Editorial

NOTAS DE Editorial

Siete millones 400 mil venezolanos han escapado hacia otros países, incluyendo Guatemala, un fenómeno que se ha acentuado durante este año.
Es deleznable cualquier perversión del poder público y la malversación de recursos legales para eliminar a candidatos y partidos opositores.
Salvar vidas es una cuestión de tiempo y atención, de empatía y solidaridad.
Mientras no se establezca una certeza jurídica permanente en la región, a través del combate policial permanente, con procesos judiciales sólidos en contra de los delincuentes y cabecillas, la calma será otro rehén.
Aún hace falta la petición de reparación digna por parte de los agraviados, que en este caso son la Empresa Portuaria Quetzal y la Procuraduría General de la Nación (PGN), en representación del Estado.
Mucho se ha analizado y estudiado acerca del llamado milagro económico coreano, para tratar de extrapolar su paradigma a otras regiones.
La jueza no puede permitir que se use la admisión de cargos como una sustitución de justicia para el pueblo de Guatemala.
A pesar de todas las peroratas, diatribas y terrorismos leguleyos, el proceso de transición de gobierno ha dado inicio.
Cualquier ardid leguleyo que implique un golpe a la institucionalidad es inaceptable y es constitutivo de delito, pero, además, desmentiría previos discursos, oficiales o de campaña, respecto de la certeza jurídica y la estabilidad institucional como factores de confianza para la inversión.
La fiscal general no quiere oír las manifestaciones, pero tampoco aparece ante la ciudadanía y la prensa independiente para exponer el porqué de la celeridad de estas acciones y la parsimonia en otros procesos que incluso han dejado libres a señalados de corrupción.