REGISTRO AKÁSICO

La diplomacia del insulto

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¿Ayuda lanzar improperios desde un cargo estatal para sostener la soberanía nacional? Frente a la intromisión extranjera, la prepotencia de funcionarios foráneos y las condenas hechas por oficinas de gobiernos de otros países, no sirven las declaraciones altisonantes. Al contrario, provocan que todo se enrede y resulten perdiendo personas humildes, necesitadas de ganarse la vida en el extranjero.

Delcy Eloína Rodríguez Gómez, la exministra de Relaciones Exteriores de Venezuela, había tenido cargos similares a su nivel, en el Ministerio de Energía y Minas y luego para la Unión Europea. De esa cuenta, cuando fue nombrada por Maduro, se creyó que evitaría problemas. Al contrario, en el Mercosur acusó al presidente argentino Mauricio Macri de atacar a las madres de Plaza de Mayo, y de favorecer la impunidad de la tortura y desapariciones forzosas. La Cancillería argentina no contraatacó, sino que se las guardó. Luego, a la distancia se trenzó en discusiones con Luis Almagro, de la Organización de Estados Americanos. En la cumbre iberoamericana señaló que el presidente de Perú, Pedro Pablo Kuczynski, estaba vestido de empresario estadounidense. Asimismo, denigró a Honduras, al mostrarlo como un país pobre. Luego, quiso entrar a la fuerza a la reunión de Mercosur con sus credenciales suspendidas. Se lio a golpes con la Policía argentina e insistió en reclamar la presidencia de Mercosur.

' Un poco de dignidad se mantiene mientras no se aplauda la abusiva injerencia extranjera.

Antonio Mosquera Aguilar

Otro caso provocativo es el del presidente de Filipinas, Rodrigo Duterte. Cuando el ex presidente Barack Obama lo criticó por excesos, en su guerra contra las drogas, el filipino lo insultó con el conocido mote de hijo de la gran vendedora de sexo. Ello provocó suspender la entrevista entre ambos, en la junta de mandatarios de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (Asean). Utilizó el mismo disfemismo para referirse al alto comisionado de Derechos Humanos de Naciones Unidas, al papa Francisco y a los representantes de la Unión Europea. Al embajador de Estados Unidos, Philip Goldberg, Duterte le reiteró esa genealogía y lo increpó por ser homosexual. El gobierno de EE. UU. llamó a consultas al embajador filipino, para pedir explicaciones. Quizás no entendían.

Una diferencia entre ambos casos se encuentra en la situación geopolítica. Mientras Venezuela comparte el Caribe con la potencia estadounidense, por el contrario, Filipinas está más cerca de China. De donde la vulgaridad puede pasarse por alto en este último caso, mientras para los sudamericanos se notifica, se televisa y se amplía todo lo posible, para justificar la animosidad.

Un país pequeño, donde se sabotea su capacidad en la defensa del narcotráfico, se implantan prevaricadores en el Organismo Judicial, se le acosa por el ejercicio del derecho humano de migrar, carece de un Ejecutivo capaz de explicar su proyecto nacional y para evitar las críticas debe hacer crecer su endeudamiento internacional. En ese país no hay lugar para la injuria en las relaciones exteriores.

Obvio, se debe tragar infamias tales como la expulsión sufrida por sus funcionarios en una acción inamistosa venezolana. No debe hacer caso de las declaraciones insultantes de funcionarios de quinta categoría en Washington. Jamás enojarse con la promoción del agua azucarada, en los sucesivos planes de donación de recursos, a cambio de comprometer el doble de nacionales en programas insustanciales.

Al final, definir un proyecto nacional y la responsabilidad de solucionar los problemas es un asunto interno. En consecuencia, la interferencia extranjera debe sobrellevarse. La sonrisa, el buen trato y la corrección son la base de la diplomacia de los pobres. Siempre consigue algo, tal vez no se nos perdona la vida. Pero al menos, el trancazo no será tan fuerte.

ESCRITO POR:

Antonio Mosquera Aguilar

Doctor en Dinámica Humana por la Universidad Mariano Gálvez. Asesor jurídico de los refugiados guatemaltecos en México durante el enfrentamiento armado. Profesor de Universidad Regional y Universidad Galileo.