Varios testigos afirmaron por su lado que además de la bomba colocada en el interior del edificio, un kamikaze se inmoló en la entrada, en el momento en que los fieles se precipitaban hacia el exterior tras la primera explosión.
Saná, controlada por los rebeldes chiitas hutíes desde hace un año, ha sufrido desde el pasado marzo varios atentados contra fieles chiitas en mezquitas, reivindicados por el Estado Islámico.
A principios de septiembre, un doble atentado contra una mezquita dejó más de 30 muertos y casi 100 heridos. Fue reivindicado por el EI, organización extremista sunita que considera a los musulmanes chiitas como herejes.
La plegaria del Ei Al Adha se celebra tradicionalmente al alba.