Editorial

NOTAS DE Editorial

Existen personajes cuya imagen proyectada es la de líderes autónomos, que supuestamente rompen esquemas, que no siguen a la política tradicional y por ello sus declaraciones, conductas y decisiones marcan rupturas.
Un país como Guatemala, en donde uno de cada tres habitantes tiene entre cero y 14 años, debería tener, al menos desde hace tres lustros, un plan sostenido, ininterrumpido y coherente para combatir la desnutrición aguda y crónica.
Los valores institucionales democráticos, el apego a la ley, la coherencia de discurso y acciones, la convivencia respetuosa en un marco de derecho y la prioritaria búsqueda del bien común son algunos de los factores que marcan el norte de la soberanía de un Estado, en cualquier latitud del planeta.
El oficioso trámite de un acuerdo migratorio de Tercer País Seguro, cuyos términos continúan ocultos por parte del Gobierno de Guatemala, no ha tenido beneficio alguno para los ciudadanos.
La transparencia tributaria también pasa por los mecanismos de discusión, cabildeo y aprobación de normativas, por lo cual no es recomendable desarrollarlas con dedicatorias a favor o en contra, ni bajo criterios casuísticos o parcializados.
Esa basura que ahoga al Manchón Guamuchal tiene básicamente el mismo origen que las toneladas de desechos que llegan al Lago de Amatitlán o las que arrastra, con cada crecida invernal, el río Motagua: nosotros mismos.
Solo un 4 por ciento de la población, unas 618 mil personas tienen un título a nivel de licenciatura. Hay unos 350 mil estudiantes matriculados.
Los síntomas son clarísimos y los diagnósticos han sido repetidos sobre el colapso del Sistema Penitenciario: el reciente hallazgo de toda una red para proveer de señal inalámbrica a reos de la cárcel de El Boquerón o la fuga de docena y media de presos de la comisaría policial de Santa Eulalia, Huehuetenango, evidencian la falta de protocolos de seguridad, el manejo avieso de reclusos y la vulnerabilidad a la corrupción que hace permeable a todo el sistema.
Guatemala necesita acciones de protección a los recursos naturales sobrevivientes, pero no se puede tratar de ocurrencias súbitas o tareas que se dejan bajo la puerta del gobierno siguiente.