Ahora o nunca

Hace más de 30 años comenzó la historia del desacuerdo hereditario entre la familia Martínez*. La bisabuela Josefa, de 84 años, murió sin dejar testamento. Ella era la albacea de su esposo, Óscar, encargada de repartir los bienes entre cuatro de sus ocho hijos, puesto que en vida el finado había heredado a los otros cuatro.