Editorial

NOTAS DE Editorial

Existen en todos los países, incluida Guatemala, eficientes sistemas de correo privado a cargo de empresas que prestan el servicio bajo determinadas garantías de celeridad y confidencialidad, pero el costo suele volverse prohibitivo para amplios sectores de población, ya sea para referir paquetes dentro o fuera del país. De ahí la necesidad de que, a falta de un concesionario, exista una dependencia nacional que se haga cargo de esta misión.
Solo a través de una reinvención coherente de la cultura ecológica, como una prioridad y no como un pretexto promocional, se podrá frenar el río diario de basura.
El afán por mantener la paz debe ser parte de los valores, discursos y proyectos de los políticos que busquen cargos ediles a futuro. De ninguna manera será correcto ni válido volver tema de campaña y ataque cualquier desacuerdo con el pacto de pacificación que llegue a firmarse.
El gobierno de Guatemala debe promover una fuerte campaña informativa, en español y también en idiomas mayas, garífuna y xinca, para que las personas interesadas puedan registrarse en el programa de Trabajadores Temporales en el Extranjero.
Es cuestionable el anuncio de protocolos sanitarios para la reapertura de fronteras revelado ayer por la mañana, retirado por la tarde aduciendo que era un “borrador” y finalmente publicado a horas del plazo.
El optimismo es bueno y necesario a 45 días de la reactivación económica, pero el Gobierno no debe perder de vista que además de la emergencia debe atender la calamidad alimentaria mediante acciones ágiles, transparentes y programáticas.
Para todo periodista es obvia la misión de buscar la verdad, la cual siempre va más allá de la versión oficial, limitada por su agenda, por miopía, por exceso de roscas de allegados o por conflictos de interés.
A las puertas del Bicentenario es preciso que cesen los discursos intimidatorios o las frases rimbombantes para pasar a las acciones.
A seis meses de declarada la emergencia, las cifras del estudio muestran que gana terreno la percepción de que lo peor de la pandemia ya ha pasado.
El personal médico y de enfermería que prestó o presta sus servicios en esta dura lid se constituye como el conjunto más digno de patriotas que lucha por la salud de su pueblo.