PLUMA INVITADA

Prohibamos que los niños tengan acceso a la pornografía en línea

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Los neoyorquinos de cierta edad recuerdan cómo era antes Times Square. Si se creara una lista de palabras para describir este lugar, “depravado” estaría entre las primeras. ‘Peep shows’ (una presentación por partes de cine pornográfico o un baile o acto sexual que se ve a través de una mirilla o un visor que se cierra después de que el tiempo pagado expiró), librerías para adultos y espectáculos de sexo en directo se extendían manzana tras manzana. Pero Nueva York no era la única: las grandes ciudades de todo el país tenían sus propios barrios rojos. Cuando empecé mi primer año de universidad en Nashville, Tennessee, Lower Broadway era una versión en miniatura de Times Square. Para llegar a los pequeños sectores turísticos del centro de la ciudad, había que conducir por Lower Broadway, pasando por lugares que ofrecían ‘peep shows’, clubes de desnudistas y prostitución callejera.

¿Y ahora? Aunque nadie diría que Times Square es para toda la familia, ha cambiado bastante de la versión de los años setenta que se puede ver en la serie sobre prostitución y pornografía de HBO “The Deuce”. Lo mismo se puede decir del centro de Nashville, que ahora se conoce como la capital de las solteras de Estados Unidos. Lower Broadway ahora está tan plagado de turistas que los lugareños se mantienen alejados, no porque sea una zona de libertinaje, sino porque está abarrotada de gente. En lugares como Nueva York y Nashville, la rezonificación, el desarrollo económico y la represión de las actividades ilegales han contribuido a frenar el comercio sexual y revitalizar las ciudades en cuestión.

Hace tiempo que deberíamos haber hecho otra limpieza de nuestros espacios públicos. Pero esta vez el trabajo que hay que hacer no está en las calles de la ciudad, sino en las zonas recónditas del universo en línea. Y podemos utilizar nuestros éxitos en Times Square, Lower Broadway y otros lugares como modelo jurídico conceptual para reformar estos espacios públicos virtuales.

El problema principal son los niños y, en concreto, lo fácil que les resulta acceder a la pornografía en línea. Para los jóvenes del país, sus teléfonos inteligentes pueden funcionar, y con demasiada frecuencia lo hacen, como una versión portátil de Times Square en 1975, pero sin restricciones de edad. Pueden sumergirse en el más oscuro de los mundos para adultos y pueden hacerlo sin que sus padres tengan la menor idea de con qué están llenando sus jóvenes mentes.

Así que ¿por qué no llevar nuestras doctrinas fuera de línea al mundo en línea? Si podemos imponer límites de edad y verificación de edad fuera de línea, también podemos hacerlo en internet. Si podemos hacer que los establecimientos para adultos se encuentren lejos de los niños en el mundo real, también podemos hacerlo en el mundo virtual. Y si hacemos esas cosas, podemos mejorar el mundo virtual para nuestros hijos sin violar los derechos fundamentales de los adultos.

' Si podemos imponer límites de edad y verificación de edad fuera de línea, también podemos hacerlo en internet.

David French

Nuestro país ya lo intentó antes. En 1996, el Congreso promulgó la Ley de Decencia en las Comunicaciones, que, entre otras cosas, penalizaba la transmisión “con conocimiento” de material “obsceno o indecente” en línea a menores. Sin embargo, en 1997, la Corte Suprema anuló los límites de edad de la ley en el caso Reno contra la ACLU (Unión Estadounidense para las Libertades Civiles), basándose en parte en la conclusión de un tribunal inferior de que “no hay una manera efectiva de determinar la identidad o la edad de un usuario que accede a material a través del correo electrónico, los reflectores de correo electrónico, los grupos de noticias o las salas de chat”.

El dictamen en su totalidad es como abrir una cápsula del tiempo de internet. El mundo virtual era tan nuevo que el tribunal dedicó una gran cantidad de tiempo a explicar qué es la red informática mundial (¿cuándo fue la última vez que escuchaste esa frase?). El internet era tan nuevo y la tecnología tan primitiva en comparación con el presente que el tribunal superior, citando una sentencia de un Tribunal de Distrito de Estados Unidos, observó en su dictamen que “la verificación de las tarjetas de crédito era ‘inaccesible en la práctica para un número sustancial de proveedores de contenidos de internet’”.

Ahora estamos en 2023 y en estos tiempos el uso seguro de tarjetas de crédito y verificación de edad en línea son casi un hecho. Por ejemplo, existen límites de edad para los usuarios de Instagram, Facebook, Reddit y X, antes conocida como Twitter. Es cierto, los niños creativos pueden eludir las restricciones de edad, tal como los adolescentes emprendedores pueden crear identificaciones falsas en el mundo real. Pero sigue siendo importante crear obstáculos adicionales para la adquisición de pornografía. Por ejemplo, cuando varios estados aprobaron leyes de verificación de la edad, Pornhub respondió retirándose de algunos de ellos.

¿Por qué es tan importante el dictamen de la Corte Suprema de 1997? Porque dos días después de que The Free Press publicó el ensayo de Hogben, un juez federal en Texas bloqueó la aplicación de la ley de verificación de edad en ese estado, con base en el caso de Reno contra la ACLU. Es y será difícil elaborar una ley de verificación de edad constitucionalmente permisible mientras ese análisis anticuado siga siendo un precedente importante. Pero es probable que Texas apele su derrota y la Corte Suprema pueda tener pronto la oportunidad de reconsiderar su precedente a la luz de los considerables avances en internet desde que bloqueó por primera vez las leyes de verificación de edad.

No se trata de una cuestión partidista. Por ejemplo, en Luisiana, una legisladora llamada Laurie Schlegel presentó un proyecto de ley de verificación de edad que, como informó Politico, “se abrió paso por” la Cámara de Representantes con 96 votos a favor 1 en contra y el Senado con una votación unánime de 34 votos a favor. Nunca he conocido padres, sin importar cuán conservadores o progresistas sean, cuán religiosos o laicos, que quieran que sus hijos puedan ver pornografía gráfica. Además, hasta el juez que bloqueó la ley de Texas señaló: “Es indiscutible que la pornografía en general es inadecuada para los niños y el estado puede regular el acceso de un menor a la pornografía”.

La mejor manera de entender los antiguos precedentes del tribunal en relación con la verificación de la edad en línea para acceder a la pornografía no es que dijera “no”, sino más bien “todavía no”. Pero ahora es el momento, la necesidad es clara y la tecnología está lista. El Congreso debe intentar una vez más limpiar internet así como las ciudades limpiaron sus barrios rojos. La ley debe hacer lo posible por restringir el acceso de los menores a la pornografía en línea.

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