Internacional
Trump dice que podría no renovar el T-MEC
Los comentarios del presidente llegan en un momento crucial de las negociaciones entre Canadá, México y EE. UU. sobre la renovación de su tratado de libre comercio. El presidente Donald Trump sembró confusión el miércoles en las incipientes negociaciones comerciales con México y Canadá al decir que no estaba seguro
Los comentarios del presidente llegan en un momento crucial de las negociaciones entre Canadá, México y EE. UU. sobre la renovación de su tratado de libre comercio.
El presidente Donald Trump sembró confusión el miércoles en las incipientes negociaciones comerciales con México y Canadá al decir que no estaba seguro de querer renovar el tratado que ha dado forma a la economía norteamericana durante las últimas tres décadas.
Cuando le preguntaron sobre el proceso en curso para renovar el tratado de libre comercio entre Estados Unidos, México y Canadá, el presidente Trump dijo el miércoles : “No sé si lo voy a renovar”.
A continuación, repitió sus afirmaciones de que Estados Unidos no requiere ni de Canadá ni de México, los dos principales socios comerciales del país. El tratado entre las tres naciones sustenta un comercio anual de 2 billones de dólares y, a lo largo de los años, ha entrelazado varios sectores económicos a través de las fronteras.
Pero Trump ha estado calificando el pacto, y esa cercana integración, de una carga para la economía estadounidense desde su reelección.
“No necesitamos nada de lo que tiene Canadá, no necesitamos nada de lo que tiene México, pero ellos necesitan todo lo que tenemos”, dijo Trump en el Despacho Oval, y añadió: “No necesitamos sus coches, no necesitamos su madera, no necesitamos su energía, no necesitamos nada de lo que tienen”.
Estos comentarios se producen cuando Jamieson Greer, el representante comercial de Estados Unidos, ha iniciado conversaciones con México sobre el tratado, conocido como USMCA por su sigla en inglés y T-MEC por su sigla en español. Está previsto que funcionarios mexicanos viajen a Washington la próxima semana para la siguiente ronda de negociaciones.
Canadá inició después de México sus propias conversaciones paralelas con Estados Unidos, pero su ministro de Comercio visitó Washington a principios de este mes para reunirse con Greer y dio a entender que las conversaciones técnicas estaban a punto de comenzar.
Los comentarios despectivos de Trump del miércoles pusieron de manifiesto lo difícil que será renovar el T-MEC, que es el sucesor del Tratado de Libre Comercio de América del Norte y un tratado comercial que el propio presidente firmó durante su primer mandato.
En aquel momento, en enero de 2020, Trump lo calificó como “el tratado comercial más justo, equilibrado y beneficioso que jamás hayamos promulgado. Es el mejor tratado que hemos hecho nunca”. Desde entonces, la opinión de Trump sobre el acuerdo parece haberse deteriorado, ya que los déficits comerciales de Estados Unidos con Canadá y México han tendido, en general, al alza.
Trump tiene un largo historial de amenazar con romper tratados de libre comercio, incluidos el T-MEC y su predecesor, el TLCAN. Hasta ahora, el tratado se ha mantenido intacto –e incluso se ha reforzado– a pesar de los cambios drásticos de Trump en la política comercial.
La decisión del gobierno de Trump de eximir el año pasado a los productos fabricados bajo el tratado de la mayoría de sus aranceles ha sido un gran alivio para muchas empresas, ya que los aranceles de Estados Unidos sobre productos de otros países han fluctuado drásticamente.
La mayoría de los productos importados a Estados Unidos desde Canadá y México ahora entran libres de aranceles según las normas del T-MEC. Estados Unidos importó más de 900.000 millones de dólares en productos de Canadá y México el año pasado.
Pero ahora que los tres países se disponen a renegociarlo, el futuro del acuerdo está lejos de estar asegurado.
Algunas empresas de sectores que van desde el automotriz hasta el agrícola han argumentado que el T-MEC es fundamental para la economía estadounidense.
Bob Hemesath, un productor de maíz y cerdos de Iowa quien preside el grupo Farmers for Free Trade, que promueve el comercio, dijo que la idea de que Estados Unidos no requiere nada de Canadá “no se ajusta a la realidad de mi granja ni de ninguna granja que conozca”.
Canadá era la fuente del 80 por ciento de las importaciones estadounidenses de potasa, un fertilizante importante, y Canadá y México compran ahora aproximadamente un tercio de todo lo que los agricultores estadounidenses venden en el extranjero, dijo.
“Los agricultores estadounidenses van a estar preocupados, con razón, por los comentarios de hoy de que el gobierno no tiene intención de renovar el T-MEC”, dijo. “No prorrogar y reforzar este acuerdo sería una herida autoinfligida para la agricultura estadounidense en el peor momento posible”.
En Canadá, la cuestión del futuro del tratado es una importante fuente de incertidumbre económica, pero también alimenta un replanteamiento nacional mucho más amplio sobre el nivel de dependencia que el país tiene de Estados Unidos. La animadversión de Trump hacia Canadá, y sus repetidas afirmaciones de que esta debería convertirse en el estado número 51, han marcado el rumbo político del país y han impulsado a Mark Carney, un banquero de formación, a convertirse en primer ministro con el mandato de diversificar las alianzas de Canadá más allá de Estados Unidos.
El texto del T-MEC preveía una revisión del acuerdo seis años después de su entrada en vigor, aniversario que se cumple el 1 de julio. Pero los tres países han indicado que las negociaciones continuarán más allá de esa fecha. Algunos funcionarios estadounidenses viajaron a México a negociar a finales de mayo y han programado nuevas reuniones en Washington la semana que viene, y otras en México durante la semana del 20 de julio.
Durante la primera ronda de conversaciones en México, los funcionarios estadounidenses debatieron sobre el aumento de los requisitos relativos a la proporción de un coche que debe ser de fabricación estadounidense para poder acogerse a los beneficios del tratado, así como sobre la ampliación de normas similares a otras industrias.
Cuando se le preguntó sobre los comentarios de Trump del miércoles, el recién nombrado embajador de México en Estados Unidos, Roberto Lazzeri, sugirió reaccionar con serenidad.
“Estamos convencidos –y tenemos que hacer esa labor de convencimiento– de que el tratado es conveniente para los tres países”, declaró Lazzeri a los periodistas. “Norteamérica es más fuerte con este tratado”.
El ministerio de Comercio de Canadá, que lideró las negociaciones, no respondió de inmediato a las solicitudes de comentarios.
Emiliano Rodríguez Mega colaboró con la reportería desde Ciudad de México.
Matina Stevis-Gridneff es la jefa del buró del Times en Canadá, donde dirige la cobertura del país.
Ana Swanson cubre comercio y economía internacional para el Times desde la corresponsalía en Washington. Ha sido periodista por más de una década.
Tony Romm es un reportero que cubre desde Washington la política económica y el gobierno de Trump para el Times.
Emiliano Rodríguez Mega colaboró con la reportería desde Ciudad de México.