Editorial
NOTAS DE Editorial
A propósito de la declaratoria de estado de Sitio en 22 municipios del nororiente del país, motivada por la muerte lamentable —y aún sin esclarecer plenamente— de tres integrantes de la marina nacional, en la aldea Semuy 2, El Estor, Izabal, cabe acotar que durante el presente año dicho departamento ha sido uno de los que ha tenido mayores índices de muertes violentas sin que las autoridades de Gobernación se hayan tomado antes la tarea de emprender operativos serios, sistemáticos y con seguimiento de resultados en contra de grupos irregulares, no en el último mes ni en el último año, sino en los cuatro años anteriores.
Cualquier calificativo se queda corto para describir la sonrisa de una persona que consigue escribir por primera vez su nombre o leer una carta que antes era solo un conjunto de símbolos ajenos: es un momento de enorme dignidad alcanzado gracias a la decisión personal de aprender, pero también a las personas o instituciones que perseveran en el esfuerzo de erradicar el analfabetismo del país.
No son las noticias las que cambian la realidad, sino los ciudadanos que aceptan informarse responsablemente.
La falta de acciones concretas de fomento al desarrollo y los contubernios de algunas autoridades locales no solo permitieron el rebrote de mafias, sino que, además, las dotaron de poder e influencia, al punto de que se dedican a azuzar a grupos de pobladores para que irrespeten a las autoridades y actúen en su beneficio.
Pero sin duda el pecado original de los presupuestos guatemaltecos es la meta irreal de recaudación, combinada con una estructura fiscal que no posee los suficientes dientes para combatir a los evasores del IVA, del impuesto sobre la renta o a las redes de contrabando y la defraudación aduanera.
Desde aquel primer ejemplar han pasado ya 22 mil 880 ediciones impresas, contando la que usted tiene en sus manos. En cada una de las cuales está registrada la historia inmediata, la crónica diaria, la memoria nacional escrita por varias generaciones de periodistas que se han regido por los mismos valores expresados en el primer editorial que claramente expone el único compromiso de esta institución, que es con Guatemala y los guatemaltecos.
Después de 12 años de funcionamiento llega a su fin el mandato de una institución que en el último lustro despertó los más encendidos elogios pero también los más enconados señalamientos.
Aun así es un septiembre nuevo y los guatemaltecos tienen la oportunidad de admirar riqueza cultural y natural que pervive en el país;
Un historiador de leyenda se ha ido y con ello nace el inmenso recuerdo de un gran guatemalteco que debería ser honrado no solo en discursos de autoridades, sino a través de la reedición de sus obras
Uno de los fracasos más notorios del gobierno feneciente radica precisamente en el aumento de los indicadores de desnutrición crónica a causa de la ineficiencia de los programas supuestamente orientados a combatirla.