los lagos ese proceso, pues en Amatitlán es producto de la contaminación.
“Cuando se iguala la temperatura de la superficie e interna del lago es porque abajo hay contaminación de nitritos, sulfatos y azufre”, puntualizó Juárez.
El promedio de temperatura del lago es de 21 grados.
.@AMSAGuate explica que la mortandad de peces en el lago de Amatitlán es por la contaminación. pic.twitter.com/sd4zcPLV6R
— Edwin Pitán (@Epitan_PL) September 26, 2016
Para evitar problemas mayores por la acumulación de peces en las playas alrededor del lago, Amsa ha dispuesto un tren de limpieza, sin embargo pobladores todavía buscan, entre la verdosa agua, algunos peces para el consumo, acto que no es recomendado por Amsa.
La contaminación en el lago de #Amatitlán provoca la falta de oxígeno en el agua profunda de sistema lacustre. | pic.twitter.com/8SAZSsrUOZ
— Edwin Pitán (@Epitan_PL) September 26, 2016
El representante de Amsa recomendó no consumir los peces muertos porque, según estudios efectuados
recientemente, en los tejidos de las especies que mueren por contaminación se encuentran materiales pesados.
“Análisis toxicológicos recientes determinaron que los peces tendrían arsénico y plomo, y el consumo periódico puede provocar males cancerígenos”, enfatizó.