Editorial

NOTAS DE Editorial

El pleno de magistrados del TSE hizo oficiales ayer los resultados de las elecciones presidenciales celebradas el 25 de junio último.
Lo que se veía como una panacea contra el hacinamiento avanza a paso lento.
El 20 de agosto los guatemaltecos empadronados, en el territorio nacional y en Estados Unidos, están llamados a definir a la persona que sucederá a Alejandro Giammattei.
No hay espacio para ambigüedades ni fallos verborreicos o discrecionales. Solo hay lugar para la continuidad de la democracia institucional.
Los atletas guatemaltecos tuvieron un desempeño meritorio; la ignominia recae sobre todos aquellos cuyas acciones u omisiones les impidieron portar la bandera nacional.
El aumento vegetativo del parque vehicular implica a su vez mayor probabilidad de intenso tráfico en calles y carreteras.
Entidades como la Cámara de Comercio Guatemalteco Americana consideran fundamental el respeto a la decisión expresada por los votantes para garantizar la continuidad del estado de Derecho.
Con el 83% de actas revisadas, correspondientes a 20 de 24 juntas electorales departamentales que han terminado los cotejos, se confirman los resultados con muy pocas variaciones.
El pleno del Tribunal Supremo Electoral debe salir a defender a las juntas y poner en su lugar a los partidos, supeditados a su autoridad.
Cualquier intentona por socavar la democracia en esta etapa sería un escándalo y un posible delito.